Rafael Campanero ya es eterno en El Arcángel
Días antes de morir, con 95 años, Rafael Campanero hizo una última cosa, un último gesto por el Córdoba CF: renovó su abono, el número uno. Ahora, cuatro años después, el histórico Rafael Campanero Guzmán ya tiene su merecido sitio en El Arcángel. La Puerta 00 del estadio blanquiverde, lugar de encuentro del cordobesismo y de entrada de cientos de cordobesistas, lleva desde este viernes su nombre: la Puerta Rafael Campanero. A partir de ahora, quien entre al estadio por ella lo hará pasando bajo el nombre de un hombre que estuvo en el nacimiento de la entidad, en 1954, y que no dejó de pertenecer a ella hasta el último día.
Ha sido un acto sencillo, a mediodía y bajo el sol, con su familia en primera fila y arropado por la plantilla y el cuerpo técnico del primer equipo, expresidentes, exjugadores, empleados del club y representantes de las instituciones. El consejero delegado, Antonio Fernández Monterrubio, ha elegido precisamente la imagen de aquel abono para empezar. “No lo hizo por costumbre. Lo hizo porque para él, el Córdoba no era algo que se tiene, era algo a lo que se pertenece, hasta el último día”, ha dicho, antes de explicar el sentido de la jornada: el club se detenía “no para jugar un partido, sino para hacer algo más importante: saldar una deuda de gratitud”.
Tampoco la puerta, ha recordado, es un lugar elegido al azar. Por ella entrarán “niños que vienen por primera vez al estadio de la mano de sus padres o de sus abuelos” y “quienes llevan 60 años sin faltar a una cita”. “Y todos, al cruzarla, pasarán bajo el nombre de un hombre que nunca pidió que le abrieran una puerta. Las abrió él. Y las abrió para el Córdoba Club de Fútbol”.
Tres llamadas, tres ascensos
Para entender a Campanero, ha contado Fernández Monterrubio, hay que saber de dónde venía. Nacido en Almodóvar del Río en 1926, se quedó huérfano siendo niño y a los 13 años dejó la escuela para ponerse a trabajar. Vendió periódicos, sandalias y electrodomésticos, y aquel muchacho que empezó sin nada acabó levantando más de mil viviendas en la ciudad. En el Córdoba CF fue recogepelotas, delegado, directivo y presidente. “Pocas personas han mirado a este club desde tantos ángulos: desde la banda y desde el palco, desde el césped y desde los despachos, desde la euforia y desde la angustia”.
“Tres veces le pidió el Córdoba que diera un paso al frente, y tres veces lo dio”, ha proseguido. La primera, en 1969, acabó dos años después con el equipo en Primera División. La segunda, en 1983, con el club en Tercera y una deuda de 150 millones de pesetas, terminó con el ascenso a Segunda B en 1985. La tercera llegó en 2006, cuando tenía casi 80 años, “la edad en la que casi todos descansan”, y desembocó en el regreso al fútbol profesional en Huesca, en 2007. “Tres llamadas, tres respuestas, tres ascensos”.
Pero quedarse en los cargos, ha advertido, “sería no haberle conocido”. Campanero fue “un padre para muchos jugadores que llegaban a esta ciudad lejos de su casa” y “uno de esos hombres con los que te sentabas a hablar cinco minutos y te levantabas tres horas después”. Y un dirigente que, en los momentos de angustia, respaldó al club con su propio patrimonio.
“El Córdoba permanece gracias a personas como él”
De esa historia ha extraído el consejero delegado un mensaje para el presente, con los futbolistas escuchando. “Todos sabemos y somos conscientes: no vivimos el inicio deportivo que querríamos. Rafael conoció momentos mucho peores, muchos. Encontró a este club en Tercera, cargado de deudas, y no se rindió”, ha afirmado. “Los presidentes pasan, los entrenadores pasan, los jugadores pasan. Quienes hoy tenemos la responsabilidad de dirigir este club también pasaremos. Y el Córdoba permanece. Y permanece gracias a personas como él”.
En nombre de la familia ha hablado su nieto, Antonio Romero Campanero, que ha agradecido al club que haya querido “mantener más viva que nunca la llama del cordobesismo”. Lo ha hecho tirando de recuerdos, algunos con una sonrisa: su abuelo tuvo que abandonar El Arcángel en ambulancia más de una vez, la última tras presidir a pie de campo, en pleno verano, la entrega de insignias a los socios más veteranos después del ascenso a Primera de 2014. Sus hijos lo miraban en el hospital con resignación, ha contado, porque sabían que era “imposible desvincularlo del club de sus amores”. “Si algo nos enseñó es que lo importante no eran ni son los éxitos deportivos, sino los valores como el respeto, humildad, compañerismo y honestidad”.
El lunes, el Recinto Rafael Campanero Guzmán
El homenaje tendrá una segunda parte en apenas tres días. El delegado de Urbanismo del Ayuntamiento, Miguel Ángel Torrico, ha anunciado que el lunes, a las 18:30 y en la puerta de taquillas, se inaugurará el espacio exterior del estadio que llevará el nombre de Rafael Campanero Guzmán, dos horas antes del partido ante el CD Tenerife. Si este viernes se ha reconocido su trayectoria “como cordobesista”, ha explicado, el lunes se hará “como cordobés”.
El edil ha dejado también la anécdota que mejor retrata su carácter. “Él a veces veía los plenos, los seguía, y me acuerdo una vez que me dijo: 'Oye, niño, si tú estás muy bien, pero no os peleéis tanto. No os peleéis tanto, no hace falta pelearse tanto'. Ese era Rafael Campanero”.
Con la puerta y el recinto se completa la doble petición que la plataforma Memoria del Cordobesismo puso en marcha tras su fallecimiento. Y se cumple, de paso, lo que Fernández Monterrubio le ha dicho al despedirse: “Durante casi 70 años nos abriste las puertas de este club, hoy es el Córdoba el que te las abre a ti, para siempre”.
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