Qué es bueno y saludable que desayunen tus hijos (y tú también)

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Continuando con el hilo de la entrada anterior "Qué no deben desayunar tus hijos (ni tú tampoco)", esta semana traigo ejemplos de desayunos saludables, tanto en casa como en el colegio, y válidos para todos los públicos.

Mi propósito es asesorar para que eliminemos poco a poco productos insanos de nuestra despensa y le hagamos un gran hueco (por no decir todo) a la alimentación saludable, sin ultraprocesados, libre de azúcar añadida y de grasas insalubres.

Mantengo y defiendo que no tenemos que comer sin hambre porque es una necesidad fisiológica y que hay que hacerle caso cuando llega, por lo que si vuestros hijos no tienen ganas de desayunar en casa no pasa nada, ya comerán después.

En algunas ocasiones, a los más pequeños sólo les entra "un vaso de leche pelao y mondao" antes de ir al cole, pues bien dado está, y si los acostumbramos a no añadirle cacao azucarado y sustituir este por cacao puro, mejor que mejor. El cerebro no necesita azúcar, necesita glucosa y el cuerpo sabe cómo obtenerla de los alimentos de verdad.

¿Qué debemos incluir en un desayuno saludable?

Fruta, fruta y fruta en su forma entera y fresca. Tanto en casa como en el colegio, la fruta es uno de los mejores recursos. Hablo de frutas, no de zumos, pues cuando consumimos un zumo estamos realizando una ingesta excesiva de azúcar libre excluyendo la fibra. Si queréis hacer una bebida de fruta, mejor  triturarla toda, con su fibra (por ejemplo un plátano triturado con fresas y un poco de bebida vegetal o leche entera). Yo la considero un ingrediente prioritario en el desayuno.

Frutos secos naturales o tostados, recomendables a partir de los 3 años de edad por peligro de ahogamiento. ¿A quién no le gusta un puñadito de nueces y un plátano por ejemplo?

Lácteos de calidad, esto quiere decir, yogur natural sin azúcar y leche entera.

Cereales integrales como copos de avena sin azucarar.

Pan integral (de verdad) con las siguientes opciones:

  • Aguacate.
  • Aceite de oliva.
  • Aceite y tomate.
  • Aceite, tomate y huevo duro.
  • Humus (sí sí, humus).
  • Tomate y queso fresco.
  • Tomate y atún al natural.
  • Jamón serrano esporádicamente.
  • Una tortilla francesa.
  • Un filete de pollo hecho en casa (se trata de evitar embutidos excesivamente procesados).

Unos huevos revueltos solos o con champiñones.

Fruta con yogur natural y frutos secos.

Galletas caseras de plátano, avena y chocolate del bueno.

Bastoncitos de zanahoria.

En definitiva, desayunar bien, sin azúcares añadidos y a demanda.

"El incluir hábitos saludables en la infancia es muy importante para el futuro de tus hijos. Ellos ahora son dependientes de ti, después serán autónomos y si tienen un poco de base realizarán mejores elecciones y cuidarán mejor su salud".

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Publicado el
27 de septiembre de 2018 - 21:23 h
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