El Cabildo prevé retirar la celosía en diez o 15 días

Interior de la Mezquita Catedral | MADERO CUBERO

El Cabildo se pondrá manos a la obra en cuanto reciba la comunicación oficial de que ya tiene permiso para retirar una de las cuatro celosías instaladas por Rafael de la Hoz en el muro Norte de la Mezquita Catedral. Una vez que lo haga, fuentes de la institución eclesiástica calculan que tardarán entre diez o 15 días como mucho en retirar la celosía que tamiza la entrada de luz en esta zona del monumento.

Las fuentes consultadas por este periódico señalan que para que dé tiempo a que el vano que se abra pueda ser usado durante la Semana Santa, que arranca el próximo 7 de abril, la obra consistirá exclusivamente en la retirada de la celosía. El vano se dejará abierto y una vez que pase la Semana Santa se iniciará el grueso de la obra. Así, primero tendrá que hacerse una prospección arqueológica para después instalar las jambas sobre las que girará la futura puerta.

El proyecto prevé la construcción de una nueva puerta. La original se destruirá en la retirada. Las maderas que componen la celosía están instaladas a presión sobre la piedra. Por tanto, es imposible que la original sea la que se convierta en abatible. De esta manera, el proyecto diseñado prevé la construcción de una puerta nueva que imite a la anterior y que será abatible. Su instalación, por tanto, ocurrirá después de la actividad arqueológica preventiva y ya también después de la Semana Santa.

Con los plazos en la mano el Cabildo espera empezar a retirar la celosía como muy tarde la próxima semana. El objetivo es que a mediados de marzo, cuando la instalación de sillas y palcos esté a pleno rendimiento, se complete la retirada de la puerta y se deje el vano abierto.

El proyecto de apertura de la segunda puerta de la Mezquita Catedral, en la fachada Norte del monumento y en el Patio de los Naranjos, es una aspiración del Cabildo pero especialmente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías. La intención de los religiosos es sustituir la estructura fija por ora móvil que permita abrirse y cerrarse para permitir la integración del monumento -catedral desde 1239- en la Carrera Oficial de la Semana Santa.

Las celosías que han provocado toda esta polémica y por las que el Cabildo lleva un lustro de estudios para retirar una, se instalaron en 1972. Rafael de La-Hoz Arderius las encajó en los cuatro últimos arcos que no están tapiados del muro de acceso desde el Patio de los Naranjos. Son los cuatro único vanos que permiten la entrada de la luz natural y tamizada que acompañaba a los fieles musulmanes. A excepción de esos cuatro arcos, toda la fachada fue tapiada por orden de un obispo hace dos siglos. Le molestaba que entrasen las aves al interior del bosque de columnas. Con el tiempo, todo el muro norte del templo, ya cerrado al patio, se llenó de capillas.

De La-Hoz escribió en el prólogo de La Catedral de Córdoba, la obra magna de Manuel Nieto Cumplido, canónigo archivero del templo: "La iluminación de lo que resta de Mezquita queda así definitivamente plana, sin aquella profundidad que prestan los contrastes de luz y sombras; uniforme e inexpresiva. El antiguo efecto evanescente, su misterio y magia desaparecen (…) Vuelta del revés la luz que la define, fragmentado el espacio, cegada su permeabilidad visual, y destruida por incomprensión cultural el alma misma del ordenamiento arquitectónico original, se consumó la más triste de las ruinas: la ruina de la Idea".

A principios de los años setenta, el arquitecto dio forma a su propia idea: lograr preservar los cuatro arcos libres de la presencia de capillas para garantizar que el último testimonio de cómo entraba la luz en el templo originariamente siguiese en ese rincón de la Mezquita. Así, logró convencer a los responsables sobre la necesidad de instalar las celosías, que han ofrecido, durante 40 años, un asomo de la luz tamizada que debía tener el templo. De La-Hoz insistió siempre en que aquella fue la primera acción no religiosa ni arqueológica, sino puramente arquitectónica en favor del edificio.

CRÍTICAS DE GANEMOS

El grupo municipal de Ganemos Córdoba en el Ayuntamiento de la capital cordobesa ha votado este miércoles en contra de la apertura de la segunda puerta de la Mezquita-Catedral, porque les parece "una falta de responsabilidad política, tanto de la Junta, como por parte de la Gerencia de Urbanismo", dado que "las decisiones que se están tomando contravienen de forma explícita la Ley de Patrimonio Histórico".

Así lo expone en una nota el portavoz de Ganemos, Rafael Blázquez, quien apunta que "se trata de una agresión contra el patrimonio el pretender abrir esa puerta", a lo que añade que "no se está acatando lo establecido en la ley".

En este sentido, considera que "la actuación solicitada excede los límites de la citada ley, cuyos principios son la tutela, protección, conservación y salvaguarda del patrimonio".

Para el edil, "se está obviando uno de los posibles objetivos de cualquier intervención según esta ley, que habla de conservación, de restauración y rehabilitación, siempre que quede acreditada la degradación del bien, en el texto legal no habla en ningún momento de sustitución".

"Es lamentable que la consejera de Cultura no haya actuado con contundencia ante este asunto tal y como le recomendaba Icomos en el 2015, un informe que Ganemos Córdoba suscribe en su totalidad", afirma el portavoz.

En su opinión, "si la administración autonómica no hace todo lo posible por que se cumpla la ley, Urbanismo no puede hacerse cómplice y hacer prevalecer la ley por encima de todo", porque "el impacto de las obras puede ocasionar unos daños irreversibles al Monumento", advierte.

"Es muy triste que asistamos a un atropello tan flagrante de uno de los bienes patrimoniales más preciados en la ciudad y las autoridades no actúen en consecuencia", señala el concejal, quien alerta sobre "las posibles consecuencias legales que se podrían derivar del incumplimiento de esta ley por parte de la Gerencia al otorgar la citada licencia".

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23 de febrero de 2017 - 06:48 h