El 'apocalipsis apícola' desde dentro

Dos apicultores junto a un panal. | MADERO CUBERO
El ceiA3 desarrolla un nuevos sistema para estudiar los panales y comprender por qué desaparecen las abejas

El Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceiA3, la Unidad de Apicultura del Departamento de Zoología y un grupo de profesores del grupo de investigación de Instrumentación Electrónica Industrial (TIC-240) de la Universidad de Córdoba han desarrollado un nuevo sistema de monitorización y una sensórica específica para colonias de abejas destinado a comprender mejor por qué están muriendo estos insectos en todo el mundo y proponer medidas correctoras.

El descenso de la población de abejas tiene en jaque a los gobiernos de Estados Unidos y buena parte de Europa. Imaginar un mundo sin abejas provoca vértigo entre las autoridades y, por supuesto, entre la comunidad científica que hace años que trabaja contrarreloj para evitar ese teórico “apocalipsis apícola”.

Este sistema electrónico, basado en la tecnología de hardware libre Arduino, se ha diseñado inicialmente para controlar los cambios de temperatura y humedad en el interior de las colmenas y su relación con el exterior. “Las posibles aplicaciones son enormes, ha sido una sorpresa descubrir el potencial de este sistema”, explica José Manuel Flores, profesor titular de Zoología. La información permitirá comprender por qué son cada vez más frecuentes las enfermedades en las abejas o cómo les puede estar afectando el cambio climático, con olas de calor y frío en épocas no habituales. “Diseñamos una placa base que integra el Arduino, los sensores y un reloj que sincronizara todos los equipos, una unidad de almacenamiento y una serie de controladores”, apunta Juan Luna, profesor del departamento de Electrónica e Ingeniería. “En principio medimos la temperatura y la humedad, pero en el futuro, las aplicaciones pueden ser mayores. Ya trabajamos en un sistema que controle el peso, el sonido, el número de individuos e, incluso, sea capaz de identificarlos unos de otros”, concluye Luna.

La idea propuesta por profesores y alumnos de ambos departamentos ya se encuentra a pleno rendimiento y generando datos de gran utilidad. No obstante, está previsto seguir complementando el sistema, añadiendo nuevos sensores terminales que permitan medir otras variables en las colmenas, como el sonido o el peso, incluso el reconocimiento individual de cada abeja, lo que generará gran información sobre cómo afectan las condiciones ambientales a su actividad diaria o a su longevidad.

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