Tomy Rohde, agricultor: “Para el campo hay dos futuros: placas solares o fondos de inversión”

Entrevista N&B a Tomy Rohde, agricultor y tuitero

Esta no es otra historia sobre el tractor de Tomy Rohde, sino sobre cómo Fernando G. Calvo (Córdoba, 1987), un estudiante de Derecho y Empresariales dejó los estudios, arrendó unas tierras familiares y se convirtió en un tuitero que, hablando de agricultura y cosas de campo, acabó seduciendo a decenas de miles de seguidores, entre ellos una marca de whisky irlandés que le quiso regalar una máquina de decenas de miles de euros.

En Cordópolis no teníamos ni idea de que Tomy Rohde iba a convertirse en el agricultor más famoso del campo andaluz cuando le llamamos para plantearle una entrevista. Todo ocurrió, curiosamente, en las horas que siguieron al primer contacto que hubo para la entrevista. La idea siempre fue la de escuchar lo que tiene que decir alguien que tomó la dirección contraria a la que toman miles de jóvenes andaluces: de la ciudad al campo.

Fernando mantiene algún toque urbanita. Recibe a los periodistas con unas Vans y unas gafas Carrera, así como una camiseta en la que se puede leer Málaga Moderna. Queda con el equipo en el bar del pueblo que tantas veces ha retratado en su perfil de Twitter, donde suele acabar algunas de sus jornadas, que ahora en verano arrancan a las 5:00 de la mañana. Tomy Rohde no lo dice en esta entrevista, aunque ha dejado caer en más de una ocasión que es un agricultor de derechas, que es precisamente hacia donde cree que está virando el campo andaluz, tras años de pleitesía al socialismo.

Pero, por encima de la filiación política, Fernando/Tomy es un apasionado de lo que hace. Habla con conocimiento sobre una realidad que parece ajena para quienes viven lejos del campo, que son precisamente los que más dependen de él y los que, como vaticina, van a pagar más cara la comida si se confirma la crisis alimentaria que todos los indicadores parecen dibujar en el horizonte presente. Tras pasearnos con el viejo tractor por las tierras donde están sus olivos, Tomy Rohde se enciende un cigarro antes de que arranque la entrevista. Comienza a apretar el calor y los mosquitos revoletean sobre nuestras cabezas, mientras una gata recién parturienta escondida bajo una tarima, maúlla recriminando la presencia de los humanos. Faltan 24 horas para la gran fiesta del tractor de Tomy.

PREGUNTA. ¿Quieres mandar un saludo al ministro?

RESPUESTA. Sí, hombre. Claro que sí. (Se ríe).

P. ¿Has tenido oportunidad de plantear alguna de tus ideas con algún político?

R. Sí sí. A mí me han llamado y he propuesto soluciones, pero me han dicho que eso no se puede hacer porque en una comunidad autónoma gobierna uno y ellos están en la otra. 

P. ¿De qué se trataba, qué les proponías?

R. Pues era una cosa que ahora han puesto en Francia. La economía circular de los residuos de las macrogranjas. Porque eso es abono. Lo que pasa es que si yo lo echo todo ahí (señala la entrada de la finca), me cargo la finca entera durante años.

Hemos perdido la capacidad de ser autosuficientes

P. De hecho, ese es uno de los problemas que ha habido en pueblos donde se instalan macrogranjas.

R. Claro, pero aquí no hay. Aquí no hay purines porque el ganado no está dentro. El ganado caga dentro cuando llueve, pero aquí no llueve, así que caga fuera. Pues le dije: ¿Por qué no te coges los purines y te los traes para Andalucía o Extremadura? Y la frase que me dijeron -no te voy a decir qué partido fue pero te lo puedes imaginar-, fue: “No podemos hacer eso porque sino nos van a decir que estamos trayendo la mierda de los demás al Sur”.

P.

R. Como te lo digo. Y en Francia lo han aprobado para todo el territorio francés. 

P. Aquí igual lo aprueban cuando no haya campo que abonar. Siempre vamos con retraso.

R. Yo no sé si es un retraso o que son retrasados. Yo no me lo explico. Porque lo saben. No sé si es peor que no sepan o que sepan y les de igual. 

P. La diatriba entre si es mejor que sean malos por maldad o malos por ineptitud.

R. Exactamente. Y no sé cuál es la peor opción.

P. Ahora vamos a hablar de política, pero antes me gustaría que me contaras un poco tu historia. Antes has dicho que Tomy Rohde y Fernando son la misma persona, pero seguro que hay quién se pregunta quién es Tomy Rohde y de dónde sale ese nombre.

R. Bueno, esto fue de los primeros días que estuve yo en el campo trabajando. Como soy rubio con los ojos azules, y estaba yo morenito porque era la temporada de aceituna, pues conocí a uno de aquí del pueblo, El Indio. Y le dije: “Buenos días, yo soy Fernando”. Y él me dijo: “Tú qué te vas a llamar Fernando, si tienes toda la cara de un yanki. Tú eres Tomy por lo menos”. Y se me quedó eso. Y, cuando me hice Twitter, en 2019, me lo puse, y el apellido es porque la primera persona recomendada que me salió fue James Rhodes, el pianista este que es tan famoso. Así que junté esto con lo otro y dije: Palante.

P. La gente que se sorprende de que seas rubio y con los ojos azules es porque desconoce la historia de La Carlota. Esto fue un pueblo de los que colonizó Carlos III con alemanes. Yo lo sé, entre otras cosas, porque mi esposa es de ascendencia carloteña y es rubia con los ojos azules.  

R. Efectivamente. Hace poco me mandaron unos boletines de la colonización y los problemas que hubo, que aquí murió hasta el apuntaor. Esto, que son las mejores tierras de Europa, eran todo cardos borriqueros. No había nada, era todo baldío. Carlos III tuvo que poner aquí medios para que esto funcionara. 

P. Bueno, cuéntame cómo acaba un estudiante de Derecho y Empresariales pegando tractorazos por la Campiña.

R. Mi paso por la Universidad hay días que digo que es mejor no recordarlo. Y tuve una serie de problemas y dejé la carrera. Y me trasladé de un día para otro, y además fue literalmente de un día para otro, al campo. Se me dio la oportunidad de arrendar tierra. Y lo hice. Con mucho miedo, también hay gente que te apoya, gente que te enseña, y poquito a poquito pues mira, ya han pasado casi catorce años. Hay días que pienso en acabar la carrera, y otros que digo: ¡No! Pero moverme de aquí no me muevo. 

P. Si la acabas, la acabas desde El Rinconcito.

R. Es que llega un momento en que uno se plantea: ¿Qué es lo que mejor se me da en la vida, trabajar en esto? Pues para qué voy a cambiar, si es que esto es lo que se me da bien. 

España es un país de trabajadores que no tienen trabajo

P. Dices que tuviste la oportunidad de arrendar estas tierras. ¿Son de familia?

R. Esto es de una sociedad. Es una sociedad que viene de familia y ellos lo han llevado siempre. Yo me he criado fuera, en Córdoba capital, igual que mis padres, que hemos estado fuera siempre. Pero llegamos a un buen acuerdo y nosotros arrendamos una parte de las tierras. Y empecé de un día para otro. De hecho, esto no estaba plantado de olivos. Aquí se sembraba trigo y pipa. Era muy raro ver otro cultivo. Los olivos fue para renovarlo. Y, de hecho, la única maquinaria que no pude cambiar fue el tractor. 

