Un proyecto de ciudad... ¡huyan!

Infografía del espacio que sostendría el auditorio del Palacio del Sur de Rem Koolhas.

"Proyecto de ciudad" es un eufemismo que se puso de moda antes de la crisis del ladrillo. Siguiendo el modelo Guggenheim de Bilbao, todas las ciudades quisieron tener su propio mamotreto de lo que fuera. En Córdoba tocó el Palacio del Sur, que diseñó (dos veces) el multifamoso arquitecto holandés Rem Koolhas. La primera vez, el Palacio del Sur tenía un salvaje coste de casi 200 millones que naufragó por la falta de acuerdo con la constructora, que se echó atrás a última hora. La segunda vez, con un tajo importante, el Palacio del Sur costaba algo menos, pero cerca de 80 millones entre unas cosas y otras.

Aquello jamás se construyó. Y no fue por falta de intentos. El Ayuntamiento, a principios de los dosmiles, convocó un concurso de ideas al que se presentó Koolhas que no respetó las bases. Su proyecto no se adaptaba a la parcela elegida. El edificio se salía por todas partes. Pero era Koolhas y ganó. ¿Qué pasó? Se iniciaron trámites de expropiación y se modificó el PGOU solo para que encajara ese enorme edificio (mamotreto).

Entre trámites y crisis, el proyecto naufragó y nunca se llegó a levantar un solo ladrillo. Y menos mal. A ojos de hoy, con todo lo que hemos pasado, menos mal que no se construyó. Por varias razones, pero para mí la principal es que nadie se imagina el enorme impacto que suponía un edificio larguísimo de seis pisos de altura que rompía totalmente con el horizonte del casco histórico de Córdoba. Los vecinos del Arcángel y el Arenal, por ejemplo, podían olvidarse de tener vistas a la Mezquita. Y es más que probable que el Ayuntamiento de Córdoba tendría hoy una deuda mucho más abultada por lo que necesitaría de más planes económicos financieros (recortes) y prestaría (aún) menos servicios.

En Capitulares, y esto no es opinión sino información, escuchan el eufemismo "proyecto de ciudad" y se ponen literalmente a temblar. A ese nivel ha llegado el escepticismo de una institución que todavía no se ha recuperado del palazo que supuso perder la candidatura de la Capitalidad Cultural Europea de 2016.

Ahora, cuando todavía estamos empantanados en la construcción del Centro de Convenciones (otro mamotreto), cuando aún no nos hemos recuperado de una crisis sanitaria y económica que nos ha catapultado a un futuro que sabíamos que venía pero que es más incierto de lo que pensamos, se vuelve a fiar todo a lo de antes. Un grupo de promotores, con la mejor intención del mundo, han resucitado el Palacio del Sur low cost y han planteado construir en Miraflores una cosa que no es lo mismo pero que se le parece bastante.

Junto a un auditorio para conciertos, se propone un gran hotel, un gran aparcamiento y una gran terraza, junto a nuestra gran Mezquita de Córdoba.

Tantos años después, yo empiezo a tener claro qué haría con el solar de Miraflores: nada. Esa brecha junto al C3A debe ser parque, un lugar de esparcimiento, una zona con unas vistas privilegiadas a la Mezquita a la que no hace falta dotar de nuevos usos. Porque, ¿necesita Córdoba un auditorio? Sí, pero es que ya lo tiene. A lo mejor es que no se ha dado cuenta.

En la avenida de Gran Vía Parque se levanta un enorme edificio que apenas si tiene uso ya. Es la plaza de toros. Este año va a ser el primero desde que se construyó que no va a abrir sus puertas precisamente para lo que se hizo: para celebrar corridas de toros. El coronavirus provocó la suspensión de la Feria de Córdoba y también de la taurina.

Pero estos años atrás se ha demostrado que más que corridas de toros lo que llenaba la plaza eran los grandes conciertos que llegaban a la ciudad. O los grandes espectáculos, como The Hole.

Córdoba ya tiene un auditorio, por tanto, donde quizás habría que invertir en una reforma que ya se está haciendo en otras ciudades (sin excluir a los toros, ojo). La reforma integral de la plaza de toros, a la que se puede cubrir, va a ser mucho más barata que la construcción de un enorme edificio en Miraflores. Y será, sin duda, una obra más sostenible, que dará vida a una zona (a sus bares, por ejemplo) a la que le hace falta y que está muy cerca del centro histórico.

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10 de julio de 2020 - 22:55 h