Diario del Confinamiento. El búnker

Un búnker.

Sí: el complejo del Palacio de la Moncloa tiene en su interior un búnker prácticamente secreto.

Su construcción data de la década de los ochenta, bajo el mandato de Felipe González, considerado como el primer presidente moderno de la Democracia Española (¿?), que también se hizo construir una bodeguiya, una especie de bareto doméstico para trasnochar con artistas y cantantes de la época y así testar “el sentir” del pueblo en aquella década prodigiosa (¿?). Estas construcciones corrieron a cargo de los fondos reservados y, al parecer, fueron encargadas a una empresa emergente de un tal Florentino Pérez, pero es muy difícil cuantificar su presupuesto y seguir el rastro de esta información.

Me imagino a JFK, si no le hubiesen volado la cabeza, cachondeándose de las ocurrencias de aquel españolito comparadas con las que él había montado en los sótanos de la Casa Blanca veinticinco años antes (pero eso es otro tema).

Yo he estado en el búnker de la Moncloa. Fui uno de los pocos ciudadanos que, de manera aleatoria, fuimos seleccionados y convocados para dar nuestra opinión y aportar ideas sobre cómo debía equiparse el recinto. Que nos llamaran a unos cuantos fue un ejemplo de verdadera democracia y sentido de estado sin precedentes que no ha transcendido en su justa medida. Yo me siento, perdonen la inmodestia, muy orgulloso de haber participado en ello.

Mi aportación fue sugerir que en la zona reservada a los escoltas hubiera un futbolín, eso sí, sin que ninguno de los muñecos del mismo estuviesen pintados de blanco.

Y también, para elevar la moral en tiempos convulsos, que en la sala de proyecciones hubiera una colección de películas en las que los presidentes ganan a los malos como en Independence Day, Air Force One, Deep Impact… o bien, excelsas majaradas presidenciales como Teléfono rojo, volamos hacia Moscú o Mars Attack!.

Mi visita acabó con la firma de un documento de confidencialidad y un pequeño cóctel de despedida.

A la hora de escribir esto desconozco tanto si mis sugerencias se transformaron en realidades como si el búnker está siendo ocupado.

Aunque debe estar preparado porque me consta que hay gente muy profesional que se ocupa de ello. Y no puedo contar más sobre esto, disculpen.

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