P. ¿Y qué vínculo tenías tú con la agricultura antes de hacerte agricultor?

R. Ir a ver a mi abuelo los fines de semana. Solamente eso. Yo era un urbanita totalmente, cuando llegué al campo no sabía ni lo que era un chupete. 

P.

R. (Se ríe) Un gotero. Yo no tenía ni idea. Yo no sabía ni que las gomas iban por debajo tierra. Revisando riegos me dijeron: “Hay que buscar la goma”. Y yo, ¿qué goma? “La que va por debajo la tierra”. Y yo: Coño, cómo habrá metido eso ahí (Se ríe). Yo es que además estaba en La Carlota vendiendo seguros. Por el tema este de la carrera, me dijo mi padre que me pusiera a trabajar, y me vine a vender seguros durante una temporada. Y por las tardes, alternaba según la calor, un día me iba al campo por la mañana y por la tarde, otros días no iba… En fin, yo en aquella época vivía en un sótano. Lo pasé regular cuando llegué. Y, había días que llegaba a la oficina hasta aquí (se lleva la mano derecha a la cabeza). Lleno de mierda, con el mono que me quedaba grande, lleno de barro colorao -que es el que tengo yo en la zona aquella-, y las pasaba canutas. Eso fue así.

P. ¿Y tu padre qué te decía cuando le dijiste que te ibas a dedicar al campo?

R. A mi padre le hizo entre ilusión y miedo. Y creo que a mí me pasa igual. Hace poco mi sobrino, que es pequeño, me dijo que de mayor quería ser como yo. Y yo le dije que no, que se ponga a estudiar y se deje de tonterías, porque esto no está pagado. La agricultura es una profesión que no está pagada como se debería. Porque esto es una empresa. Pero la gente piensa que en el campo o hay terratenientes que viven sobraos o gente que tiene un campo para ir el fin de semana a darle un paseito. La gente normal no llega a un olivar y dice: “Mira una empresa”. Y lo que vemos por la carretera son empresas. Son todo autónomos o empresas que dan trabajo. De hecho, son las empresas más grandes de España en extensión.

P. Tú, sin embargo, estás en un punto intermedio entre el terrateniente y el que tiene un terrenito heredado. 

R. Podríamos decir que sí. Lo único que me diferencia de uno y otro es que yo trabajo mi tierra. Yo me levanto y voy a trabajar. Termino de trabajar y vuelvo a mi casa porque ya he terminado de trabajar. Y cobro una vez al año como el que dice. Bueno, ya tres, gracias a la venta de aceite. Pero sí, estoy entre Pinto y Valdemoro, pero es mi trabajo.

P. Igual en vez de terrateniente eres terrapeón, por aquello de que eres tú el que se lo trabaja.

R. Bueno, sí (Se ríe). O no, cuando vienen los viejos, aquí los que mandan son ellos. Yo eso lo tengo claro de siempre. Cuando estoy con ellos, estoy a lo que digan, que tienen más experiencia que yo. 

P. Es una suerte que hayas podido arrendar unas tierras aquí, en el valle del Guadalquivir, que es uno de los sitios más fértiles de toda la Península Ibérica.  

R. Eso acompaña muchísimo. Tierras frescas, con mucho nutriente y buenas producciones. De hecho, el año pasado, el mejor trigo que se sacó en todo el mundo fue el de Andalucía. 

P. Y mira la que tenemos ahora mismo con el trigo.

R. Y la que viene. 

Si no sabemos gestionar ni la comida, no vamos a saber gestionar el agua

P. Ahora vamos a hablar de eso largo y tendido. Una duda, cuando te encuentras con compañeros de la carrera y les cuentas que estás aquí, ¿qué te dicen?

R. De primeras era todo: “No sabes dónde te vas meter, esto es una locura”. Yo luego perdí mucho el contacto porque el campo da mucho trabajo, así que me los he ido encontrando. Y ahora, cuando les dices que estás en el campo, alguno te suelta: “Estás como quieres”. Pero es porque cambia mucho la mentalidad conforme vas cumpliendo años. Empiezan a pensar: “No está tan mal”. Y, de hecho, uno de mis mejores amigos, que es informático y se ha venido con esto de la cuarentena, pues ha cogido una nave y está viviendo y teletrabajando, y llevando además su tierrecilla, después de que su padre muriera. Y tengo otros que son agrónomos, son ingenieros, y te llaman y te dicen: “Hostia, que te acabo de ver y no sabía que eras este muchacho”. 

P. Bueno, y cómo acabas lanzándote a montar el Aceite de Tom. ¿En qué momento decides cargarte al intermediario y ponerte a vender tú el aceite?

R. No sé si recuerdas que hubo una crisis muy gorda, en la que llegó a valer el aceite 1,90. Y, no te voy a engañar, yo me enfadé mucho. Lo que sacábamos no valía para nada. Y me preguntaba la gente -entonces ya me seguían bastantes personas- que por qué no vendía yo el aceite. Y eso para mí era un mundo nuevo, y lo que no entiendo me echa mucho para atrás. La respuesta que yo daba siempre era: Yo no vendo aceite, yo vendo aceituna. Y ya está. Pero un día, creo que antes de la cuarentena -antes de la campaña creo que fue, porque la primera aceituna que se coge es la de súper intensivo y estaba yo terminando de podar con un cortasetos las hileras de abajo-, me llamó Juanma Romero de Europa FM para que le contara lo que estaba haciendo. Él me seguía y me lo soltó; me dijo: “¿Por qué no vendes tu aceite?”. Y yo le dije: venga, vale. Voy a abrir un correo electrónico, y el que lo quiera, que me lo pida por ahí. Dije un correo porque pensaba que iba a ser muy poquito. Bueno, yo terminé de trabajar, me fui al bar, y cuando abrí el correo en el móvil, tenía doscientos y pico pedidos. Y aquello no dejaba de subir. Y yo tenía que recoger aceituna, que estaba en el tractor con el vibro, y estaba recogiendo aceituna, hablando con un señor que se llama Luis Pastor y que vivía en Luxemburgo, para que me hiciera la etiqueta, hablando con la fábrica para ver los precios y todo lo demás, hablando con la agencia de envíos… Una locura.

P. La gente que te animaba seguramente no tenía ni puta idea de lo que hay que liar para envasar tu propio aceite. 

R. Es complicado. Pero, si te digo la verdad, la gente se lo tomó muy bien. Pero es que, no te voy a engañar, todo el aceite de la Campiña está estupendo, y el mío pues también está estupendo. Y fue algo tan bonito que, a pesar de todo el follón, a pesar de que todo ocurrió mientras estaba cogiendo la aceituna y no llegaba a mi casa hasta las 21 o las 22 de la noche un día y otro día, no tenía ni sueño. 

P. De la burbuja de felicidad.

R. Te lo puede decir mi hermano, que estaba en el bar todo el día con el móvil. Y me decía la gente: ¡Deja el móvil ya y hazte una página web! Y yo a día de hoy no. Porque hay una cosa que me encanta, que a veces yo le vendo a un muchacho el aceite, y el muchacho le regala una garrafa a su padre, y su padre resulta que es andaluz. Tengo pedidos de gente Galicia, Cataluña, hasta de Austria, y me han dicho: “Quiero tres cajas pero para mi padre, que se ha criado allí y dice que no ha encontrado este aceite”. Y eso no te lo puede decir en una página web. Esa sensación de agradecimiento no te la da una web. Eso no está en mis planes cambiarlo. 

