Canales cortos de consumo

En más de una ocasión he hablado de las ventajas de los canales cortos de comercialización. Hoy la Gran Distribución atenaza a productores y consumidores de una forma bestial. Los canales cortos disminuyen los intermediarios, dejándolos en un número igual o inferior a uno.

Internet puede contribuir mucho a poner en contacto a Grupos de Consumidores con productores locales. Leía hace unos días en internet el proyecto social Hermeneus. Quieren ayudar a la gente que se organiza por distintas zonas, para acceder a productos y productores respetuosos con su entorno. Quieren realizar un consumo responsable, con el que acceder a productos de calidad y respetuosos con el medio ambiente. Este proyecto social tiene cinco compromisos adquiridos:

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Apoyar al comercio local.

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Mejorar hábitos y costumbres alimentarias.

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Generar información transparente y neutral

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Favorecer el acceso a nuevas tecnologías y potenciar el desarrollo rural

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Minimizar las emisiones de CO2.

Facilitan los medios a los Grupos de Consumo que quieran organizarse para realizar sus compras conjuntas y geográficamente optimizadas.

Una vez juntados un grupo de consumidores, pueden proponerle al productor más cercano, que lance una oferta conjunta con las características que acuerden para cada miembro del grupo recién formado, y por ende, reciben el pedido en su casa, o en el lugar que se haya establecido para el reparto. En definitiva, es el salto tecnológico que necesitan muchos consumidores y productores. Son las responsabilidades compartidas entre productores y consumidores, y al mismo tiempo, consumiendo lo cercano, en la medida de los posible, se frenan las emisiones de co2 a la atmósfera. En suma, se contribuiría así al desarrollo rural de muchas zonas. Es un nuevo modelo de negocio, que puede contribuir a que muchas explotaciones familiares puedan conseguir trabajo estable, y lo que es más importante de todo:

El productor controla los precios en origen y no soporta las grandes presiones, ni las imposiciones de la Gran Distribución, con sus exigencias y márgenes abusivos.

Y por supuesto, para los consumidores, recuperan el pequeño comercio, tienen la posibilidad de agruparse en grupos de consumo, para decidir qué comen y quién lo produce. Y conocer con total transparencia, las fases de producción de los productos que consumen.

Y para terminar, es importante también trabajar la presencia en las redes sociales, que son herramientas no muy costosas, y fáciles de interpretar,

que pueden ayudar a productores y consumidores a conocerse.

La propia Comisión Europea dictaminaba sobre los canales cortos de comercialización, que hacía falta nuevos estudios, puesto que la demanda de los canales cortos no estaba lo suficientemente estructurada, ni suficientemente identificada.

Pues hay un campo extraordinario para pequeños productores que aún no han tirado la toalla. Hay otras posibilidades, que huyen del neoliberalismo actual que ha arrastrado a la actividad agrícola hacia un sistema globalizado, de cadenas alimentarias larguísimas, dependientes de los mercados financieros y acumulación de riqueza de unos pocos, aparte de la degradación de los ecosistemas, pérdidas de suelos, contaminación del agua y calentamiento global, en suma.

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27 de mayo de 2013 - 08:00 h