Dignidad y Angustias

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En los últimos años todo se ha polarizado, la diversidad y complejidad en que parecía que íbamos a sumirnos para los restos se ha convertido en una película en blanco y negro de indios y vaqueros, y a cada uno nos ha tocado en un bando. El pasado sábado 15 de marzo a las 18:00 horas salían en procesión Nuestra Señora de las Angustias Coronada y su Bendito Hijo, y unos cuantos miles de andaluces y andaluzas en la marcha por la dignidad. Igual me he expresado mal, no es que saliera la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias Coronada y su Altísima Dignidad, una cosa es una cosa y la otra, otra, cada una iba por su lado y a su caer.

Empecemos por el principio, que es la Madre. Resulta que la más antigua de las hermandades cordobesas andaba de mudanza, y es que la Señora se fue de San Agustín a San Pablo para hacer reformas allá por el año 1961 y hasta hoy no ha podido volver a su templo, que es que la Junta de Andalucía tarda una barbaridad. Al barrio de San Agustín casi nadie le echa cuenta, es como el hermano pobre de Santa Marina, con sus toreros, sus marqueses y sus BBKs, y ha decidido situarse en el mapa aprovechando el pedigrí de su inquilina. El barrio está un poco desastre, es casi imposible andar por él sin tener que hacerle un quiebro temerario a algún coche, comprar en su mercado es un deporte de riesgo, le faltan equipamientos, pero han decidido que el futuro pasa por la cosa religiosa, para lo que resultan imprescindibles su iglesia barroca y la Señora cuya copia granadina vive en la Carrera. Coronación de espinas, llanto, angustias, pena, una estrategia.

A mí siempre me toca del lado de los indios, así que yo estaba en la marcha por la dignidad. A los de esta hermandad les joden las angustias (DRAE, 1.aflicción, congoja, ansiedad), y si los putean, luchan. Salíamos de la inhóspita Plaza de las Tres Culturas formando la columna andaluza, una de las que se encontrarán en Madrid el próximo sábado. Andaba conversando con uno y con otro (soy muy mal manifestante, se me da mal la certidumbre) y pensaba que sin tantos cuatrocientos años, ni barroquismos, aquello era lo de siempre, la gente defendiéndose del abuso. Imagino cualquier revolución de la historia y se parecería al estado de ánimo que allí había, esa mezcla de indignación, esperanza, lucidez, y la aceleración del ritmo cardíaco que precede a la acción. El centro de Córdoba se nos ha aburguesado tanto que los manifestantes eramos arapajoes en un parque temático bajo la mirada suficiente de los que salían del Gaudí o El Corte Inglés, que sonreían con sorna cuando escuchaban eso de " a ti que estás mirando, también te están robando". Menos mal que terminamos en la Corredera, que todavía tiene mercado de abastos, una de esas cosas que nos hace sentir que vivimos en una ciudad y no en un photocall. Sindicalistas, neorrurales, comunistas, anarquistas, hart@s, jodid@s, gente a la que todo le cuesta.

Angustiados y alteristas salieron en la tarde cordobesa del 15 de marzo, "estamos hechos de la misma materia que los sueños".

Nota: El naming de la semana pasada produjo algunas denominaciones muy interesantes, y aquí las dejo para lo que tenga que ser; Mezquita actual Catedral; La mezclita de Córdoba; It, Una Mezquita como una Catedral; Catedral (antes muerta que Mezquita); Parking de Córdoba, reciente Catedral, anterior Mezquita, lejana Basílica, original Templo Mitraico; Eitahid Great Temple; Emirates Indoor Arena; y Mezquita Aljama. Gracias por vuestra colaboración y que Dios os lo pague.

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18 de marzo de 2014 - 05:48 h