P. Del mail a Twitter, que ha tenido un peso brutal en el desarrollo de el Aceite de Tom y de Tom, mismamente.

R. Sí, Twitter fue el detonante de todo. Fue a raíz de las redes sociales. Muchas veces las ponemos a parir porque hay mucho odio, y es verdad, pero también está la otra cara de la moneda, que es que hay ahí gente maravillosa. Y yo siempre he sido muy cortado para conocer a gente nueva. Y he ido conociendo a unos y a otros, a muchos de ellos en persona. Recuerdo un muchacho que me paró en Madrid, que iba con su mujer, y que le dije: Vente y te tomas un cubata conmigo. A mí me hizo mucha ilusión. Y fue Twitter el detonante de todo. Y he tenido un impacto que, si te digo la verdad, ni me la esperaba cuando me abrí el perfil y que a día de hoy no me lo creo. 

P. Pues te van a estudiar en las facultades, macho.

R. A veces me preguntan por mi plan de marketing (Se ríe). Yo qué sé. Yo estaba aquí y de repente estoy vendiendo aceite sin saber muy bien cómo ha pasado todo esto. Creo que no soy muy consciente. Esto también lo digo: creo que todo viene por algo muy sencillo, que es que yo tengo mi trabajo. Y si me la pego no pasa nada. Seguiré con lo mío. Eso hace mucho. No vas con las manos atadas, no vas tan a trompicones, y puedes probar varias cosas. Y, siendo la agricultura un trabajo bonito, que es bonito de explicar y bonito de enseñar, las redes han sido una catapulta muy buena.

La agricultura es una profesión en la que, de diez años, nueve son regulares y en uno igual suena la flauta

P. Efectivamente, es difícil transmitir lo duro del campo desde las redes sociales, tú muestras el día a día de forma muy natural.

R. Siempre hay partes buenas y partes malas. Pero, respecto a la dureza del campo, tengo un punto de vista desde hace poco al respecto. Realmente, la dureza en el campo no es tanto. A ver, yo he estado este año cogiendo aceituna a 4 o 5 grados bajo cero, con la pala, con relente, frío hasta los huesos. Y eso es duro. Aquí hemos estado vareando, en estas tierras, que son muy calenturientas y a 35 ºC parece que estamos a 45, con los mosquitos y todo lo demás. Y es duro. El tractor quema, los cacharros cortan y te puedes matar, vale. Pero lo duro no es eso. Lo duro es que, a pesar de todo eso, llegas con una sonrisa a casa. Yo creo que somos duros por eso. Todos los agricultores y ganaderos son duros por eso y a pesar de todo eso. Porque, a pesar de que hay años que pierdes tu dinero y no te salen las cuentas, y has echado doce o trece horas al día, continúas. El campo es duro porque aguantas. 

P. Lo duro del campo es cuando te dicen el precio que te quieren pagar por tu trabajo.

R. Eso es lo duro, sí. Pero tú aguantas. Sigues, a ver si el año que viene mejora la cosa, y capeamos.

P. La cosecha buena es la del año próximo siempre, ¿no? 

R. Exactamente. La agricultura es una profesión en la que, de diez años, nueve son regulares y uno igual suena la flauta. Eso es la agricultura.

P. Oye, ¿cuántos seguidores tienes en Twitter? 

R. Treinta y tantos mil. No lo sé seguro.

P. ¿Cuántos han subido con lo del tractor?

R. Uff… Creo que han sido dos mil o tres mil. Más o menos. 

P. ¿Y si ahora Elon Musk se queda con Twitter y te dice que te cambies el perfil por usar pseudónimo qué le dirías? 

R. Pues no sé, yo le diría que tenga en cuenta que la gente que más le odia es la gente que le ha comprado sus Tesla. Él siempre critica a los ecologistas. Yo no soy ecologista, yo tengo dos dedos de frente y evito usar herbicidas. Yo no he usado herbicida este año, lo mínimo. Este hombre critica eso y es curioso porque la gente que está a favor de eso son los que le han comprado sus coches eléctricos. Y, cuando lo ponían a parir, salió hace poco una señora famosa española poniéndolo a parir, cuando ella y su marido le habían comprado un coche de 60.000 euros. Yo, en mi caso, no sé mucho de él. Sé que tenía su familia algo de minas de diamante y que de ahí ha pasado algo. Que no es rico de la nada. Pero no sé qué le diría a Elon Musk si compra Twitter.

P. Ahora que hablas de eso, está sobre la mesa precisamente el debate sobre la meritocracia. Quizá se solventaría pasando una temporada contigo aquí en el campo como paso previo a heredar.  

R. (Se ríe) Hombre, a ver… Nadie sale de la nada. Ni yo ni nadie. Yo si no hubiera tenido la oportunidad de arrendar las tierras, no sé donde estaría. Pero, ni todo es blanco ni todo es negro. Hay gente a la que le cae mucho dinero y lo usan simplemente para vivir, y a quien le cae mucho dinero e invierte. Y luego hay gente a la que se le han dado oportunidades y ha tirado para adelante. No es blanco o negro, sino una escala de grises, esto de la meritocracia.

El más sabio es el que sabe preguntar a quien sabe de cada cosa

P. El otro día estuve con otro estudiante de derecho, se llama Pablo Font, que ha escrito un libro sobre el colapso ecosocial que se avecina si no tomamos medidas. Me gustaría preguntarte a ti a qué crees que nos enfrentamos en los próximos meses.

R. A ver, los próximos meses están ya aquí. Ahora se cosecha el grano y estamos viendo que las pipas están a un euro -eso es una burrada-; el trigo está ya por encima de los 60 céntimos; la colza está a 800 y pico euros la tonelada -una burrada-… No es un colapso ecosocial, sino puntillitas que se han ido poniendo sin darnos cuenta de que en el planeta hay casi 9.000 millones de personas que tienen que comer. Y de que queremos darle de comer a 9.000 millones de personas como cuando había 800 millones. Entonces, creo que nos hemos equivocado en algún punto del camino. Se ha pasado de una agricultura llena de pesticidas en la que avionetas sulfataban las tierras a pensar en volver a arar con mulo. Y esto se ha hecho sin querer darnos cuenta de que en Europa ya somos sostenibles. España es uno de los países más ecológicos del mundo. De Europa creo que somos el segundo, que nos ha adelantado Francia este año. Y en el mundo somos los cuartos, creo. Pero seguimos con la idea de que hay que ser más ecológicos todavía.

