Diez paradojas y un agradecimiento del nuevo (des)orden mundial
Yo estoy al mando
Informes internacionales de toda solvencia han certificado la grave vulneración de derechos humanos y civiles en Venezuela. Persecución política, ejecuciones extrajudiciales, tortura, desapariciones forzosas, censura, adulteración electoral, quiebra de la separación de poderes. Casi ocho millones de exiliados se han visto obligados a abandonar su país y, al menos, un millar de presos políticos se encuentran privados de libertad de forma arbitraria.
Lo primero siempre son las víctimas.
Ahora bien. La intervención militar de Trump y el secuestro de Maduro socavan principios nucleares de la carta fundacional de Naciones Unidas y abren serios interrogantes sobre la inquietante deriva del planeta. Del nuevo (des)orden mundial se derivan diez paradojas y un agradecimiento. Veamos.
1. El ególatra que ha venido a restituir la democracia en Venezuela es el mismo que perpetró el asalto al Capitolio en enero de 2021 el día en que el Congreso de Estados Unidos avalaba la victoria de su oponente en las elecciones presidenciales.
2. Cinco días antes del bombardeo sobre Caracas, el señor Trump recibió con todos los honores en la Casa Blanca al genocida Netanyahu, sobre el que recae una orden de detención dictada por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad.
3. Un mes antes había agasajado en el Despacho Oval al dictador teocrático Mohammad Bin Salman, acusado por la propia CIA de asesinar y descuartizar al periodista Yamal Jashogyi, columnista del Washington Post. En la carrera de vulneración de derechos humanos y civiles, Arabia Saudí adelanta a Venezuela por la derecha y sin intermitentes.
4. Quienes hoy justifican y apoyan la invasión militar de Venezuela ayer apelaban al derecho internacional en Ucrania.
5. Quienes ayer justificaban y apoyaban la invasión militar de Ucrania hoy apelan al derecho internacional en Venezuela.
6. En este nuevo reordenamiento global, la izquierda verdadera se aferra a Putin, un líder autocrático, retronacionalista, machirulo y más facha que Don Pelayo. Usted se preguntará: ¿cómo diablos se cocina este mango? Muy sencillo: por la absurda lógica de los antagonismos. Y como EEUU es el imperio del mal, Rusia es el imperio del bien. Punto pelota.
7. La superparadoja del nuevo (des)orden mundial es que los dos emperadores ya no son adversarios sino socios en esta deliciosa empresa de repartirse el planeta. Para ti Eurasia y para mí el hemisferio occidental. No olviden este principio elemental: un capo de la mafia solo respeta a otro capo de la mafia.
8. Si el régimen de Maduro ha cometido graves crímenes de lesa humanidad contra su pueblo, tal como indican todos los informes, debe ser procesado con todas las garantías por la Corte Penal Internacional. Trump, sin embargo, lo ha secuestrado para enjuiciarlo por estrafalarios delitos de narcoterrorismo. El nuevo Calígula americano desprecia el derecho internacional, quiere dinamitar la ONU y no se somete a la autoridad de ningún tribunal mundial. Exactamente igual que Israel y Rusia. Hablamos de los tres regímenes que más daño están haciendo a la convivencia planetaria.
9. Mientras tanto, el genocidio y la limpieza étnica de Palestina sigue su curso ante el silencio ominoso del autoproclamado mundo libre. El emperador Trump impondrá un nuevo protectorado colonial sobre Palestina y pondrá al frente a Tony Blair justo un siglo después de que el Imperio Británico regalara una tierra que no era suya a un proyecto supremacista europeo. Ver para creer.
10. Si la alternativa al imperio del ególatra americano es el eje conformado por dos ultranacionalistas conservadores (Putin y Narendra Modi), un ayatola y el turbocapitalismo autoritario chino, vamos apañados.
Aquí tienen las diez paradojas del nuevo (des)orden mundial. Y ahora permítanme un agradecimiento. Nunca hasta ahora habíamos observado las vísceras descarnadas del imperio tal como nos las muestra sin pudor el señor Trump cada día. Y eso merece nuestro sincero reconocimiento.
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