Un día no muy lejano

Es posible que aún no se les haya ocurrido. O simplemente que aún no se hayan atrevido. Pero si es así pronto lo harán.

Un día no muy lejano conectarán en directo con la habitación del hospital. El enviado especial, de espaldas al enfermo terminal, hablará a la cámara con el irritante gesto de los dos índices hacia abajo, indicando que están en el sitio, en el momento, ofreciendo lo que usted, telespectador infalible, quiere conocer.

Un día no muy lejano levantarán levemente la modesta colcha para mostrar el brazo inmóvil incapaz de emitir señales. Acercarán la gomaespuma que cubre el micrófono a la boca de un cuerpo consumido por su propia vida titilante. Le preguntarán "cómo se siente". La cámara se acercará moviéndose al hombro de otro reportero y podremos ver el rostro asustado de a quien ya nada importa de este mundo, pero sabe de la inminencia de otro absolutamente desconocido, se teme que que inexistente. Desviará la mirada.

El enviado especial interpretará el gesto, hablará de su muerte como si ya se hubiera producido, como si él no estuviera delante, como si la única dignidad que importase es la de su propio rigor informativo (la dimisión de la dignidad del espectador se da por supuesta).

Un día no muy lejano, a una señal del médico, la cámara volverá a acercarse para ver cómo la expresión de los ojos se desvanece. Cómo el peso de la mano se abandona. Un cambio de plano invadirá los párpados enrojecidos de una hija, para volver al médico que se acerca al cuerpo para certificar lo que segundos después explicará a la audiencia. Será después de la publicidad. Aparece un avance de la próxima emisión de la serie "Con el culo al aire".

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24 de marzo de 2014 - 07:00 h