La deportividad, reto para 2015

La eliminación de conductas que vayan en contra del juego limpio vuelve a ser un objetivo importante dentro del deporte base para el año que comienza

La práctica deportiva entre los más jóvenes tiene un objetivo quizá más importante que el triunfo. Más allá del espíritu competitivo, la formación de los pequeños dentro de los terrenos de juego, ya sean pistas o campos, canchas o piscinas, es el fundamento de los clubes y sus encargados. La intención primera es siempre fomentar valores como el respeto, tanto al rival como al propio compañero. En ese sentido, el nuevo año trae consigo el reto de conseguir cada vez mayor grado de deportividad, de un carácter que logre de una vez por todas acabar con actitudes y conductas que vayan en contra de un juego limpio que cada vez propugnan más todas las entidades e instituciones. Se trata de borrar por completo incidentes como el que tuvo lugar a finales de 2014 en un encuentro de cuarta categoría alevín, en el que un árbitro de 15 años fue agredido.

Es el objetivo que en todo momento tiene presente el deporte formativo y que pretende alcanzar en la totalidad de eventos. Quizá es en el fútbol donde más atención se pone en la consecución de un reto que el pasado año mereció iniciativas impulsadas con esa idea. Un ejemplo puede ser el proyecto ‘Quien juega limpio, gana’, que puso en marcha la Delegación de Árbitros de Fútbol de córdoba y que está respaldado por La Caixa y recibe la colaboración del Instituto Municipal de Deportes y la Diputación de Córdoba. Se trata de un plan que promueve la participación activa de todos aquellos que de alguna manera u otra intervienen en el fútbol base para la creación de un código consensuado que fomente los valores del deporte y contribuya a corregir las conductas que vayan en detrimento del juego limpio.

Reflejo de la búsqueda de la máxima deportividad posible en los campos es la tarjeta verde que impulsó al comienzo de la presente temporada la Federación Andaluza de Fútbol y que todavía necesita de mayor presencia en los terrenos de juego. Son, en definitiva, iniciativas que buscan erradicar actitudes que en nada tienen que ver con el verdadero espíritu del deporte formativo y realizar un fomento más claro si cabe de todos los valores en que pueden ser educados los más pequeños a través de las competiciones. Competiciones que en ocasiones tienen un carácter festivo y están dirigidas precisamente a la enseñanza de los niños y las niñas en conductas como el respeto o la convivencia, como pudieron ser recientemente los casos del Mundialito ‘Ciudad de Córdoba’ o los diferentes torneos en memoria de destacadas figuras del fomento de la práctica deportiva desaparecidas o como será en breve una vez más la Copa Covap.

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Publicado el
9 de enero de 2015 - 12:24 h
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