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Cambio de pañal, no tan obvio

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María Isabel Martínez

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Coincidiréis conmigo en que no es necesario hacer un máster para cambiar un pañal a un bebé, parece algo obvio y sin complicaciones aparentes, pero en cierta forma no siempre  sale la cosa tan fluida como nos gustaría, al menos al principio. Tranquilos, tras poner unos cuantos miles de ellos, nos darán el título de expertos/as en el arte de cambiar pañales. El clásico y viejo lema de “ensayo-error”, nunca mejor empleado que aquí.

No obstante, no es de esta cuestión de destreza manual de lo que quiero hablaros, sino de algo que me parece sumamente importante y considero necesario que conozcáis dado que hay determinados aspectos en relación al cambio de pañal, muchas veces desconocidos, que hacemos mal sin darnos cuenta o porque siempre se ha hecho así, pensando que no serán perjudiciales para nuestro bebé y sí que lo pueden ser.

Partimos de la base de que todos los bebés no tienen la piel igual de delicada, aunque en general, su piel es muy delgada y sensible y nos puede predisponer a tener algún problema que podríamos evitar con un par de recomendaciones. Hay niños con una piel absolutamente todoterreno y  hay otros, verdaderamente delicados, sin embargo, establecer unas correctas pautas desde el principio para hacer la higiene al culete de nuestro bebé, nos hará prevenir muchas posibles irritaciones y llantos innecesarios tanto en unos como en otros.

Os resumo algunos puntos que considero de gran importancia para evitar problemas de alergias, irritaciones en la zona genital de nuestro bebé, dermatitis e incluso la aparición de hongos.

No a las toallitas

Al menos no de forma sistemática. Reconozco que la comodidad de las toallitas nos hace tirar de ellas con gran alegría, incluso de forma rutinaria en cada cambio de pañal y eso es un error. El uso sistemático de toallitas conlleva más riesgo de alergias y dermatitis del pañal. Tal vez si me pilla en la calle y no tengo más opciones, pues lo entendemos, pero habitualmente, acostúmbrate a hacer las cosas de otra forma. Además en la composición de la mayoría de las toallitas encontrarás perfumes, parabenos o phenoxyetanol entre otra serie de compuestos nada recomendables para la piel de tu bebé (y en general, la de toda la familia). Otra razón por la que no debes usarlas es por la contaminación medioambiental que generan pues no se degradan y recuerda que nunca nunca debes tirarlas a un inodoro, pues provocan grandes problemas de atasco precisamente por la misma razón. Ayudemos a nuestro bebé a tener un culete sano y a hacer más sostenible nuestro medioambiente, dos pájaros de un tiro....

Recomendación:

Si estás en casa, lava la zona genital de tu bebé en el lavabo (o en un barreñito pequeño, como te resulte más cómodo) con agua clara y templadita si es solo pipí y con un jabón neutro si se ha hecho caca. Yo particularmente, desaconsejo la esponja por muy suave y de mar que sea, pues una esponja no deja de ser un foco de contaminación permanente. Usa tu mano o una manopla de algodón que puedas higienizar cada vez en la lavadora. Recuerda que en las niñas es importante la dirección de la limpieza, siempre desde la vulva hacia el ano y no al revés para no contaminar la vagina y uretra con gérmenes provenientes del ano. Secaremos dando toquecitos (no friccionando) con una toalla o gasa de algodón y suaves. En los niños, no retiraremos el prepucio para hacer la higiene del pañal, a pesar de tenerlo cerradito, ya que todos los bebés nacen con fimosis fisiológica que suele resolverse solo sin intervención a partir de los tres años o así.

Cuando estés en la calle, usa un limpiador sin aclarado, que ya existen muchos en el mercado o hazlo tú mismo/a mezclando en un bote pequeñito (incluso si tiene pulverizador, mejor)  tres partes de agua y una de aceite de oliva. Limpia la zona con esta solución y una gasa de algodón y recuerda que no hay que aclarar ni retirar esta emulsión.

