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El grito de unos padres atrapados en Lanzarote: “Nuestros hijos están sin nosotros en Córdoba”

Francisco Jesús Ojeda y su mujer.

Alejandra Luque

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Francisco Jesús Ojeda y su mujer están desesperados. Hace apenas dos semanas que llegaron a Lanzarote desde Córdoba para buscar un puesto de trabajo que acabaron consiguiendo. Mientras tanto, sus hijos -de 15 y 18 años- continuaron en la capital cordobesa junto a sus abuelos y tíos. Cuando iban a regresar a Córdoba para volver los cuatro a Lanzarote después, el gobierno restringió todas las comunicaciones y ahora piden auxilio para volver a su ciudad.

“Estamos muy mal, realmente mal y vamos a coger una depresión porque nos está comiendo la casa en la que vivimos de pensar que nuestros niños están allí en Córdoba”, cuenta entre llantos este padre, que solicita “por favor” a las instituciones “la ayuda que sea posible” para volver a ver sus hijos.

Hasta el decreto del estado de alarma ante la crisis por el coronavirus, Ojeda estaba trabajando como carpintero metálico y su mujer, como camarera de piso. Conseguida la estabilidad en la isla, la pareja decidió que ya era hora de traer a sus hijos y emprender una vida juntos. “Íbamos a volar a Sevilla el pasado viernes y Ryanair nos comunicó un día antes que el vuelo se cancelaba. He perdido la cuenta de las veces que he ido al aeropuerto de Lanzarote a pedir explicaciones para que nos ayuden y no encontramos respuesta alguna”, cuenta este padre.

Este pasado viernes, Ojeda intentó ir al aeropuerto de Gran Canaria en busca de la ayuda que todavía no ha llegado, pero el confinamiento le impide también moverse de Lanzarote. Aunque sus hijos tiene familia en Córdoba, “no están sus padres, que son quienes deben acompañarles” en estos duros momentos.

“Mi mujer y yo no queremos ni dinero ni nada. Estamos encantados de estar en Lanzarote y cuando acabe toda esta pesadilla volveremos de nuevo a nuestros puestos de trabajo, pero es que necesitamos estar con nuestros hijos”, relata este hombre, que lamenta cómo uno de los jóvenes enfermó y sin poder hacer nada desde la isla. Los días de cuarentena siguen avanzando mientras esta pareja espera una solución por parte de las instituciones.

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