Y no nos damos cuenta de que, para que seamos 100% ecológicos, sobra gente en el planeta. Esto no lo digo yo, es que hay estudios que lo reflejan. Y otros que dicen que, si hiciéramos las cosas como en 1800 podríamos alimentar a mil millones de personas. Pero no hay mil millones de personas. Como estamos en el juego de los extremismos, hay quien echa 50 litros de glifosato porque le da la gana y quien dice que no hay que echar nada y que esperemos a que llegue la mariquita y se coma los pulgones. No hay término medio. Eso es lo que lleva a ese colapso. Es algo que se ha querido, se ha votado, se ha promocionado y que tenemos a día de hoy. Y está ocurriendo porque la puntilla lo ha dado Rusia, pero yo he estado avisando de que estaban subiendo los precios desde agosto. Y llevo desde entonces advirtiendo de que la escalada estaba empezando a asustar porque no veo yo que vaya a bajar. Y ahora viene una cosa muy rara. Porque los agricultores nos hemos quejado siempre de que no nos pagan bien, pero yo siempre digo que no nos quejamos por nosotros, sino por los demás. Yo tengo campo. Mi vecino tiene ovejas. Yo voy a tener de comer. Pero al que le va costar un dineral comer es al que está en la ciudad. Y nos estamos preocupando por eso. Es que es mucha gente. Y los que peor lo van a pasar son los países pobres y los que dependan de África u Oriente Medio. Esos son los que más van a sufrir. Pero ya verás como eso da igual y no pasa nada, como si el fin justificara los medios. 

P. ¿Esto va a ser un sálvese quién pueda? 

R. Sí. De hecho, esto hasta 2024 no va a parar. Porque la siembra de este año va para ganado, para otra siembra y para comer nosotros. Se divide en tres. ¿Qué pasa? Que las tres cosas van a estar caras. Ya tenemos que el año que viene, cuando vayamos a sembrar el grano, va a estar más caro. Yo ya estoy sembrando más caro que el año pasado. Y eso es un problema.

P. Tengo la impresión de que entramos en una fase nueva, en la que la comida va a tener valor. Hasta ahora tenía precio, pero no valor. Ahora va a tener valor y precio. La gente va a empezar a valorar ahora lo que cuesta la comida.

R. Exactamente. Es un punto de vista que me gusta. Hace poco hablaba de esto con Felipe, de la Finca La Albaida, y él me decía: “Va a sonar mal, pero desde un punto de vista incluso romántico, ahora la gente se va a dar cuenta de lo que cuesta la comida de verdad”. También te digo una cosa, y estoy harto de decirlo: Ojalá me equivoque. Ojalá dentro de tres meses me llames y me digas: “Eres un bicho”. Y yo me reiré y diré: menos mal. Lo que pasa es que la tesitura no apunta a que eso ocurra. Pero, bueno, puede pasar que se pongan las pilas para 2024.

P. ¿Crees que la globalización y el neoliberalismo le han venido bien al campo español y andaluz?

R. No. A ver, la globalización no es que siente mal o bien, es un fenómeno que ha llegado y se ha quedado. Lo mismo que necesitas un coche de Alemania, que necesitas Soja, que aquí se planta poca, pues con la globalización, te la trae. El problema que ha habido aquí es que hemos perdido la capacidad de ser autosuficientes. Y no se ha apostado por eso porque siempre se ha dicho: bueno, lo que falta lo traemos de fuera. Tanto en agricultura como en muchos sectores. La pesca, por ejemplo. Y ahora pasan estas cosas. Yo no digo que la globalización sea algo malo porque no lo es. De hecho, si no existiera la globalización y tuviéramos los mercados cerrados, pues si quisiera echar mano de un abono, a lo mejor no lo tengo, porque no hay aquí o si lo hay es mucho más caro porque tengo que pagar un arancel. Pero, en el ámbito agrícola, hemos perdido toda la capacidad que tuvimos y que podríamos tener.

El campo ha pasado de ser acérrimo del PSOE a virar poco a poco a la derecha

P. Es que, insisto, estamos en el valle del Guadalquivir, las tierras más fértiles de la Península, que en época árabe alimentó a un millón de personas y le sobraba para mandar comida río abajo. Y, sin embargo, estamos comprando patatas francesas y tomates de Marruecos en los supermercados. 

R. (Se ríe) Efectivamente.

P. Si hablamos de huella ecológica, ¿qué contamina más, echar un herbicida o los camiones que se traen las patatas de Francia? 

R. Te voy a dar un dato curioso, que lo he leído por la mañana. Que de Marruecos vienen, no sé si eran los melones, y resulta que los de allí cuestan el 44% más caros. La naranja de Sudáfrica, ¿cuánto cuesta la chalupa esa traerla pa acá? ¿Cuánto emite eso? ¿Qué impacto medioambiental tiene todo eso? Bueno, pues lo hemos votado, lo hemos querido, y eso es lo que tenemos. De hecho, lo hemos votado y no sabemos ni cuándo ni cómo ni de qué manera. Y ahí es dónde está el problema, que no sabemos nada. Que no sabemos lo que está ocurriendo y estamos excesivamente preocupados por otras cosas de las que no deberíamos. Porque lo que está ocurriendo es lo que da de comer tres veces al día a cuarenta y tantos millones de personas que hay en España todos los días del año. Y lo que está empezando a subir ahora, en la cosecha, subirá en la fábrica. Y luego habrá que pagarlo. 

P. La cosa es que todo el sistema alimentario está hecho para que el consumidor pague poco por los alimentos. Si el consumidor pagara realmente lo que cuesta producir la comida, la cesta de la compra sería bastante más alta.

R. Depende. ¿Por qué es más barata o más cara la comida? Eso el consumidor lo sabe pero le da igual. Obviamente, es más barato un litro de aceite que compras por ahí que uno mío. Y el mío vale más porque yo pago por encima de convenio, tengo riesgos laborales de los trabajadores, llevo mi cuaderno de campo, vienen a hacer las inspecciones, no hay traba ninguna para cualquier cosa de seguridad para cualquier trabajador, yo me incluyo dentro, todo está certificado, la cadena de valor está hecha con la fábrica. Pero, ojo, igual el que estás comprando muy barato, en vez de pagar 60 euros el día han pagado 10 al día. Y, a lo mejor no saben lo que le han echado. Y a lo mejor, en vez de echar seis horas y media, ha echado doce. Y eso el consumidor, o no lo sabe, o le da igual. Porque hay que tener en cuenta que cada uno tiene la cartera que tiene.

P. Por eso mismo lo digo. 

R. Es que tú no puedes obligar a una persona que no es capaz de permitirse comer al precio que cuesta, a que pague cuatro veces más por la comida. Entonces, eso lo veo normal. Lo que sí se puede hacer es enseñarle a la gente lo que hay detrás. Que sepa que el producto de aquí es así. Y yo creo que la gente se está concienciando cada día más. Pero estamos en las mismas. No tiene mucho sentido vender que quieres potenciar la agricultura en España y que ahora venga esta crisis y lo primero que se diga es que no somos autosuficientes. Y la verdad es que no lo somos ni de lejos.

P. ¿Y qué medidas se están poniendo sobre la mesa, si es que hay algunas?

R. Pues hay una que me encantó, porque dijeron que habían aprobado el maíz transgénico. Y lleva aprobado desde el 95. Y sacaron los titulares, cuando España es el único país de la UE que lo tiene aprobado. La única medida que se ha hecho, aparte de eso, ha sido traer de fuera, eliminando trabas. Porque las importaciones van por una serie de puntos y hay que cumplir un montón de requisitos. Y luego se han sembrado barbechos. Que los barbechos van a dejar menos que para eso están en barbecho.

