España

Cada uno contará esta feria como le va; a lo largo y a lo ancho de la Historia ha habido –y hay- muchas maneras de acercarse a ella. Es la gran feria de España.

Hubo gente a la que "le dolía España" tras perder islas de Ultramar, hay gente a la que le escuece España, hay también a quien España se la sopla y hay bibliografía que, desde hace tiempo, habla de "España como problema".

Existe una España soñada con una melancolía que se parece a una saudade portuguesa, hay editoriales y artículos en los periódicos que hablan de ella, de diversa forma, con diversa intención.

Hay gente a la que le cuesta decir la palabra "España" y otra a la que se le llena la boca y se le hincha el plexo solar con solo pronunciar esa palabra.

Unos creen que España puede ser una cruz excesiva de 200 metros de alto o que podría ser una fosa cubierta de cal.

Otros, que España es una colcha de patchwork que se descose.

En la ciudad aún se ven banderas de España en los balcones un tanto ajadas y descoloridas por el efecto del sol de un verano prolongado y algún chaparrón accesorio.

Las tiendas de nuestros chinos ganaron dinero vendiendo esas banderas.

El otro día, un grupo de amigos hablábamos de España compartiendo una cerveza (nacional). Uno de ellos nos recordó una frase que suele decir su padre: "Hay que querer menos a España y querer más a los españoles".

El padre de mi amigo es historiador. Y la frase puede ser extrapolable.

Da igual. Yo la suscribo.

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Publicado el
7 de octubre de 2018 - 03:00 h
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