Las hermandades que vienen

Las pro hermandades de Conversión y Quinta Angustia, así como otros grupos, trabajan en un proceso para ser aprobadas como corporaciones de penitencia que explica el delegado diocesano de cofradías, Pedro Soldado

Cuenta Córdoba, desde la incorporación de la Universitaria al Martes Santo, con 37 cofradías de penitencia que realizan estación en Semana Santa. Pero no es ésa la cifra total de corporaciones de pleno derecho, pues también se debe de incluir en esa lista a las de Presentación al Pueblo y Lágrimas. Son éstas, ubicadas en Cañero y en Figueroa, las últimas en obtener la aprobación definitiva de sus estatutos por parte de la autoridad diocesana cordobesa. En ese camino se encuentra la pro hermandad de la Conversión, con sede la parroquia de Nuestra Señora del Rosario del barrio de Nuestra Señora de Electromecánicas, que en la actualidad tiene los estatutos ‘ad experimentum’. Significa esto que vive el final de un proceso marcado por diversos requisitos.

Tan importante es cumplir con el objetivo de sacar a la calle a sus titulares como la formación cristiana y la base humana del proyecto, así como el número de personas que al mismo se adhieren. El primer paso en el camino hacia la aprobación como cofradía pasa por "tener claro dónde se va a ubicar (el grupo) y presentar un proyecto al párroco, si él y el consejo de pastoral consideran que puede ser viable se le da acogida y se aplica normativa no escrita", explica el delegado diocesano de hermandades. "Ese grupo tiene que aglutinar a una serie de personas en primer lugar, pues se les va a exigir que en un período de tiempo sean un mínimo de unas 160-170 para que tenga garantía de continuidad", señala Pedro Soldado. El colectivo inicial "se somete a un proceso de formación catequética, según el plan que quiera aplicar el párroco, en una doble dirección: una es la formación cristiana y otra es la formación cofrade, podríamos decir, ya que quieren vivir su Fe en torno a una cofradía".

Lógicamente, se trata de un proceso que necesita de tiempo, como claro está del esfuerzo de quienes conforman el proyecto de nueva hermandad. "El grupo va madurando en esa doble dirección humana, tanto en número de hermanos como de formación y cuando el párroco lo considera oportuno es cuando pide que se le dé ya la categoría de pro hermandad", continúa con la explicación Soldado, que apunta que se trata de un recorrido que "no tiene plazos marcados". Es cuando la pro hermandad tiene esa base y cumple con los requisitos el momento en que presenta los estatutos, que en ‘ad experimentum’ abren un tiempo de tres años de prueba para aprobación definitiva de los mismos. Con todo, "esto no quiere decir que una vez pasados esos tres años y se han aprobado los estatutos ya estén listos para formar parte de la estación de penitencia en Córdoba".

Son esos los requisitos que debe de cumplir un grupo para alcanzar el grado de cofradía penitencial y que no todos logran. "Nos estamos dando cuenta de que por aquí pasan grupos de cinco o seis muchachos que se les ha ocurrido constituir una hermandad y cuando les explicas las cosas, rápidamente desaparecen", indica Soldado, que insiste en la importancia de que el proyecto tiene que sumar pastoralmente a la parroquia y al barrio en que se ubica. "Si no se tienen los pies sobre el suelo y no hay un gran número de hermanos que avalen ese proyecto, y digo avalen incluso económicamente, es inviable. Sabemos todos lo que cuesta mantener una hermandad", comenta por otro lado el delegado diocesano de hermandades, que entiende que para que una corporación "se mantenga a flore, como mínimo tiene que contar con al menos 700-800 hermanos".

En cuanto a la situación actual de pro hermandades en Córdoba, Soldado señala que como tales se encuentran la Conversión, con estatutos ‘ad experimentum’, y la Quinta Angustia, que tiene su sede en la iglesia de la Merced. Además, otros grupos tratan de avanzar también en sus proyectos, como es el caso de Traslado al Sepulcro, que tiene a su titular de Virgen -Nuestra Señora de la Salud y Traspaso- y realiza una procesión el Sábado de Pasión. Son los barrios los que con mayor movimiento cuentan en este sentido y buen ejemplo son Cañero y Figueroa, donde se ubican las que son últimas cofradías con aprobación definitiva de sus estatutos: Presentación al Pueblo (en San Vicente Ferrer) y Lágrimas (en Nuestra Señora de la Asunción). Son las hermandades que vienen.

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4 de abril de 2015 - 03:09 h
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