P. Como rotación de cultivos.

R. Exactamente. Y además, se han sembrado pipas, que hacían falta eso sí, pero se han sembrado el 50% de los barbechos. A las medidas propuestas yo las llamo bisutería barata. No sirve para nada. Es tomar medidas porque algo hay que hacer. ¿Sirve? No, pero al menos han hecho algo. Hoy, por ejemplo, la Unión Europea ha dicho que mejor va a mandar a la ONU a ver qué dicen ellos. Como la FAO es la que está avisando desde el año pasado que la gente está pasando hambre, ahora han dicho: “No, que vaya la ONU”. Macho, estamos pagando entre 120.000 y 200.000 euros a personas en la UE para arreglar estas cosas. 

Si eres consejero o ministro de agricultura, rodéate de agricultores y no de fondos de inversión

P. ¿Tú por dónde empezarías? 

R. Pfff (Resopla). Yo en octubre-noviembre hablé con varias personas de este perfil y ya se lo dije. Empezaría a comprar semillas de grano, que se almacenan. Empezaría a dar ayudas para el tema de los abonos. Abriría Fertiberia, la fábrica de fertilizantes de Urea, que tuvo que cerrar. Pagando la electricidad el Gobierno para que siga adelante. Haría el tema que te he comentado de los purines, que hubiera una economía circular en ese aspecto. Si no puedo abonar, porque cuesta más de mil euros la tonelada lo que antes costaba 300, vamos a usar purines que contaminan y están en el norte de España donde no tienen capacidad para desembalsarlos. Se trae aquí y se abona con eso. Hay infinidad de cosas por hacer. Por ejemplo, una hectárea de trigo te puede dar 5.000 o 6.000 kilos, en tierras normalitas de secano. Si tú usas un transgénico, puedes llegar a 9.000 kilos. ¿Por qué no se acepta transitoriamente durante un año o dos, hasta que pase esta crisis, el cultivo de transgénicos en España? Porque la superficie cultivable que hay es la que hay, y si de una hectárea sacamos X, vamos a sacar 2X usando eso, repito, de manera transitoria. No es para siempre. Pues eso tampoco se puede. 

P. ¿Por qué?

R. Todo depende de la Unión Europea. 

P. Háblame de la Unión Europea, entonces.

R. Bueno, a ver, la inclusión de España en la Unión Europea es como todo. Si lo miras desde un punto de vista, puedes pensar que ha venido mal, pero si lo miras por otro, no se puede obviar que ha venido bien. No se puede olvidar cómo estaba España antes de entrar en la UE. Las inversiones que ha realizado la UE en España han sido muy buenas y beneficiosas. 

P. ¿En el ámbito de la PAC?

R. En ese ámbito, es muy fácil entender cómo ha ido todo. Los países más desarrollados del mundo han estado negociando con otro país que no está tan desarrollado, o que estaba en vía de desarrollo. Y la moneda de cambio ha sido la agricultura. Y así se usó.

P. Renunciamos a ciertos cultivos, a cambio de potenciar otros.

R. Yo no diría renunciar.

P. Bueno, aquí se renunció a seguir cultivando algodón o remolacha.

R. Sí, eso sí. 

P. Hombre, han pasado ya cuarenta años, pero eso ocurrió.

R. Y se sigue haciendo, pero de otra manera. Yo te pongo limitaciones de riego y ya no puedes poner maíz. Si pongo limitaciones para cultivar algodón, pues ya no puedes hacerlo. Si yo te quito la fábrica de remolacha, porque bajamos los precios y las traemos de por ahí, pues dejas de sembrar remolacha. 

P. Por no hablar del girasol. Todos los girasoles que había en esta zona cuando tú y yo éramos más pequeños.

R. Todo esto siempre ha estado sembrado de girasol. Pero como el girasol no se pagaba a lo que costaba, dejó de sembrarse girasol. 

Al que le va costar un dineral comer es al que está en la ciudad

P. Estábamos hablando de la PAC.

R. Yo es que opino que la PAC debería de ser para maquinaria y que no se vinculara a los cultivos. Porque lo que hace que la agricultura se modernice no es la tierra, ni la gente que la trabaja, es la maquinaria. Si se moderniza la maquinaria, se moderniza la tierra. Pero bueno, para opiniones, colores. A mí me han puesto a parir por decir esto, pero es mi opinión. 

P. La opinión de un agricultor de La Carlota, no de un Lobby de Bruselas.

R. Claro.

P. ¿Cómo han cambiado todas estas tierras desde que tú y yo éramos pequeños?

R. Buah… Ese es el futuro. Yo no me enfado, pero para el campo hay dos futuros: placas solares o fondos de inversión. Y el tercero es el más feo, que es que se va a dejar de decir: “Voy a ver al abuelo al campo”.

P. Lo tengo apuntado por aquí: placas solares + fondos de inversión

R. Pero es que es normal. El muchacho que fallece el abuelo, hereda el padre, y le pregunta: “¿Tú quieres esto?”. ¿Qué va a decir? “Yo tengo mis cosas, qué me voy a quedar aquí en medio de la nada, que esto no sé cómo va, que tengo que desembolsar un dineral en maquinaria, sin saber cómo voy a terminar… Yo vendo mis tierras”. Pues es normal que los fondos de inversión lo hayan ido comprando. No hay que enfadarse ni nada. Simplemente es el futuro. Lo que sí me enfada es lo de las placas solares. Porque las ponen en el campo porque resulta que en la ciudad no se pueden poner. No se pueden poner en los tejados, ni en los descampados ni en los aparcamientos de las grandes superficies y los centros comerciales. Se ve que las placas solares sólo se pueden poner en el campo, el único sitio donde absorbe CO2. Viniendo para aquí habréis visto placas solares al lado de la autovía en terrenos que han sido cultivados toda la vida. Porque la realidad es que estamos metiendo dos metros de hormigón debajo del suelo y hay estudios que dicen que luego ahí sale algo, pero yo lo he visto y ahí no sale nada. Lo que tienes que echarle después de dinero para que salga algo no es ni medio normal. Y cuántos años… Porque estás metiendo ese hormigón a 30 años por contrato mínimo, se acabó, así que a ver lo que plantas luego ahí. 

P. ¿La cuestión es a cambio de qué? Porque la percha siempre fue la generación de empleo, y creo que se fue demasiado optimista en ese aspecto.

R. Claro, porque estamos usando algo que es limitado, que es la tierra cultivable, y la estamos quitando de en medio para poner placas. Y cuando llegue el punto de que casi todo esté de mucha manera en algunas comarcas, ¿qué va a generar la tierra? Porque cada 100 o 200 hectáreas hay un sólo trabajador de placas solares, que está en una garita mirando las cámaras. Porque eso de que se puede plantar debajo… Yo en el colegio estudié que para que una planta crezca le tiene que dar el sol. Si hay encima una placa, no le da el sol. Así que, en mi opinión, las placas solares ni fijan población, ni absorben CO2. Y hay otras opciones. Yo entiendo que estamos transicionando, vale. Hemos traicionado de la economía del carbón a la del petróleo. Transicionamos después al Gas Natural, que aunque se llame natural contamina también, con su térmicas y demás. Transicionamos a la energía nuclear, que dicen que es la más verde -yo no lo sé, no me meto en eso-. Y ahora dicen, después de 40 años transicionando, después de haber pagado cientos de miles de millones de euros en transiciones, vamos a una nueva transición y no tenemos nada. Empezamos de cero.

