Deconstructing Demetrio

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Nací en el 66, así que me crié en el nacionalcatolicismo. No tengo  una huella muy profunda en sentido alguno, porque desde el primer momento lo miré con distancia, quizás porque me extrañó lo diferente que eran las enseñanzas de esos relatos tan sugerentes que nos contaban y lo que hacían y como eran los mismos que nos los relataban. A mí no me cuadraba aquello, los maestros y sacerdotes agrios y severos nos contaban a pescozones historias de humildad y abnegación. Leo en El Día de Córdoba del pasado domingo una entrevista de Lourdes Chaparro al obispo de Córdoba que me devuelve a aquellas ingenuas reflexiones infantiles de clase de religión, o de cualquier otra, porque de algún modo todas lo eran. Así que , como en una regresión, paso del salón de mi casa a una de esas sillas incómodas del fondo de la clase, respirando el ambiente cargado inevitable en la convivencia de cuarenta chavales, y don Demetrio se convierte en don Juan o en don Diego o viceversa.

Ora et labora

Don Demetrio, o don Juan, o don Diego no están muy convencidos del valor del activismo de los movimientos sociales y en particular del 15M : " hay un factor positivo en este movimiento, como es la solidaridad, no dejar que el mundo siga como está y que las grandes diferencias norte y sur se superen; creo que todo eso es positivo, Pero también tiene su lado negativo: protestando no se arreglan todas las cosas. Lo que hay que hacer es ponerse a trabajar todo el mundo, cada uno donde pueda y ojalá todo el mundo tenga trabajo". Intentando recordar la vida, andanzas y leyendas de nuestro  señor Jesús, no sé yo que tal le parecerán a don Demetrio, porque protestón era un rato, el ecologista actual más pesado era un complaciente al lado de este hombre. Si nuestro obispo llega a estar en el templo el día del mercado, le pega al nazareno una bronca y le dice "ahora mismo a recoger, que no veas cómo lo has puesto todo. Y cuando termines te ofreces a los mercaderes para limpiar el templo, que lo que hay que hacer es trabajar en lo que se pueda y no protestar tanto". Por la que Jesús lió en el templo no se le veía mucha vocación por el trabajo, ni apego alguno a la economía de mercado.  Porque esa es otra, lo de protestón está claro, pero trabajar, trabajar…. Multiplicar los panes y los peces es lo que más se le acerca, y parece más cosa de magia, mucho sudor no le costó. Hacía, según yo veo, una cosa mucho más interesante que trabajar, pero no está precisamente en el recetario neoliberal/eclesiástico contra la crisis. En cualquier caso y por ir concretando, al señor obispo la solidaridad le parece un "factor positivo" (lo ponemos en fortalezas), protestar un "factor negativo" (debilidades), y trabajar una obligación incompatible con la protesta. O sea, que si trabajas estás calladito, vamos, que trabajar es obedecer.

De género

Alguno me dirá que soy un ventajista por comparar la realidad actual con la que nos cuentan que vivió Jesús. Lo mismo pensaba yo mientras hacía bolitas de papel con saliva (Gálvez era el campeón) para lanzarlas al techo y que se quedaran allí adheridas y convertir el aula en una bosque de estalacticas invisible para la mirada gacha de los maestros, pero don Demetrio, unas líneas después, zanja la cuestión cuando se le pregunta por el sacerdocio femenino: "Jesucristo ha encomendado el ministerio apostólico a 12 varones … no se puede hacer algo distinto a lo que hizo Jesucristo". Supongo que por la misma regla de tres no pueden ser  sacerdotes  los astronautas, ni los europeos o australianos, ni ingenieros informáticos, albinos, o cantaores de flamenco, la cosa queda restringida a los judíos, mayores de edad y aficionados al senderismo. Si seguimos a don Demetrio la crisis de vocaciones no es nada para lo que nos espera.

Por aquellos años pasó una cosa terrible aunque yo, quizás por demasiado niño, ni me enteré. Dice nuestro obispo preguntado por los casos de pederastia descubiertos en la Iglesia Católica: " un mundo que con la revolución de los años 60 ha promovido la pedofilia y ahora estamos sufriendo las consecuencias. Ahora resulta que la Iglesia es la culpable cuando siempre se ha opuesto…" Así que todo empezó justo cuando yo nací, promovido por no sé qué revolucionarios que se encontraron la firme oposición de la Iglesia Católica. En cuanto tenga un hueco me pongo y lo busco por internet.

Del poder y la gloria

Se ha vuelto hacia la pizarra, aprovecho para lanzarla y ¡zas¡, ahí ha quedado mi bola, entre las de Muñoz y Puya, que van secándose y en cualquier momento se nos caen encima. ¿ Cómo son sus relaciones con el resto de las instituciones de Córdoba? Le pregunta la periodista: "estamos en una sociedad en la que la Iglesia es estimada por las instituciones académicas, políticas y militares. Me siento en buena relación con ellas". Tema 3: Las instituciones. Existen cuatro tipo de instituciones, las religiosas, las académicas, políticas y militares.  Es una diferenciación como otra cualquiera, pero podía haberse acercado más al marco constitucional, o tratándose de un religioso podía haber dicho las sanitarias,  asistenciales, culturales o qué sé yo. Sé que siguen sacando los pasos con escolta militar, contando con la cabra de la legión para las procesiones, y quizás sigan existiendo los capellanes castrenses, pero más allá de eso no veo mucha entidad en la relación. Bueno, los militares como cualquiera, pecarán (acabo de ver un video de unos en Irak que con lo dura que es la justicia militar le caen lo menos tres aves marías y un padrenuestro).

Cuento las 17 bolas  que hay en el techo, acaba de empezar el capítulo de Gormiti y mi hija me dice que tiene hambre. Toca preparar la cena.

Nota: El quinto de la segunda fila creo que soy yo, en mi colegio de Ronda con vistas al Tajo .

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19 de marzo de 2013 - 05:00 h
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