En la cresta de la ola

Acabo de ver una entrevista al actor revelación, Dani Rovira, titulada "Aprendiendo a surfear en la cresta de la ola". Es el elegido para la campaña de imagen de "las rebajas" de unos grandes almacenes. Sorprendente la naturalidad con la que se expresa. Nada complicado entender y comprender cada palabra, no hay que realizar ningún esfuerzo. Dice lo que esperamos que diga. Se siente y se sabe en la cresta de la ola. Le preguntan por el espectacular éxito de la película revelación y con extrema sencillez contesta que "ha sido una experiencia super natural y super orgánica", reconoce que el cine tiene otro contexto y formato pero que "a la que aprendes los tres o cuatro trucos todo sale". La entrevistadora le pregunta por su experiencia en los anuncios e imágenes de la campaña de rebajas y él describe la suerte de "entrar en un sitio donde puedes comprar todo y eso es una gran ventaja (...), casi siempre acierto, pues no me arriesgo; es un sitio para todo el mundo (...); me fijo mucho en los maniquíes y eso facilita..." Va finalizando la entrevista y asegura que el éxito de la película se debe a unos excelentes profesionales, guionistas, director, actores; una excelente y medida promoción y ¡fundamental!, la fecha del estreno... Exactamente lo mismo ocurre con la campaña de promoción de las rebajas. El actor se desenvuelve como un deportista que practica el surf y se encuentra en la cresta de la ola.

Las olas son un fenómeno natural causado por el viento. Son ondas que se desplazan por la superficie del agua (mares, océanos, lagos, ríos). Los grandes oleajes, muy del gusto de los surfistas, se producen cuando en el viento existente coinciden la estabilidad de dirección, la velocidad y la persistencia. El oleaje desaparece cuando el viento se transforma en corriente superficial, cuando el fondo es poco profundo o cuando se estrella contra la costa (en estos casos, a veces, se produce la resaca del agua que al llegar a la costa rebota y se crea otra ola pero en sentido y dirección opuesta). Los surfistas tienen la obligación de saberlo y el deber de contarlo. Los expertos aseguran que cuanto mayor es la altura de las olas, la energía que se extrae del viento aumenta. Es el momento de gloria para el surfista, estar en su parte más alta, en la cresta de la ola (es la experiencia super orgánica y super natural de la que hablaba el joven actor Dani Rovira).

Nota: pensaba hablar de los fenómenos relativamente recientes de Podemos, de Ganemos y de las experiencias más o menos novedosas del panorama político. Y me despisté. Pensaba opinar de lo que me gusta y no me gusta de sus discursos y planteamientos. Del esfuerzo de un sector de los rostros políticos en transformarse, en parecer jóvenes, naturales y frescos para subirse a la ola. De la simplificación de las palabras (muy útil para la propaganda y dañina para el pensamiento). De la existencia de poderosas razones y deseos de cambiar en una sociedad que soporta una creciente miseria material y enferma, a pasos agigantados, de una epidemia de miseria moral. No pudo ser, me quedé absorto con la entrevista del natural actor y me fui por las ramas. Otra vez será. Recuerden, mientras tanto, que no siempre hace viento (es más, de algún viento es mejor guarecerse, salvo que se sea surfista y se observe la vida desde la cresta de la ola).

Nota: tengo la certeza que los dueños y responsables de los grandes almacenes están ya enfrascados en la próxima campaña de rebajas y en quién la protagonizará. La gente se fija mucho en los maniquíes.

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9 de septiembre de 2014 - 08:15 h