P. No sé si de cero, pero tarde y mal, seguro.

R. Es que transición ha sido quitar una cosa para no poner nada. Y ahora te quejas por que está subiendo el precio.

P. Eso por no hablar de todos los defectos que tienen las energías verdes, que siguen siendo dependientes del petróleo y el gas.

R. Bueno, sí, pero queramos que no, el futuro es la energía verde.

P. Hombre, en España no puede haber un futuro que no pase por la energía solar. La cuestión es cómo y dónde.

R. Es que nosotros en Europa y Estados Unidos hemos ido transicionando, y no somos los que contaminamos más.

Queremos darle de comer a 9.000 millones de personas como cuando en el planeta había 800 millones

P. Bueno, Estados Unidos sí. Estados Unidos es un país altamente contaminante.

R. Vale, Estados Unidos sí. Esa gente va a lo suyo. Para esa gente, esta vaina parece que no. Vale, pero luego, los que más contaminan son China, Pakistán, India… todos estos países que igual están todavía transicionando. China creo que llegó a un acuerdo de bajar un 1% y ha habido provincias que han estado racionando el gasoil que podía echar cada persona. Con vales.

P. Sri Lanka se acaba de quedar sin gasolina.

R. En la India han cortado suministros creo, pero por otra historia, por cuestiones de emisiones. Que esa es otra historia, porque para esto del CO2 se creó un derecho. Los derechos de emisión. 

P. Suena como a los partidos de fútbol.

R. Es muy curioso porque hace poco hablé con un señor de IU, y fue muy interesante la charla. Me dijo: “Eso está mal. Eso debería ser un impuesto y por no querer llamarlo impuesto, lo llamaron derecho”. Eso me dijo. Y por llamarlo derecho han creado un mercado. Y ya la hemos liado. Porque estamos hablando de un mercado donde hay miles de millones de derechos. ¿Dónde los compras esos derechos? En una bolsa. Quien lo vende a lo mejor es un particular, que está forrado. Bueno, pues eso ha subido. Estamos hablando de cientos de miles de millones de euros, y repercute en el hierro, en el aluminio, en la porcelana, en todos los derivados del petróleo… Todo lo que ha ido subiendo, que es lo principal, desde el yacimiento. Y eso repercute a toda la cadena en valor exponencial. Porque si yo lo pago, que te lo produzco, me lo vas a pagar tú, que lo quieres comprar. Pero luego, ojo, que si yo lo mando en barco, ese barco tiene que pagar derechos de emisión. ¿Te acuerdas cuando costaba irse a Italia 100 euros en avión? Ahora ya no cuesta eso. ¿Por qué? Porque en 2019 se acabaron los derechos de emisión gratuitos. Y cuando hay menos derechos de emisión, sube el precio de los derechos de emisión. 

P. Y empiezan a convertirse en privilegios de emisión.

R. Exactamente. Igual están diciendo que lo mismo los quitan. O sea, hemos creado una cosa, que no viene a cuento porque, vuelvo a repetir, España es sostenible, pero que lo pagamos nosotros. Uno podría pensar que no somos los más adelantados de la clase. Pero, de todos modos, también te digo, ahora se han puesto las pilas con todo el tema de la economía verde. Están con el hidrógeno verde, van a crear amoniaco también… Y en un año han hecho lo que no han hecho en dos décadas, pero ése es el futuro. Y, si algo funciona, habrá que tirar adelante con eso.

P. Curiosamente, al mismo tiempo, vuelven a oírse cantos de sirena que piden recuperar la agricultura industrial. 

R. Pero es porque, de nuevo, no puede ser una cosa de blanco y negro, se tiene que hacer lo que se necesite en cada momento. A ver, la tierra es la que hay, no se puede hacer más. Creo que en el mundo hay un 12% de tierra cultivable. De ahí se saca, pongamos, 100 unidades de comida para todo el mundo. Pues de esas 100 unidades, vamos a quitar Rusia, Ucrania, La India, Indonesia -que ha cortado- y Malasia -en el pollo-. Hemos quitado cinco. Nos quedan 95 países, ¿no? Pues es que los cinco que se han ido tienen el 70% de todo. Eso es lo que falta. Entonces, ¿qué le damos de comer a la gente? Esto no lo digo yo, esto lo ha dicho la comisión europea y lo han dicho varios. Así que se está volviendo a decir de volver a la agricultura industrial. Y a mí me parece bien. Porque, o haces eso, o la gente no va a tener para comer. De nuevo, hazlo mientras estemos en crisis.

P. Aquí soy yo el que dice ue hemos pasado por 40 años de transiciones para ahora volver a la casilla de salida. Hostia, qué fuerte no.

R. Es que no es tan fácil.

P. No si fácil no es. Es todo muy complejo, esa es la cosa.

R. Es que estamos acostumbrados a querer resolver los problemas en el mismo día. Esto lo discutí con un economista que me decía que el IPC se averigua en marzo. Y yo le dije: “Se siembra en diciembre, no en marzo. Y se recoge en agosto, no cuando tú quieras”. Ese es el problema. Estamos acostumbrados a que tú arreglas algo rápido. Si pones un impuesto que no funciona, lo quitas. Si das una ayuda que funciona, cambia todo muchísimo y rápido. Bueno, pues en la agricultura no es así. En la agricultura siembras en un mes y a los seis meses cosechas, punto. Entre medias no puedes hacer nada. Sólo puedes mirar. No se puede cambiar las cosas de un día para otro. Y los cambios de un año se ven al año siguiente. Nosotros estamos viendo una subida de precios a futuro. El que está cobrando hoy el trigo a 60 céntimos el kilo, que eso es una burrada, el pan lo va a repercutir. Y eso está pasando ahora. Porque, hasta ahora, lo que hemos comido es lo del año anterior. Entonces, ¿agricultura industrial? Pues sí, vamos tarde ya. Se nos olvida que nosotros aquí estamos muy bien, que se nos llena la boca con el “vamos a ayudar a quienes se mueren de hambre”. Pues ahora se van a morir de hambre y no va a pasar nada. Porque esto no va de que haya subido los precios Mercadona, ni que el agricultor o los intermediarios se estén forrando. Es que la gente se está dando cuenta, cada vez que va a comprar algo, de que los precios han subido. Entonces, insisto: ¿Agricultura industrial? Pues sí, transitoriamente, pero sí. 

P. Mejoraría la cosa que los gestores tuvieran más mentalidad de agricultor que de urgenciólogo a la hora de tomar decisiones. 

R. A ver, en la vida tiene que haber de todo. 

Yo no soy ecologista, yo lo que tengo son dos dedos de frente

P. El problema es que, si sólo actúas cuando tienes al paciente en la mesa de urgencias, tienes más posibilidad de pegarte la hostia, que si siembras, esperas y recoges.

