El Hospital Militar: una cura de emergencia para un derecho fundamental

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Los dos únicos pabellones que aún están sin uso en el antiguo Hospital Militar de Córdoba son quizás los más visibles desde la Avenida de la Igualdad y desde las Ollerías. Son dos edificaciones gemelas, una junto a la otra, cuya fachada exterior está totalmente adecentada y pintada de blanco brillante. Sus laterales y su interior, lejos de la mirada al escaparate, están en estado ruinoso.

El año que viene, más o menos a estas alturas, uno de estos dos pabellones debería ser uno de los puntos neurálgicos de los Servicios Sociales cordobeses. Ése es, al menos, el deseo de Juan Hidalgo, concejal del área, que se ha propuesto que se convierta antes de que acabe 2018 en un Centro de Emergencia Habitacional para familias que hayan perdido su vivienda y estén en un proceso de exclusión social.

Hidalgo lo remarca. Estamos ante uno de los proyectos más importantes de la concejalía de Servicios Sociales, en tanto a que viene a poner solución a uno de los problemas más graves de la sociedad cordobesa, la vivienda, que arroja cifras “cuanto menos escalofriantes”, según él. Y es que, para el edil, cualquier persona que esté privada de ese derecho, está al borde de la exclusión social.

“Es difícil hacer una política inclusiva sin el derecho a la vivienda, que es tan transversal que sobre él pivotan muchos más”, reflexiona al respecto a las puertas del edificio, por el que hay varios operarios trabajando. Antes de entrar, nos piden que nos pongamos casco.

Un edificio histórico, cedido por 390 millones de pesetas

En mayo de 2001, el Ministerio de Defensa cedió el uso del antiguo Hospital Militar de Córdoba al consistorio de la ciudad, gobernado entonces por Rosa Aguilar. Fueron 390 millones de pesetas, unos 2,4 millones de euros, lo que costó la cesión a los cordobeses. No tardaron en adjudicarse los pabellones, de modo que el futuro Centro de Acogida tendrá como vecinos las instalaciones de UGT, a los hermanos franciscanos de la Cruz Blanca o a la Asociación Cordobesa de Jugadores en Rehabilitación (Acojer).

Fueron los primeros en instalarse en estos pabellones, un antiguo Hospital Militar inaugurado en 1928 sobre lo que fue el Convento de San Lázaro. Allí, siglos antes, en el XVI, se trataba a los infectados por la peste, de ahí su ubicación fuera de la Muralla del Marrubial.

En total, el Hospital Militar ocupó una extensión de 17.500 metros cuadrados de solar, en los que se levantaron 12 pabellones. En uno de ellos murió el torero Paquirri en 1984 y otros fueron presa de las leyendas urbanas, al estilo de la Facultad de Derecho.

Un pabellón con dos plantas y 15 apartamentos autónomos

El proyecto del Ayuntamiento es ambicioso: reformar uno de los dos pabellones gemelos y convertirlo en un Centro de Emergencia Habitacional para 15 familias, con 15 pequeños apartamentos autónomos con cocina y baño, y espacios comunes de lavandería y trasteros. Además, la idea es trasladar allí parte de los servicios administrativos. Hidalgo quiere un centro que complemente a la Casa de Acogida, que en la actualidad tiene lista de espera en momentos como éste, con el rigor climático del invierno, y que vaya orientado, eso sí, a familias con hijos.

Los requisitos están claros también. El concejal señala que serán los servicios sociales de barrio los que, mediante un informe, estipulen la necesidad de las familias de entrar temporalmente en este centro. Solo podrán acceder familias que estén en exclusión social y no tengan vivienda o que la hayan perdido. “Es un centro de emergencia y no un recurso de manera definitiva”, se esfuerza por aclarar.

“Actualmente tenemos alguna familia, dos o tres concretamente, en la Casa de Acogida, que no es el mejor modelo. Y a veces se ha colaborado con hostales para ubicar a alguna familia en situación de emergencia”, señala Hidalgo, que, ante las críticas que surgieron en redes cuando se conoció la noticia, lamenta que se “banalice” y se piense que se va a construir “un hotelito”. “Aquí ningún usuario que venga lo va a hacer contento”, remata.

Los planes de Hidalgo pasan por sacarlo a licitación a principios de año y empezar a construir y reformar en un plazo de unos meses. Más adelante, ya quizá en otra legislatura, Hidalgo ambiciona usar el segundo edificio para replicar este modelo y aumentar los recursos de Servicios Sociales para personas en riesgo de exclusión social. Pero la ambición no le nubla y confiesa que “lo deseable es que no hubiera que utilizar este recurso”.

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