El embrollo jurídico de El Arcángel, un proyecto a “coste cero” que ha atrapado a cinco alcaldes

Exterior del Estadio El Arcángel | ÁLEX GALLEGOS

Cuentan los expertos en la obra pública que si un proyecto nace cojo lo mejor es descartarlo y a otra cosa. Que es más fácil empezar de nuevo que remendar, una y otra vez, lo que ya arrancó mal. Y eso es justamente lo que ha ocurrido con la historia reciente del estadio municipal El Arcángel, el proyecto en el que más dinero público ha invertido el Ayuntamiento de Córdoba en su historia reciente: más de 40 millones de euros, solo en su última reforma.

Este lunes, el alcalde de Córdoba, José María Bellido, anunciaba solemne que se habían iniciado los trámites para legalizar el Nuevo Arcángel y todo lo que lleva asociado, el plan especial Arenal de la Fuensanta, que incluye el recinto ferial de Córdoba. El anuncio causó estupor: jurídicamente, el estadio sigue siendo un espacio deportivo “en obras” desde 2004. Además, el Ayuntamiento sigue debiendo dinero de la expropiación a una sociedad inmobiliaria con sede en Alicante cuando se hizo con los terrenos de El Arenal para trasladar allí la Feria de Córdoba, algo que ocurrió a mediados de los noventa. Parecía una sorpresa, pero no. El enorme lío jurídico de El Arcángel ha sobrevolado sobre cinco alcaldes y seis corporaciones, sin que, de momento, ninguna haya dado con la tecla para resolver esta especie de nudo gordiano.

https://cordopolis.es/2020/12/28/el-ayuntamiento-inicia-el-proceso-para-legalizar-el-arcangel-tras-22-anos-en-el-limbo-juridico/

Todo comenzó en el primer mandato de Rosa Aguilar. IU firmó un pacto de gobierno con el PSOE. Su líder, José Mellado, se aseguró la Gerencia de Urbanismo, desde donde se diseñó a un ritmo de trabajo vertiginoso la ciudad de Córdoba del siglo XXI, con sus ventajas y sus inconvenientes. De aquel PGOU, esta ciudad. Allí se salvaron, por ejemplo, los cines de verano, que iban a ser carne de derribo y construcción, o se protegió el suelo del entorno de Medina Azahara. O incluso se hizo una especie de ley de punto y final con las parcelaciones, que provocó la ira de muchos. A Mellado, incluso, le llegaron a zarandear en las escaleras de la Gerencia por aquello.

Pero ese ritmo vertiginoso de trabajo también produjo sombras. La más visible es, quizás, esa especie de esqueleto inacabado del Estadio de El Arcángel que se ve desde la Autovía del Sur (A-4) y que presenta esa horrible puerta de entrada a la ciudad de Córdoba. O que año tras año, la Feria de Córdoba sea un lugar efímero, en el que en primavera se instala la luz, el agua y el ladrillo de las casetas, y cuando se apaga el alumbrado hay que retirarlo y demolerlo todo.

Ese principio de ese lío está precisamente en ese mandato y en una promesa: el Estadio de El Arcángel se iba a construir a “coste cero”. ¿Cómo? Eran los años de la fiebre inmobiliaria, que pagaba todas las fiestas.

Un estadio sobre un estadio

El Arcángel era un estadio nuevo pero en ruinas. El coliseo blanquiverde se construyó a principios de los noventa en El Arenal, junto al recinto ferial. Casi a la vez, Córdoba tuvo una Feria digna y un estadio modesto pero coqueto. Pero al poco comenzaron las grietas, las quejas, la pista de atletismo y unas gradas que eran de todo menos cómodas.

En el mandato de Rosa Aguilar fue cuando se decidió que el estadio tenía que ser demolido y construido. Y fue entonces cuando se patentó el concepto “coste cero”: el Ayuntamiento iba a dirigir una megaconstrucción que se financiaría gracias a las plusvalías que generaría el uso de los suelos anexos y hasta los del propio estadio. El plan no era sacar un conejo de una chistera, sino emular otros casos de éxito como el actual estadio del Espanyol en Cornellá.

La Gerencia de Urbanismo encargó el proyecto a un estudio de arquitectura de Sevilla. El estadio asombró por su modernidad, pero aún más por lo que llevaba asociado: la llamada Ciudad del Ocio, un megaproyecto en el que se iban a construir bibliotecas, recintos culturales, deportivos... Una bicoca para los empresarios del ladrillo de entonces.