R. Ya no es simplemente tener mentalidad de agricultor o tener mentalidad de urgenciólogo, como el César Carballo éste…

P. Ese es un todólogo.

R. (Se ríe) Yo es que creo que en la vida el más sabio es el que sabe preguntar a quien sabe de cada cosa. Si nosotros sabemos ya que el político es un panoli que han puesto ahí que lo que hace es venderse y ya está. Y sabemos que las medidas se toman porque tiene un grupo bueno, regular o malo. Pero, si tú eres si tú eres de sanidad, contrata asesores médicos; si eres de educación rodéate de profesores; y si tú eres de consejero o ministro de agricultura, rodéate de agricultores y no de fondos de inversión. No te rodees de alguien que lo que hace es plantar tomates en Marruecos, aunque sea español, que lo hay. O naranjos en Sudáfrica. Es decir, no te rodees de esos, rodéate de agricultores.

P. O cámbiales el nombre al ministerio.

R. También (Se ríe). Pero como está hecho todo tan como está, es cierto que, aunque ellos quieren tomar medidas, no pueden tomarlas porque está la Unión Europea, que les va a decir que esto va así o asao. Y nos podemos cabrear con la UE, también, pero la verdad es que la UE nos ha dado un dinerete bueno con esto del Covid. 

P. Y antes del Covid. Lo que pasa es que eso no fue un regalo.

R. Bueno, ese dinero se tiene que devolver, sí.

P. Ahora estamos en la víspera de unas elecciones andaluzas. ¿Qué se juega Andalucía en estas elecciones? 

R. Nos jugamos volver a lo que teníamos antes. Yo no conozco a un andaluz que no haya conocido a alguien que no haya robado porque le haya tocado hacer un curso, porque se encontrara con Juanito y lo hablara, porque de repente salió el dinero por todos lados. Esa es mi opinión. Eso es lo que nos jugamos. El volver a estar así. El volver a gastar pastizales que no se sabe bien dónde han ido ni se va a saber nunca. Eso nos vamos a jugar en estas elecciones.

P. ¿Pero crees que no ha seguido habiendo tráfico de influencias ni de favores ni regalitos en estos últimos tres años y medio?

R. Sí, hombre. Eso siempre. 

P. ¿Entonces?

R. Te voy a poner un ejemplo muy bueno. Yo me alegré mucho cuando ganó Carmena en Madrid. Porque cuando una Comunidad Autónoma está muchos años con el mismo partido político, es hora de que cambie. Porque en todos los grupos hay gente buena y gente mala. De hecho, mira Vox, fue entrar aquí y al presidente lo pillaron trincando, y lo echaron. Y luego está la mujer de Espadas. Creo que Espadas y su mujer están metido en el tinglado este de los ERES.

P. Bueno, a Juanma Moreno también lo acusaron de darle un contrato a la empresa en la que trabaja su mujer.

R. ¿Ah sí? No lo sabía. De eso me acabo de enterar. Están todos cortados por la misma tijera.

Lo urgente se ha impuesto sobre lo necesario

P. Dudo que lo de Espadas y lo de Moreno lleve a ninguna parte. No es comparable con lo del juez Serrano.

R. La cosa es que estas personas viven en otro mundo. Yo, de todas formas, soy muy raro para hablar de política. Yo, por ejemplo, en mi pueblo estoy muy bien con el alcalde que tenemos.

P. Aquí gobierna el PSOE.

R. Sí. Ha arreglado carreteras, las conducciones de agua… Lo ha hecho todo bien.

P. ¿El campo tiene ideología?

R. El campo tiene ideología. El campo ha pasado de ser acérrimo del PSOE a virar poco a poco a la derecha. Y te voy a decir por qué: Porque el PSOE de ahora ya no es el PSOE que había. Lo que hay ahora es otra cosa, no lo que había antes. Y luego está la cuestión del PER. Vaya por delante que yo estoy de acuerdo con que haya PER, que es una medida estupendísima para fijar población al territorio. Pero aquí ha habido un miedo a no poder cobrar el PER si no ganaba el PSOE. Y esa gente ahora ha visto que ganó la derecha y ha seguido cobrando el PER. Y yo me reía, porque esto lo he hablado con muchísimas cuadrillas. Nadie va a quitar el PER por mucho que lo digan. Van a llegar y no lo van a quitar. Yo no he conocido ningún político que no engañe. Pero bueno, lo que digo es que, después de 40 años, líderes en paro y en tantísimas cosas…

P. Me temo que es una cuestión que va más allá de los partidos. Te pongo un ejemplo: el Guadalquivir. La Junta no tiene ni siquiera control sobre el río Guadalquivir. Las decisiones no las toman en Andalucía.

R. Y el agua es el futuro. Fíjate tú, en el planeta lo que más hay es agua. Es el futuro.

P. Y ahí es donde va a haber la panoja, y también el conflicto.

R. Si no sabemos gestionar ni la comida, no vamos a saber gestionar el agua. Yo llevo tres años esperando a que me den un papel. Pero es que estuve el otro día con un señor que tiene una balsa, que lo que hace es recoger el agua que cae de una montaña, que la tiene sembrada de almendros, y aspira a almacenar el agua que cae… Pues once años lleva esperando a que le digan si sí o si no. Esa es la gestión que hay aquí de agua. Y le puedes preguntar a cualquier agricultor qué tal es la gestión con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

P. Que insisto, es una ente supraandaluz. 

R. La Junta de Andalucía sólo puede hacer las conducciones y las conexiones. Pero bueno, esto ya lo hemos visto, pero si en plena sequía sacaron todo el agua de los pantanos para sacar dinero. ¿Eso quién fue? 

P. Iberdrola

R. Los que luego son muy verdes.

P. Capitalismo verde. Un oxímoron.

R. (Risas). ¿Yo me pregunto donde está Greta ahora para arreglar todo esto? Porque recuerdo yo que cuando fue lo de Davos, donde estaban los millonarios más ricos del planeta, estaban todos diciendo que sí, que había que hacer lo que decía Greta. ¿Dónde está ahora Greta?

P. Bueno, me parece que al movimiento que generó Greta le pasó factura la pandemia, más que otra cosa. La pandemia puso en la agenda otras cuestiones, lo urgente se ha impuesto sobre los planes a futuro.

R. Lo urgente se ha impuesto sobre lo necesario. También te digo una cosa, que esos movimientos son necesarios.

P. Por supuesto.

R. Yo le meto mucha caña, pero es necesario porque, si no se inciden en algo, no se va a hacer nada. Y es cierto que no podemos seguir como estábamos antiguamente, que llegaba una avioneta y te sulfataba esto. 

Estamos acostumbrados a querer resolver los problemas en el mismo día

P. Más allá de lo que se haya hecho o no, creo que ha hecho mucho bien en la conciencia de los más jóvenes. Greta es un buen símbolo para quienes van a heredar este planeta. Tú y yo no teníamos conciencia de la naturaleza cuando éramos niños. De hecho, tú te habrás enterado bien ahora que estás en el campo.

R. Totalmente. Recuerdo una plaga de liebres brutal que hubo en esta zona, que se comían hasta las gomas. Y cómo se intentaba traer perdices para ver si arraigan, porque no se caza mucho aquí. Y he visto cómo se ha pasado de estar hasta aquí (se lleva la mano a la cabeza) de las liebres, a decir: ¿Dónde están las liebres? Porque hubo una plaga de mixomatosis. Eso es naturaleza. Y eso lo he visto aquí.

P. Creo que perdemos mucho tiempo en campaña hablando de tonterías o menudeces, y no logramos poner sobre la mesa los temas que importan, como esto de lo que estamos hablando.

