Yo, el cabello (IV) - Mis ciclos de vida

Pese a la dureza y flexibilidad que poseo, contrariamente soy muy frágil ante los productos agresivos que me apliquéis. Por lo tanto, centrare vuestra atención en dos partes fundamentales de mi estructura, precisamente a las que me atañen directamente ante una agresión: el córtex o corteza, su zona intermedia, y en la cutícula o escama, su parte exterior.

El córtex es donde se encuentran el color que me caracteriza, además de unas uniones o puentes disulfurados determinantes de mi forma, tal como si fuera una vertebración. Me conforman bien en rizado o en liso, a lo que ayudan otros enlaces menos complejos, más dúctiles y maleables, los que podéis remover o colocar de otra forma a la de mi origen mediante un marcado, sea con rulos, brushing o planchas, lo que se logra por la humedad del agua y el calor que previamente me apliquéis, aunque muy poco durable. Pero si os excedéis con el calor o mi continuado maltrato, incluso  de ser un champú aparentemente inofensivo, perderé parte del apresto que poseo. Peor será con productos agresivos, como son los tintes, permanentes, mechas… , que, aunque no me son dolorosas, sí hacen que me destruya o "me rayen" , como dicen los modernos. El resto de enlaces, los más duros y resistentes que poseo, son los disulfurados, esos, precisamente que se reducen, hasta romperse con líquidos alcalinos, tales como los compuestos en permanentaciones rizadoras o alisadoras. ¡Y menos mal que luego los recomponen con lo que llaman el neutralizante!. Que si no…, me dejan más endeble que un niño recién nacido. Y no olvidar que lo destruido en mí jamás podrá recomponerse de ello. Y esto es grave.

Ciertamente, tengo una corta vida encima de vuestras cabezas, similar que lo es en mis hermanastros, los pelos del resto del cuerpo. Mi vida está compuesta por ciclos o periodos de tiempo que oscilan entre ellos de 3 y 7 años. Pero no os preocupéis, pues cuando me "escaqueo" definitivamente de la vida, otro hermano gemelo volverá a nacer en mí lugar, reemplazándome en todas las mismas virtudes, lo que logrará después de un merecido asueto en el folículo piloso, esa fábrica de hacer pelos sin descanso. Estos periodos son: fase anágena, catágena y telógena.

La fase anágena activa el desarrollo de mis hermanos gemelos, aproximadamente 1 cm por mes, para continuar creciendo hasta un máximo de 7 años. Aquí, el folículo tiene el segmento inferior bien desarrollado, penetrando profundamente en la grasa subcutánea. Tras completar mi fase anágena, inicio la fase catágena, que dura entre 2 a 3 semanas. Durante ésta corta fase mis células cesan en su división y se queratinizan, dejando de crecer, reduciéndose el segmento inferior del folículo notablemente de tamaño. Aquí diré el adiós definitivo a mi vida entre vosotros… La fase telógena dura entre 3 y 4 meses. El folículo se encoje hasta casi la mitad de su tamaño previo, los pelos queratinizados caen, pasando el folículo de la fase telógena a la anágena nuevamente. La fase telógena se divide en dos fases: exógena, que es la que digo el definitivo adiós y, la kenógena, que es el intervalo de tiempo en que el folículo que me ha creado permanece vacio y descansando. La duración de ésta última fase es incrementada en la alopecia andogénica. Y así hasta en diez veces en vuestra vida, casi hasta los 80 años.

Estoy imbricado en la piel y dependo de vuestro cuerpo para formarme. Bien. Pero soy un ente independiente y con clara conciencia de mi importancia. Os ruego no considerarme una parte aislada de vuestro organismo, pues yo creceré y me desarrollaré con sano aspecto en función de la salud de él mismo, además de los cuidados preventivos que independientemente me otorguéis. De de lo contrario me atrofiaré y perderé mi elegancia y vuestra presunción conmigo, lo que lograréis al menor descuido, aunque sea mediante una simple caries dental lo que me afecte y vosotros sufráis por ello

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30 de junio de 2015 - 04:00 h