¿Por qué trabajas?

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No me dirás que no es una pregunta interesante. Pero más aún, ¿te la has hecho alguna vez?

Algunos dirán que trabajan porque su trabajo les gusta. Otros que lo hacen para ganar dinero. Otros, más radicales, dirán que el sistema les obliga a trabajar. Y otros sencillamente dirán que...

Pero me gustaría que te tomaras unos minutos y reflexionaras. Y pensaras en una buena respuesta, una respuesta sincera y que fueras capaz de defender. ¿Por qué trabajas? Vamos a analizarlo.

Está claro que si no trabajamos no ganamos dinero y sin dinero es imposible vivir. Eso creo que lo tenemos todos claro. El sistema, el gobierno, el capitalismo, lo que tú quieras. El pan cuesta dinero, la luz cuesta dinero, y si nos vamos al chisme que tienes en tu mano con pantalla táctil y que te permite estar leyendo este maravilloso artículo (publicidad) ni te cuento. Así que o trabajas o nada de eso.

Bien, pues salvando esta situación, que ya es asumida por todos, volvamos a la pregunta: ¿por qué trabajas?

Quizás la pregunta te gustaría que derivara a otra. ¿Qué te motiva para ir a tu trabajo?

Esta creo yo que es más acertada. Aquí ya no me puedes decir que por temas económicos, estos ya están salvados anteriormente. Aquí sí que necesitas una profunda reflexión.

Se supone que estudiamos en la universidad o en formación profesional o lo que hayas hecho porque quieres desempeñar un trabajo específico que te gusta. Estudias medicina para ser médico, ¿no? Te metiste en informática de sistemas porque te gusta el mundo del software y el hardware. Y así podríamos seguir. ¿Pero qué paso después? ¿Estás trabajando desempeñando un oficio acorde con tus estudios?

Esto no pasa en la mayoría de las ocasiones. La vida nos lleva por muchos derroteros. Mi ejemplo: químico dirigiendo una agencia de marketing y comunicación, escritor ocasional en este maravilloso blog ;-)

O aún más difícil, aún acabando trabajando para lo que estudiaste, descubres que no te gusta ni apasiona ese puesto de trabajo.

En definitiva, deberías de tener una profunda reflexión respecto a este tema, en la que no debes escatimar interés, pues podrías descubrir muchos aspectos que te sorprenderían.

Te voy a ayudar un poco.

Lo ideal es que tu trabajo te motive, que te encuentres desempeñando unas funciones que hagan que día a día sea una ilusión constante el acudir a trabajar. Que el ambiente de trabajo te haga sentir cómodo y no te genere ningún elemento distorsionador de esa situación. Que la empresa reconozca tu trabajo, y si aplica "meritocracia" mucho mejor. Y que cuando vuelvas a casa después de la jornada laboral, puedas dedicarte sin problemas a tu familia, aficiones, etc.

Que levante la mano quien cumpla todas esas características.

Eres un afortunado si tú eres uno de ellos. Reconozco que yo no cumplo todos esos requisitos, cada día es un día diferente y no siempre (más bien casi nunca) salen las cosas como las teníamos previstas. Pero tengo muy identificado dónde estoy fallando e intento mejorar poco a poco para conseguirlo.

Eso deberías hacer tú. Buscar dónde no estás cumpliendo e intentar mejorar. Sé que muchos me diréis que "la situación no me lo permite" (bien por la empresa, por las circunstancias personales). Ok, pero no pierdas de vista tu objetivo. A lo mejor no es hoy ni mañana, a lo mejor es dentro de un año, pero si tienes claro dónde fallas y cómo mejorar, puedes y debes luchar por conseguirlo.

Y a ti, compañero empresario, no pierdas igualmente el objetivo para ti y para tu empresa (tu equipo).

Porque no hay nada más productivo que un miembro del equipo trabajando a gusto, feliz, con ilusión y con ganas de mejorar.

Hoy puede ser un día perfecto para empezar a cambiar. Vuelve a hacerte la pregunta. ¿Qué te motiva para ir a trabajar?

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Publicado el
7 de octubre de 2019 - 15:57 h
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