Regreso al Bernabéu

Uno de esos sueños que uno tiene de niño es tan absurdo como ver un partido de fútbol en el Santiago Bernabéu. En mi infancia era poco menos que un lugar mítico, casi religioso, en el que pasaba casi todo lo que me importaba en la vida. Con ocho años uno tiene pocas más preocupaciones que las de disfrutar de su equipo de fútbol.

Sin embargo, de pequeño siempre que me preguntaban por mi equipo de fútbol respondía que mientras el Córdoba no estuviese en Primera, algo que nunca pensé que sucedería, era el Madrid.

Anoche regresé al Bernabéu, donde tan bien me lo he pasado, pero de una forma tan distinta que por poco me echan de donde estaba: acreditado como fotógrafo en un lugar en el que no se puede celebrar el gol (anulado) de Xisco. Hasta anoche, me habría indignado ese cántico de "así, así, así gana el Madrid". Pero no, no lo vi desafortunado. Y lo habría cantado si hubiera estado en el cuarto anfiteatro del Fondo Norte.

El fútbol, que es un deporte así de simple y así de tonto, tiene esas cosas, que uno va y veja sus lugares sagrados de la infancia de un día para otro.

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26 de agosto de 2014 - 03:38 h
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