R. No. Pero es que no vende. Esto resta. Sólo se ha metido el ministro Garzón con el tema de las macrogranjas, y ahí entraron todos. Todo el mundo era ganadero desde chiquitito. Pero no llamaron a los ganaderos, ni uno ni el otro. ¿Qué debate hay ahí?

P. Es que no creo que se buscara el debate en este caso.

R. No hay debate ni ganas de sentarse a hablar con el del otro lado. Y no entiendo por qué. Yo he hablado y he discutido mucho con gente de Agricultura en Andalucía. He hablado con gente de IU, de Podemos, del PSOE, de Vox también… Y aquí no ha pasado nada. Nadie se ha enfadado. Unas veces yo he llevado razón, otras no, unas veces he dicho “eso es verdad”, otras no. ¿Pero los políticos por qué no lo hacen? Y yo sé que lo harán, pero no en elecciones, porque les importa más el sueldo que se tienen que ganar que otras cosas. Y aquí te tengo que decir que uno de los grandes culpables de esto son los medios de comunicación.

P. No me ofendo, tranquilo. 

R. Yo pongo la radio por la mañana y lo único que escucho es del PP, de Vox, de IU y de Yolanda Díaz, que no sé exactamente donde está. Y de Teresa, y la guarrada que le han hecho a la muchacha, que le quitaron hasta el dominio de internet. 

P. No, se lo ha quedado ella. Lo que han hecho ha sido vetar su presencia en los debates.

R. Es que no me estoy enterando. Cada día que pasa te vas alejando de la política un poquito más, porque piensas que no debe ser bueno.

P. ¿Ese alejamiento de la política es lo que lleva a la gente a buscar las soluciones fáciles que ofrece Vox?

R. (Se lo piensa) Yo creo que es más bien al revés. Aquí se pensaba todo el mundo que la gente que vota a Vox son los señoritos. 

P. Desde luego en las últimas andaluzas arrasó allí dónde había rentas altas. Te lo digo porque yo lo miré distrito a distrito. Después ha ido ganando apoyos de manera transversal, pero donde arrasa es en barrios de pasta.

R. Pero ha cambiado un montón la cosa. Yo conozco a gente que está en las cuadrillas que ha sido de toda la vida del PSOE y van a votar a Vox. De todos modos, yo te digo que no conozco a gente más franquista que la gente del PSOE. Pero mucho. Y de la caza. Es que Andalucía es un pequeño país dentro de España.

P. Es que es igual de grande que Portugal. 

R. Por ejemplo, sí. Yo creo que el principal problema de España es que es un país de trabajadores que no tienen trabajo. Somos un país de trabajadores donde cierran las fábricas. Los españoles sabemos trabajar muy bien y no tenemos trabajo. Eso es lo que pasa. Nos hemos inventado una serie de problemas que creemos que es lo que le afecta a un trabajador, y el trabajador lo que quiere es llegar a su casa, echarle de comer algo al plato, e irse al bar a tomarse unas cervecitas. El trabajador lo que quiere es vivir tranquilo y trabajando. Pero hay muchísima desconexión y, cuando a ti te empiezan a llamar facha por todo, ¿qué esperas conseguir? Pues que te manden a la mierda y se vayan con el partido que no les insulta. Es que te han llamado analfabeto, te han llamado de todo, antes…

P. ¿Pero está ofreciendo Vox algo bueno para el campo? 

R. (Se ríe) No. Me acuerdo que pedí el programa y no vi gran cosa porque, de hecho, no lo tenían. Luego me lo mandaron. Yo escribí al sindicato Solidaridad para preguntarle de qué iba el tema y, a día de hoy, no sé de qué va el tema. 

P. Sabemos que se ha abstenido en la votación de la Ley de Cadena Alimentaria.

R. Sí, pero esa abstención está bien porque la Ley de Cadena Alimentaria es más vieja que el cagar. Ya estaba y nunca se ha aplicado, ni van a hacer que se aplique, que es lo más gracioso. Pero de Vox también sabemos que ha votado a favor de las importaciones. Pero luego también te digo una cosa, las intervenciones que tienen y las iniciativas parlamentarias en el ámbito del almendro y el aceite de oliva son muy buenas. Y además, de hecho, suelen tener buena acogida con los demás partidos políticos, ojo. Muchas de esas cuestiones tiran adelante. El problema es de cara a la galería y de cara al futuro. ¿Qué quieren hacer aquí y qué quieren conseguir aquí? De momento no lo sabemos porque no gobiernan.

P. Bueno, ya gobiernan en Castilla y León. Se puede mirar qué proponían allí y qué están poniendo en marcha. 

R. Creo que a Castilla y León tampoco no le ha ido muy bien con el PP estos cuarenta años. Te digo igual que antes para Andalucía. Si el problema es que, por cada ocho agricultores que se van, entran cuatro. La España vaciada gorda está allí. Están como están y llevan así 40 años. ¿Que viene quién? No puedes decir: Pedro que viene el lobo, cuando están como están. Ojo, lo mismo en Extremadura.

P. Y en Madrid.

R. Cuando un partido pasa demasiado tiempo en una comunidad autónoma es hora de cambiar algo. Pero no se cambia nada, porque se vota, sale lo que sale y palante.

P. En cualquier caso, no se puede extrapolar. Andalucía es muy particular, es una comunidad de grandes ciudades agrarias. 

R. Aquí es muy complicado, sí. Yo hablo por lo que conozco: el PSOE de aquí es el de Susana Díaz. Ahora viene el de Espadas. ¿Este quién es? 

P. Hombre, es el alcalde de Sevilla, una ciudad de dos millones de habitantes.

R. Bueno, sí. Pero yo me enteré cuando se presentó. A Susana Díaz la conocía todo el mundo.

P. Y aún así no gobernó.

R. La gente está cada día más cabreada. Es que desde hace año, lo que vende es el linchamiento puro y duro. La carnaza. Tú lo ves todos los días. A mí me ocurre que hay cosas que me gustan de unos, que me gustan de otro y de otro nada. Y hay cosas que, pienso yo, como no los he visto nunca tomar medidas, pues no me fío y no lo voto. Yo creo que hay gente válida en todos los partidos. 

P. ¿Te ha tocado alguno para ir en las listas?

R. Sí.

P. ¿Se puede decir cuál?

R. No. Además, yo le dije y le diría que no. A mí me dijo una señorita del PP que no me metiera en política. 

P. ¿Quién?

R. Beatriz Fanjul.

P. Una política profesional.

R. Ella sí. Pero yo no soy ella. Pero es lo que te he dicho antes: yo no tengo la cara para engañar a la gente. Tampoco tengo la preparación que se necesita para tener un político.

P. Antes has dicho que el político es el monigote, que lo importante es el círculo de confianza.

R. Claro, pero yo no tengo esa preparación. 

P. Seguro que tú y tus compadres en el bar sois un sanedrín de sabios.

R. Si gobernaran los bares yo estaría representando. Eso es un pequeño congreso. Ahí van gente del Ayuntamiento, del PP, del PSOE, de Podemos, de Ciudadanos, de Vox. 

P. La política es un reflejo de la sociedad, sin duda.

R. Y luego estoy yo ahí, dando caña. Ahí arreglamos un roto y un descosío.

Etiquetas
stats