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'Naturaleza Encendida' vuelve al Alcázar con 'Navegantes', el viaje de Colón hecho espectáculo

Naturaleza Encendida

Alejandro Jiménez

29 de abril de 2026 13:55 h

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Los Jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos reabrirán al público el próximo 1 de mayo tras varios meses cerrados por obras de adecuación, y lo harán convertidos en el escenario de una nueva edición de Naturaleza Encendida, que este año llega bajo el nombre de Navegantes. El espectáculo, producido por Letsgo, propone una experiencia única, ya que es la única oportunidad de poder ver el Alcázar durante la noche, iluminado, en un recorrido de 14 instalaciones lumínicas por la historia del primer viaje de Cristóbal Colón, desde la audiencia con los Reyes Católicos en el propio Alcázar hasta el desembarco en América el 12 de octubre de 1492.

El punto de partida no es casual. En mitad del jardín lleva desde 1970 el conjunto escultórico de Pablo Yusti Conejo que retrata el encuentro entre Colón, Isabel y Fernando. Ese momento ocurrió aquí, en Córdoba, lo que convierte al Alcázar en uno de los pocos escenarios de España que puede reclamar con fundamento su protagonismo en esa historia. El espectáculo toma esa escultura como centro narrativo y la ilumina con un show de luces que abre el recorrido.

Las 14 instalaciones se dividen en tres zonas que siguen la cronología del viaje. La primera, El Encuentro, recrea la audiencia real a través de un espectáculo de fuentes, cipreses iluminados y videoproyecciones sobre mapas cartográficos que ilustran la ruta propuesta por Colón a los monarcas. La música corre aquí a cargo de la vihuela, el instrumento de cuerda que dominaba las cortes del Renacimiento español y que, por su tamaño reducido, es plausible que algunos marineros llevaran consigo a bordo de las tres carabelas.

La segunda zona, El Viaje, es la más extensa del recorrido. Nueve instalaciones reconstruyen los 36 días de travesía que separaron la salida del puerto de Palos de la Frontera, el 3 de agosto de 1492, de la llegada a la isla de Guanahaní el 12 de octubre. El visitante la atraviesa como si fuera parte de la tripulación: sale por un umbral que representa la fuerza del viento en Sotavento, navega bajo cielos de puntos láser en Rumbo y se desorienta dentro de un túnel de LED retorcido en A la deriva, la instalación que mejor captura la angustia de semanas en alta mar sin referencia de tierra firme. Antes, Tormenta planta en el camino unas arcadas de LED que se retuercen simulando el oleaje.

Naturaleza Encendida

Todo ello, aderezado con un hilo musical que evoluciona en paralelo a la historia para acompañar esta transformación. La vihuela del primer tramo cede el paso a la guitarra barroca, instrumento más pequeño y versátil que se convirtió en compañero habitual de los juglares de la época, y después a la guitarra clásica, de mayor cuerpo y sonoridad, que conquistó los escenarios del siglo XIX. La evolución musical acompaña así al visitante durante todo el trayecto y refuerza la idea de viaje temporal que articula la propuesta.

La tercera zona, 'El Descubrimiento', cierra el recorrido con dos instalaciones. Avistamiento reproduce el momento en que el marinero Rodrigo de Triana gritó tierra a la vista desde lo alto de La Pinta, mediante proyección láser sobre una pantalla de agua. Encuentro de dos mundos combina videoproyección, láser e iluminación para celebrar el desembarco de las tres naves el 12 de octubre de 1492. La guitarra flamenca toma aquí el control del espacio sonoro, cerrando una evolución musical que arrancó en el Renacimiento y que recorre todo el jardín del Alcázar. De este modo, Navegantes convierte los jardines del Alcázar en un recorrido inmersivo donde patrimonio, música y tecnología se unen para reinterpretar uno de los episodios clave de la historia.

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