Adiós a las clases medias

Este viernes pasado, 16 de noviembre, representantes de las distintas asociaciones de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA), se han reunido en Bilbao y han analizado la brecha salarial surgida en España entre las clases medias y bajas y los grandes patrimonios como consecuencia de la crisis económica. Allí han presentado un informe con un título demoledor: Adiós a las clases medias.

Después de analizar las consecuencias de los recortes en el poder adquisitivo de las rentas inferiores a 33.000 euros, que son las que soportan el mayor peso de los ajustes fiscales y las medidas de los gobiernos (central y autonómicos), han anunciado que la clase media española está desapareciendo. La sociedad española se está polarizando a gran velocidad. La tasa de precariedad, que miden calculando el porcentaje de hogares con ingresos inferiores a los 12.000 euros anuales, es 43,7 por ciento, más de 20 millones de personas. Andalucía y Extremadura son, de nuevo, quienes encabezan el ranking.

Que esto podía pasar ya lo habíamos oído. Hace nada menos que 17 años, en los encuentros de cultura económica que se celebraban en Córdoba, organizados por la Diputación. En octubre de 1996, Alain Lipietz, actualmente miembro del Parlamento Europeo, habló en ese foro de la política social frente a la sociedad reloj de arena. Se refería a una sociedad en la que poco a poco los asalariados iban cayendo en la precariedad y la exclusión, apareciendo una masa de pobres. Muchos trabajadores con contratos flexibles, sin ingresos importantes, que forman la parte de abajo del reloj, mientras que en la parte alta se concentra un fracción muy pequeña de ricos que acumulan una parte importante de la renta.

Pocos días antes del encuentro de los Técnicos de Hacienda, un informe del Banco Mundial ponía de manifiesto el aumento de la clase media y el crecimiento de la riqueza en América Latina, una sociedad marcada tradicionalmente por la desigualdad. Los factores más importantes de ese cambio, según el Banco Mundial, son la mayor educación de los trabajadores, el aumento de los empleos legales, la migración a áreas urbanas, la incorporación de la mujer al mercado laboral y la reducción del tamaño de las familias.

Los autores del informe señalan a la clase media como agente de estabilidad y prosperidad, y el economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe afirma "una sociedad con una clase media cada vez mayor tiene más posibilidades de reducir sus desigualdades".

Eso vale lo mismo para América que para Europa, pero aquí ya vamos por el mal camino. Los Técnicos del Ministerio de Hacienda asociados en GESTHA no se limitan a decir que la clase media desaparece, proponen medidas alternativas a las impuestas por los gobiernos, que permitirían reducir el déficit y facilitar los ajustes sin tener que adoptar medidas contrarias al crecimiento. Entre ellas está atacar con firmeza a la economía sumergida, la lucha contra el fraude, y aumentar la presión fiscal a la riqueza y a las rentas más altas, las de la parte de arriba del reloj de arena.

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18 de noviembre de 2012 - 11:37 h
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