La cuenca del Guadalquivir sigue en “alerta” de sequía pese a las intensas lluvias en dos días de diciembre

El Guadalquivir, en el azud de Casillas | MADERO CUBERO

Las intensas lluvias de dos días de diciembre han sido insuficientes. Por mucho que lloviese e incluso por mucho que creciese el Guadalquivir en apenas unas horas, que se llegó a desbordar levemente a su paso por Córdoba capital, la cuenca que riega este río sigue en “alerta” de sufrir una intensa sequía, según el último informe de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), elaborado este mismo 8 de enero.

Las precipitaciones de 2019 han sido escasas y cuando se han producido han sido muy intensas y en muy pocas horas. Por eso, ha sido imposible calmar la sed que vienen sufriendo los embalses de la provincia de Córdoba, tanto que la Confederación advierte de la situación de la cuenca, mucho peor que la que se padecía en enero del año pasado, cuando la palabra sequía ya estaba en boca de miles de agricultores.

Según un análisis propio del Colectivo Meteofreak, el año 2019 ha sido especialmente seco. “Entre noviembre y el temporal de diciembre, las lluvias sumaron 203.8 mm, 1.5 veces lo caído en los 10 meses anteriores. En total, 339.5 mm que han evitado que el año sea el más seco de todos. Una lluvia que ha representado el 57.9 % de la media 1981-2010. Es decir, 2019 ha terminado con un déficit, desde el 1 de enero, de 247 mm. Es el quinto año más seco en los registros”, recordaba una información firmada por Miguel Moya en este periódico.

Eso es lo que ha provocado que la situación en la cuenca se siga pareciendo más a una sequía que a otra cosa. Según el informe de la Confederación, el abastecimiento para el consumo humano no corre peligro. Lo que sí que parece es que de seguir así la tendencia no habrá agua suficiente para los riegos extraordinarios de verano.

Córdoba capital bebe de dos embalses: el Guadalmellato y San Rafael de Navallana. Las lluvias de diciembre sí que han dejado agua suficiente para que estos dos pantanos pasen de “prealerta” a “normalidad”. Pero solo ha ocurrido aquí. En el resto de la cuenca, las lluvias han aliviado la situación de los embalses pero poco.

Por ejemplo, el sistema de regulación general (el propio río, La Breña II o Iznájar) está en situación de “alerta” de sequía. Cuando entre 1 y 0,5 es el índice normal, la situación en este sistema es de un 0,25. En noviembre estuvo apunto de activarse la “emergencia”, el nivel más bajo y que lleva directamente a la aprobación del decreto de sequía.

Además, en la provincia de Córdoba hay otros tres sistemas en “alerta” por sequía. La situación más complicada está en Sierra Boyera, que no ha llegado a recuperarse de la dramática sequía que ya arrastraba. Además, hay problemas en el Bembézar (a pesar de ser, con diferencia, la zona donde más llovió en diciembre), y en la parte alta del Guadalmellato.

Desde la CHG sostienen que la situación es grave, pero aún no es extrema. El organismo que regula la cuenca confía en una primavera lluviosa para aliviar la situación. De momento, admiten, a esta altura del año la situación es peor que en el mismo periodo de tiempo que en 2019.

https://cordopolis.es/2020/01/01/adios-a-2019-otro-ano-muy-seco-y-muy-calido-en-cordoba/

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