No a las cremas sistemáticas

Clásicamente se les ha puesto crema a los bebés en cada cambio de pañal de forma preventiva como si fuera algo necesario e imprescindible. Suponemos que alguien se frotará las manos detrás de tan extendida medida, pero no, no hay que poner el culo blanco al bebé en cada cambio de pañal. La crema usada preventivamente lo único que hará es tapar los poros de la piel y no dejarla que respire como debería, lo que sumado al ambiente cerrado que le proporciona el pañal, nos siembra un caldo de cultivo excelente para que aparezcan los problemas.

Recomendación:

Entonces ¿cuándo usar las cremas? Sólo en los casos en los que ya existan las irritaciones (por una deposición, por una diarrea, por salida de dientes, por aguantar un pañal, etc...) para evitar que los siguientes pipises o cacas empeoren la lesión y moleste más a nuestro peque. En este sentido van muy bien las cremas formuladas con óxido de zinc, e incluso el propio aceite de oliva (siempre y cuando el bebé no tenga una dermatitis del pañal y hayamos descartado que sea una micosis, es decir, hongos, ya que en estos casos necesitaremos un tratamiento especial que nos aconsejará nuestro pediatra)

Ya sabes, nada de poner el culo blanco a nuestro bebé una y otra vez, el culete de tu peque te lo agradecerá y también tu bolsillo.

No aguantar mucho el pañal. Cambio frecuente.

Esto es sumamente importante, al igual que buscar el pañal que mejor le vaya a nuestro bebé. Hay muchas marcas y habremos de encontrar la que mejor va a nuestro pequeño/a pues lo que va bien para uno, puede no ir tan bien a otro. Y ¿qué consideramos como ir bien? pues que cuando quites el pañal al bebé y toques su piel de la zona genital, ésta no deberá estar húmeda, pues eso significará que el pañal no ha cumplido su misión, que es alejar la humedad a las capas más superficiales de éste para así mantener seco el culete de nuestro bebé. Encontrar este superpañal sí es una cuestión de “ensayo-error” totalmente. Busca, compara y si encuentras algo mejor, ya sabes...a comprarlo.

Otra opción cada vez más bien valorada (y más sostenible medioambientalmente) y que cada vez tiene más papás y mamás adeptos, son los pañales de tela.  ¿Te imaginas un mundo en el que no hay que comprar pañales? suena bastante bien....Tiene su club de fans y sus detractores. A favor, la comodidad, el impacto medioambiental y la economía.  No son baratos pero sólo haces una pequeña inversión al principio que luego amortizas de sobra al no tener que comprar pañales cada semana. En su contra, algunos papis y mamis aportan que tienes que estar lavando, usando detergentes, electricidad, etc., que al fin y al cabo, el impacto es el mismo y que es volver atrás. Bueno, eso ya, lo dejamos a vuestra elección, ambas opciones son correctas.

Recomendación:

No aguantar mucho el pañal, cambiarlo tras cada toma o incluso antes si notamos que pesa bastante. Normalmente debemos hacerlo tras la toma puesto que ellos tienen un reflejo muy activo, sobre todo al principio, y tras comer, suelen hacer sus gracietas. Si lo cambias antes, te arriesgas a tener que hacerlo dos veces, antes y después de la toma, pero tranquilos, eso ya lo descubriréis vosotros solitos. Y si es posible, dejar al bebé un tiempo con su culete al aire para que la piel transpire.

Pues hasta aquí las recomendaciones generales que yo considero importantes sobre el cuidado de la zona del pañal de vuestro pequeñajo/a. Y si tenéis alguna duda, preguntad a vuestro pediatra, que os dará las mejores indicaciones posibles (ni a la vecina, ni a la abuela, ni a esa madre del cole....a vuestro pediatra, jeje)

Hasta la semana que viene, sed felices.

Autor: Dra. Mª Isabel Martínez Muñoz

Médico Especializada en Educación Maternal y Recuperación Puerperal.

Máster en Nutrición Clínica, Alimentación, Obesidad y Nutrición Vegetariana. Universidad de Barcelona

Asesora de lactancia Materna y Educadora de Masaje Infantil

Directora del Centro de Educación Maternal C.E.M. Los Arcos

www.cemlosarcos.es

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