Leonardo Padura: “El mundo necesita una nueva utopía que no sea una mentira, como fue la última”
El mundo de ayer se desintegra y el de hoy parece asomarse al abismo, sin que se atisbe un solo clavo (una utopía) al que agarrarse. Así ve el mundo el escritor cubano Leonardo Padura, uno de los grandes referentes de la narrativa hispanoamericana contemporánea, que ha vuelto a Córdoba en el marco del festival Cosmopoética.
En un encuentro con los medios, el escritor, premio Princesa de Asturias y creador del célebre detective Mario Conde, ha reflexionado la compleja realidad de su país (del que se resiste a marcharse), los peligros que acechan a Europa y los detalles de su próxima novela, todo ello atravesado por una lúcida reflexión sobre el auge de los extremismos y el fracaso de las promesas del siglo XX.
Padura llega tarde, aunque se excusa con sinceridad -se ha alargado una actividad previa en la Universidad de Córdoba-. Viste una camiseta negra lista, que marca más las canas de su perilla. Cuenta que, la primera vez que vio Córdoba, ni siquiera la pisó. Fue algo fue puramente intelectual, pues, cuando redactaba su tesis de grado sobre el Inca Garcilaso de la Vega —cuyos restos descansan en la Mezquita de Córdoba—, el joven estudiante describió el templo cordobés y el Patio de los Naranjos a través de fotografías desvaídas de viejos libros de biblioteca.
Este jueves, sin embargo, aprovechó su visita a la ciudad para recorrer el que considera “uno de los edificios más impresionantes” del mundo, no solo por su belleza, sino por lo que representa históricamente: “Ese concepto de aplastar una cultura con otra y, sin embargo, dejar las raíces de la cultura anterior es un símbolo muy interesante de lo que ocurrió en España”.
El fantasma de la censura y la Cuba “distópica”
Y es que, a pesar de su reconocimiento internacional y de que viaja constantemente a España -país del que tiene nacionalidad por Carta de Naturaleza-, Padura es, en cierto modo, un autor invisible en su propia tierra. Aunque sigue residiendo y escribiendo en La Habana —“escribo sobre Cuba y cada vez más sobre la realidad cubana contemporánea”—, sus últimos seis libros no se han publicado en la isla. La justificación oficial es la falta de papel, una excusa técnica que el escritor percibe también como una falta de voluntad política.
Sin embargo, como contaba este mismo jueves el nicaragüense Sergio Ramírez, la censura no frena a los lectores hispanoamericanos. “Los libros salen y a la semana ya hay una copia pirata circulando en las redes, y así es como la gente en Cuba me lee, y me lee mucha gente”, afirma un escritor que define la situación actual de su país como “dramática” y “tan distópica que hay mucho material literario”.
En una cotidianidad marcada por los apagones masivos —“el país completo se queda a oscuras y no sabes qué tiempo vas a estar sin electricidad”—, cuenta que la falta de dinero y el éxodo masivo, ha llevado a unos dos millones de cubanos a abandonar la isla desde la pandemia, buscando “un espacio, por lo menos, para poder vivir”. Parte de ese ecosistema es el marco de su próxima novela, cuyo primer borrador ya ha finalizado y se encuentra en fase de revisión y reescritura. Ambientada en la Cuba del año 2025, la obra celebrará el 70 cumpleaños de su emblemático protagonista, Mario Conde.
El trumpismo se ha convertido en una categoría política universal
El análisis de Padura trasciende las fronteras de su isla para lanzar una advertencia global. Observa con preocupación cómo “el trumpismo se ha convertido en una categoría política universal”, impulsando el auge de las derechas y la criminalización de la migración, la cual recuerda que es solo la consecuencia de “la pobreza, la marginación, la violencia y el miedo”.
¿Existe un antídoto frente a este devenir acelerado y cruel? El escritor se arriesga: “El mundo necesita una nueva utopía en la que no se nos engañara, como se nos engañó con la utopía anterior, que por eso fracasó”. Habla de un horizonte que prometa igualdad de derechos, libertad y democracia genuina. Y reflexiona por qué fracasó tan pronto la utopía cubana.
“Se intentó en el siglo XX y fracasó desde muy pronto. No sé, hay elementos de perversión humana y hubo imposibilidades económicas para poder hacerlo. Pero ojalá hubiera una utopía con esos con esos principios, porque el mundo está siendo cada vez más injusto. Los ricos son más ricos, los pobres son más pobres”, afirma un escritor que reconoce su temor ante la polarización y el avance de la extrema derecha en el continente europeo.
De hecho, aunque glosa la suerte de los españoles por poder disfrutar aun de un estado del bienestar, advierte de que todo el propio sistema europeo está en riesgo. “Si fracasa el proyecto europeo, que ha sido el único que ha tenido unas ciertas bondades con respecto a los ciudadanos, creo que el mundo estará en una situación mucho más complicada”, alerta, recordando el clima prebélico y de tensiones violentas que sacude el panorama internacional.
Pese a la incertidumbre, Padura encuentra esperanza en el tejido social español y en una característica que observa con simpatía: la combatividad de sus ciudadanos. “Ustedes los españoles tienen la costumbre de protestar por todo, protestan hasta por lo que está bien, y creo que tienen razón en hacerlo. Si no se protesta, las cosas no se consiguen; esa es una sana costumbre”.
Los españoles tienen la sana costumbre de protestar por todo
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