Bautizada por los niños y convertida en el animal favorito del Zoo: así era Flavia

Elefanta Flavia | TONI BLANCO

Con la muerte de Flavia, la elefanta ha pasado de ser un icono del zoo a convertirse en todo un recuerdo para la ciudad. En los últimos años, la salud y el estado anímico del paquidermo fueron los grandes protagonistas cuando se hablaba de ella. Hubo quienes abogaron por que tuviera un elefante de compañía y hubo otros que apostaron directamente por un traslado. Finalmente, ni una cosa ni otra se llevaron a cabo ya que el Ayuntamiento disponía de informes negativos para ambas propuestas.

No obstante, desde el Consistorio sí iniciaron, al menos, los contactos para conseguir una pareja a Flavia, respondiendo así a la normativa de la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA), a la que pertenece el Ayuntamiento, para que un número determinado de especies, entre ellos la elefanta, tengan al menos un miembro de su misma especie en su recinto. Esta idea se acabó rechazando por la dificultad que hubiera tenido Flavia para adaptarse a un acompañante, después de más de 40 años sola.

Esta elefanta no ha sido la única que ha vivido en soledad en el zoo ya que lo mismo le ocurrió a su predecesor, que falleció en 1974. Apenas dos años después llegó Flavia, procedente de un safari. Tal y como ha relatado a Cadena Ser el por entonces director del zoo, José Barasona, en la adquisición de la elefanta colaboraron centenares de niños que, de forma voluntaria, donaron dos pesetas, además del precio de la entrada. De esta forma, los menores sufragaron la mitad del precio de Flavia, que fue adquirida tras el pago de la otra mitad por parte del Ayuntamiento. Fueron los niños los que, además, eligieron por sorteo el nombre de Flavia.

Javier, uno de los tres cuidadores de la elefanta durante sus casi diez últimos años de vida, asegura que la muerte de Flavia ha producido en quienes la cuidaron una tristeza enorme, similar a la que se produce ante la muerte de un animal doméstico. Como ocurriera con sus anteriores cuidadores, Flavia se adaptó a Javier a la perfección y pronto empezaron a entrenar. Sólo a través del trabajo y la constancia la elefanta fue capaz de responder de forma adecuada a todas las peticiones de Javier que iban encaminadas, principalmente, a mejorar su estado de físico y de salud.

Durante los primeros días, Javier recuerda que Flavia “dejaba claro cómo era ella. Puso una barrera pero, con el tiempo, acabó aceptando” a sus nuevos cuidadores. “Al principio costó, como con cualquier otro animal, pero es necesario enseñarles un conjunto de ejercicios para que no haya que sedarlos, como puede ser darte la pata para cuidarle las pezuñas o, incluso, sacarle sangre”, explica el cuidador. Además, Flavia pronto aprendió que si respondía favorablemente, “recibía un premio”. “Así es como hay que tratar a los animales, nunca con castigos. Pero sí es verdad que Flavia era muy buena e inteligente”, describe.

Aunque Flavia siempre ha estado en el mismo zoo durante más de 40 años, fue en diciembre de 2017 cuando el partido Pacma puso sus ojos en ella a través de un vídeo que se hizo viral y en el que denunciaba la soledad que vivía. En aquel momento se reabrieron los dos eternos debates que han girado en torno a su figura: trasladarla a otro lugar o conseguir una pareja. En primer lugar, Javier explica que esta última opción “podría haberse llevado a cabo” cuando Flavia aún estaba en el período de juventud. Hacerlo tras más de 40 años viviendo sola en el zoo “iba a ser contraproducente porque fue separada de su familia muy chiquita”, con apenas tres años.

En segundo lugar, el cuidador certifica la negativa que expuso el Ayuntamiento al traslado de Flavia “porque era muy peligroso para su salud y se desconocía si en Francia -el lugar de residencia que se barajó- estaría en plenas condiciones”.

Durante los últimos años, su estado físico se había deteriorado bastante pero, sobre todo, durante las últimas dos semanas dada su artrosis, lo que requería el suministro de analgésicos. A pesar de su maltrecha salud, Javier cuenta que hasta el mismo día 28 de febrero -cuando centenares de personas se acercaron a verla- ella estaba feliz y jugaba con el público. Los más conscientes de su deterioro han sido en todo momento sus cuidadores que sabían que, aún mostrando su mejor cara, el fallecimiento de la elefanta podría producirse en cualquier momento. La Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba será la encargada de sus restos, que le practicará la autopsia, y el cadáver será donado a la ciencia para su estudio.

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