De-formación profesional y la identidad tuitera

01:48 del viernes 30 de noviembre, muchos pensaréis que se me ha ido la cabeza escribiendo el post a estas horas, otros tantos que lo que se me ha ido es escribir el post y acabo de acordarme, pero no. Tenía un post preparado para hoy pero prefiero guardarlo y contaros algo de hace un ratito.

Acabo de llegar de un evento tuitero, el Tapas&Tweets (quien no sepa de qué va el asunto, que tiene su cosilla y no es porque esté metida en el ajo, a seguirles en Twitter que hablan de marketing online y sobre todo de llenar el estómago!) y han sido curiosas un par de conversaciones que he tenido por allí respecto a una misma cosa.

Twitter para muchos es como un mundo aparte, pero no olvidemos que al otro lado de esos pequeños cuadradillos de colorines (como dice el amigo FranqZisco) y las arrobas, hay gente con su vida, sus gustos, sus trabajos (afortunados hoy día), sus inquietudes, sus... todo lo que conforma una persona.Y en este tipo de eventos llega la oportunidad de la famosa "desvirtualización" (vaya palabros que nos inventamos, eh?), o lo que es lo mismo, ponerle voz y aspecto físico a la gente.

A lo que iba, que esos cuadradillos de colorines de los que os hablaba (vamos, los avatares), me resultan casi tan significativos como lo es el propio nombre de (@)usuario.

Comentaba hoy con unos amigos mientras cenábamos que a mí me descuadran por completo cuando la gente se cambia de avatar así como así repentinamente, sin avisar. Entendedme cuando digo lo de "sin avisar". Nada más lejos de mi intención que la gente vaya dando pregonando de vivo tuit que va a cambiar su avatar. ¿Os imagináis? Sería como si cuando vas a teñirte y/o cortarte el pelo (ya sé que aquí en Córdoba se dice pintarte el pelo y pelarte, que tengo ya nivel medio-alto de cordobés), o cambiar tu forma de vestir tuvieras que ir avisando a todos los que te rodean. Pero para mí, como os digo, es algo tan significativo, que cuando veo un avatar que no me suena suelo tener que pararme a leer el (@) usuario del que se trata, y eso en Twitter es "perder mucho tiempo", que estamos el el mundo de la instantaneidad (140 caracteres... 140!!!).

Eso por un lado. Y por otro, algo que no es la primera vez que le choca a alguien sobre mi forma de presentar a dos personas en este tipo de circunstancias (eventos en los que gran parte de los asistentes nos conocemos o tenemos referencia de los demás a través de Twitter). Os cuento.

Cuando estudiaba la carrera, en alguna asignatura de cuyo nombre no logro acordarme, nos dijeron que la mejor forma para presentar a dos personas en un evento social es decir los nombres de cada cual y acompañarlo de una característica de cada uno de ellos que pueda ser nexo de unión o de interés para el otro.

En un evento tuitero, yo presento diciendo el nombre de pila, el (@)usuario y luego ya añado lo que sea. Es más, hay muchas veces que el nombre puede que me patine un poco, pero de las arrobas se me escapan pocas...

La cosa básicamente es tal que así: "Mira Fulanito, éste es Perico el de los Palotes, @perico_palotes (arroba perico guión bajo palotes) que se dedica a tal cual pascual. Él es Fulanito de Copas, @lascopasdefulano (arroba las copas de fulano, todo junto) que es quien el otro día te comentaba que estaba interesado en el tema este que te dije de aquello".

Pues un par de veces en el día de hoy, y otras cuantas en eso de los eventos varios que llevo a la espalda, la gente se sorprende porque añada el (@)usuario como algo definitorio de la persona... Si estamos en un evento tuitero o cuyo nexo de unión es en su mayor parte a través de Twitter, no será lógico que uno de tus rasgos definitorios sea el nombre por el que todos te conocen allí?

Pues eso, que no sé si será de-formación profesional, pero a mí me suena de lo más lógico...

Y con esto concluyo y se despide de ustedes, que ya va tocando, @pazsegura (arroba paz segura, todo junto).

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30 de noviembre de 2012 - 04:30 h