Debate sobre el estado de la ración

Un grupo de amigos se citan en una nueva taberna abierta en el centro. Han pedido unas cervezas. Con ellas, el chico que les atendía, un licenciado en periodismo con máster y nivel intermedio-alto de inglés, les sirve una tapa gentileza de la casa. Una cuña pequeña de tortilla fría acompañada de unos picos. Una de las chicas del grupo echa un vistazo a la lista plastificada de tapas, raciones y medias raciones.

Escucha a uno de sus amigos decir que por fin se ha instalado en muchos establecimientos de la ciudad la costumbre de obsequiar con una tapa la consumición. Era uno de los síntomas de cómo había mejorado la Hostelería en Córdoba desde muchos puntos de vista. Sin embargo, interviene otro de sus amigos, desde que es así apenas recuerda haber comido de raciones. Lo cierto es que no se lo pueden permitir habitualmente. Otro de los integrantes del grupo comenta que le resultaba curioso que comiendo de raciones acababan pagando veinte euros por cabeza sin tener la sensación de haber probado más allá de un par de croquetas cada uno, alguna punta de solomillo, tres cucharadas de salmorejo. Comer en la calle resulta prohibitivo.

El primer interviniente insiste en que la variedad y especialización de los establecimientos es sin lugar a dudas muy superior a la de hace sólo algunos años. Mejores calidades de vinos, promoción de productos autóctonos, materias primas más controladas...

El único que no había intervenido considera que la aparición de una nueva asociación de hosteleros en la ciudad demuestra que algo no funciona en el estado de las cosas. Necesitamos más pernoctaciones, más dinero de gasto medio por turista o visitante. Así se generaría empleo, tan necesario en la ciudad. ¿Qué empleo? -piensa la chica-. ¿En qué condiciones? ¿Para qué cualificación? El chico sentado a su lado no se ha tomado la tortilla. No le ha gustado. El de su derecha se ha tomado la suya y la de otro de los comensales. Parece haberle satisfecho.

Otro grupo de chicos llega a la taberna. Están visiblemente contentos. El partido del Córdoba en Girona ha terminado y hemos ganado. Sin grandes alardes. Pero era acuciante y el resto del domingo será más llevadero. Dan una vuelta en el local y salen sin consumir nada.

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Publicado el
3 de marzo de 2014 - 07:00 h
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