Los planos cuadraron entonces con el proyecto. La Gerencia desarrolló la ficha urbanística en la que encajó el estadio, la Ciudad del Ocio y una futura Feria que se extendería al otro lado de la autovía, al lugar del que hoy despegan los paramotores. Las casetas se extenderían, vistas desde el aire, como un abanico completo de uno a otro lado de la autovía y en la ribera del Guadalquivir. Y es con esa reforma urbanística donde todo comenzó a descuadrar.

Sobre plano, las normas urbanísticas de Córdoba señalan que lo que se tiene que construir allí es una Ciudad del Ocio, un estadio y una Feria pero no como la actual, sino con la calle del Infierno, por poner un ejemplo, al otro lado de la autovía, más lejos incluso que donde acaba el aparcamiento provisional.

En 2003 Mellado dejó de ser presidente de la Gerencia de Urbanismo pero el equipo de gobierno de una Rosa Aguilar casi en mayoría absoluta decidió seguir adelante con el proyecto. De hecho, comenzó la demolición de la Preferencia y el Fondo Norte, y el nuevo estadio empezó su construcción. Pero a partir de 2008 llegaron los problemas.

En 2007 estalló la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos que se llevó por delante al ladrillo de medio planeta. El estadio (y el Palacio del Sur casi) ya se estaba reformando. Las constructoras comenzaron a pedir al Ayuntamiento avales y empezaron a echarse atrás de proyectos como los de la Ciudad del Ocio. El “coste cero” se iba a convertir en una quimera. Todo el dinero para construir los dos estadios de El Arcángel que van ya han salido del bolsillo de los cordobeses. En esos años se construyó la Preferencia, el Fondo Norte y el Fondo Sur. Al Córdoba CF se le dieron las llaves de todo el estadio y de las oficinas del Fondo Norte. A Preferencia se trasladaron algunas dependencias municipales para tratar de hacer atractivo aquello para empresas. Solo Surgenia (hoy desaparecida) lo hizo.

Aún en 2011, ya con un mandato totalmente diferente (el de la mayoría absoluta de José Antonio Nieto y donde el actual alcalde José María Bellido era el encargado de Hacienda e inventario municipal), todos los grupos secundaron una moción para seguir adelante con el proyecto de la Ciudad del Ocio. Pero en estos nueve años nadie se ha interesado por el asunto. Tan solo estalló una polémica por la titularidad de los suelos al otro lado de la Autovía, que finalmente se demostraron que son de la inmobiliaria Tremón y no de Rafael Gómez, como este litigó hasta hace un par de años.

El 'okupa' blanquiverde

El Córdoba Club de Fútbol se convirtió, de facto, en una especie de gran okupa en una instalación municipal. El club se escudaba en un protocolo que se firmó en 2010 para la cesión del estadio. No era una cesión, sino una declaración de intenciones que se quedó ahí. El protocolo no avanzó principalmente por el enorme embrollo jurídico que suponía el estadio y los suelos asociados: técnicamente el espacio seguía siendo una zona en obras porque no se había construido la preferencia.

Ahora, cuando expira 2020, el Ayuntamiento pretende resolver definitivamente un problema que todavía le deparará grandes quebraderos de cabeza. Técnicamente, el estadio solo puede tener uso deportivo. Es decir, allí solo puede jugar el Córdoba Club de Fútbol y ya está. Ni oficinas (allí está la sede de los Servicios Sociales del Ayuntamiento, por ejemplo) ni tiendas del club ni hoteles. Nada más hasta que no se resuelva la situación jurídica del estadio.

Pero es que para construir la Tribuna, donde se ubicaría un hotel de 224 habitaciones y una extensa zona de aparcamientos, hace falta que el Ayuntamiento sea el propietario de facto de los terrenos de El Arenal. Y no lo es porque alguien, en casi 30 años, olvidó pagar un pico pendiente de justiprecio que ronda los 6.000 euros. La Tribuna necesita ocupar más suelo que la actual para poder iniciar la demolición de la última fase de El Arcángel.

Es decir, al asunto aún le quedan más mandatos municipales. Difícilmente estará culminado para la primavera de 2023. El coste del coste cero.

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