Parque acuático junto a la Calahorra

Hacía falta. Por muchas razones, pero hacía falta. Córdoba necesitaba un parque acuático urbano. Natural, ecológico y sostenible. De un solo uso, pero muy intenso. Y ya lo tenemos, enorme, brillante, colorido. Ahí abajo, en el río, junto a la Calahorra. Completando una postal histórica

carente de una estructura lúdica que era reclamada a gritos por los urbanistas más prestigiosos de la ciudad y por las familias más numerosas de España. Todos pueden estar tranquilos, un gran barco varado espera a mayores y pequeños para llevárselos bien lejos cuando el Guadalquivir vuelva a crecer.

Porque crecerá. Tal vez no este año; tan vez no el que viene; tal vez tarde tres. O cuatro. Pero crecerá. Como vimos en 2010. Y eso será genial. Cientos de cordobeses verán cómo un navío recreativo partirá a Sevilla, siguiendo los pasos del Hombre Río. Cientos de niños se asomarán al Puente Romano para decirle adiós con la mano y verlo zarpar en unas aguas especialmente despejadas gracias a las implacables labores silvícolas emprendidas en el cauce.

Talamos árboles y montamos un astillero infantil. Las personas somos extrañas. A veces pienso que, en realidad, formamos parte de un gran experimento sociológico. Deforestan por aquí, ponen un parque infantil por allí. Y nos miran a ver qué hacemos. No le encuentro otra explicación.

Por cierto, que me cuentan que también están poniendo un parque para personas mayores muy cerca de allí. De esos de ejercitar. Me parece muy bien. Les hará falta ponerse en forma. Para cuando echen unas brazadas...

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19 de diciembre de 2013 - 10:08 h
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