Saquemos las uñas

Tenía que ocurrir. Los esmaltes de uñas convencionales, los que cualquiera se aplica en casa sin más requisitos que haber hecho con cuidado la manicura, se han puesto las pilas. Renovados para garantizar brillo y acabado perfecto durante siete días, le echan el pulso a la dura competencia de los esmaltes de larga duración profesionales, los maravillosos Shellac.

Así pues, el clásico esmalte mejora su fórmula para durar más, acelera el secado, amplía la carta de color y se enriquece con lacas de efecto mate o acabados de sofisticación tornasolada. Ejemplo de ello son las colecciones renovadas de Mac  y Nars, los más de 90 tonos y magnífico marketing de Essie y OPI, junto con el lanzamiento de esmaltes innovadores y asequibles de larga duración por parte de Sephora y su Fórmula X, Rimmel London, Astor  y L´Oreal.

De hecho, los vientos de cambio soplaban hace algunos años para las lacas de uñas. Por una parte, las consumidoras tenemos poco tiempo y somos más exigentes, de manera que si invertimos en cuidar las uñas nosotras mismas no es para que al cabo de dos días estén sin brillo y descascarillándose. Por otra, la inmensa mayoría de los centros de estética ofrecen esmaltado con Shellac que dura hasta tres semanas inalterable, y eso eleva muchísimo el listón.

No obstante, CND, la firma que creó Shellac, también es líder en el esmalte que dura perfecto siete días sin necesidad de aplicar lámparas UVA. Se llama Vinylux y es la alternativa ideal para disfrutar de uñas impecables de una manera más sencilla y económica.

De lo nuevo, es un valor seguro Nars que ha revolucionado su gama de uñas, ampliándola hasta los cuarenta colores que ofrece en la actualidad. De ellos me seducen Pastorale y la edición limitada del diseñador Philip Lim.

Mac, por su parte, ha relanzado y ampliado su colección de lacas de uñas y es pionera en los acabados con efecto diseñados por la gurú de las uñas Marian Newman.

Mi experiencia sobre la duración de los esmaltes mejorados ha sido ésta. Apliqué Gel Shine Lacquer de Max Factor en el tono Radiant Ruby, que promete durar más que una pila Duracel, y no funcionó bien; le ganó, sin embargo, una laca de OPI aplicada sobre una base de Essie, y para rematar empleé la top-coat de Chanel. Estando en la playa me duró casi tanto como una Vinylux

Moraleja: es esencial una base protectora de calidad, las de Essie, a la venta en Primor y Bodybell  a buen precio; optar, también, por un producto de calidad media-alta, y rematar con una buena top-coat. Otro factor importantísimo es dejar transcurrir el tiempo necesario entre la aplicación de las distintas capas de producto. La paciencia tiene su premio.

Y última reflexión. A veces son nuestras uñas las que nos piden que las cuidemos y las pongamos a descansar de tanta laca. En esa situación me encontrado este verano, y la verdad es que la base de crecimiento de Essie y el aceite para cutículas de OPI han restaurado lo que estaba débil y perjudicado.

Saquemos las uñas. Toca lucirse.

Nota: Las menciones a marcas y establecimientos no llevan aparejado ningún tipo de contraprestación.

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6 de septiembre de 2014 - 02:40 h