El futuro del aceite de oliva

Aludiendo a la película El lado bueno de las cosas, seleccionemos lo positivo del simple título y hagamos, en consecuencia, una reflexión de la ya famosa crisis.

Que tire la primera piedra quien no quiera salir de ésta. Podríamos proponerlo. ¿Qué sucedería? ¿Se lo imaginan? ¡Qué intriga! ¿Verdad? Suponemos que nadie la tiraría; pero en este mundo suponer es demasiado, correríamos un riesgo excesivo. ¿Quién se atrevería a tirar la piedra? Eso daría para muchas líneas… y como ahora esa curiosidad sería lo menos importante y el interés general primaría por encima de todo, hablaremos de la ilusión colectiva de toda la ciudadanía y de la postura común que todos debemos tener, que es la misma que toman las mulillas de las plazas de toros, es decir, mirando sólo hacia delante.

Lo curioso es que con esta comparativa, para superar la presente coyuntura económica, en Andalucía tendríamos que utilizar dobles mulillas, como las que se utilizan sólo y exclusivamente en La Maestranza; y es que a perro flaco todo son pulgas. Eso está pasando con nuestra tierra, más concretamente en Córdoba y Jaén.

El título de la película habría que llevarlo a la acción, ¡pero ya!, para extraer las ventajas de esta ralentización de la económica, desaceleración, depresión o como Dios quiera llamarla y aprender de la misma. Partiendo de ahí, todo correcto. Es difícil, nadie lo niega, pero el problema aumenta en Andalucía cuando no basta sólo con la crisis general que a todos nos ha llegado, sino que además hay un agravante más para el campo andaluz. Si quieres crisis, toma dos tazas.

El pánico se está apoderando de muchos agricultores del olivar y lo peor aún es que los rumores van in crescendo, pues aquel mercado asiático, donde se considera aún un potencial mercado para nuestro aceite, podría pasar de ser El Dorado de Andalucía a ser considerado una completa y firme amenaza para la economía de este sector.

Es una extraordinaria paradoja, un mercado con doble perspectiva, tan anhelado y al mismo tiempo tan temido. Se estima, según los expertos, que en un futuro muy inmediato, China podría ser el país con mayor producción mundial de aceite de oliva lo que podría romper con la hegemonía que hasta ahora hemos mantenido.

Contamos con puntos a nuestro favor. Tenemos la tranquilidad de que el olivo tiene unas necesidades climáticas bien estudiadas y que, sin cabida al titubeo, el clima de tipo mediterráneo es el más adecuado para su cultivo, por no citar el complejo capital humano e industrial que se ha ido fraguando a lo largo de nuestra historia, seña de identidad hasta de nuestra propia cultura. Sin embargo el escepticismo está presente y nadie duda de la capacidad de imitación, de plagio e ingenio que caracteriza al gigante chino.

No sabemos si se trata o no de una simple fantasía, pero es irremediable evitar la siguiente pregunta: ¿Hablamos de miedo o de reto? - El tiempo será el testigo privilegiado que confirmará este proyecto de desafío del imperio amarillo. Tomará un papel importante el cómo tengamos colocadas nuestras piezas en este juego de ajedrez.

JOSÉ ANTONIO LEÓN LLORENTEVilla del Río – Córdoba -

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26 de mayo de 2013 - 04:12 h