López Silva: “Lo único que yo quiero es jugar”

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Lo suyo no es hablar. Pero si hay que hacerlo, lo hace. Lo único que él quiere es jugar al fútbol. Es su profesión y su pasión. Si le preguntas sobre cualquier cosa que no suceda sobre el césped contesta casi como un autómata. Pero los ojos le brillan cuando le recuerdas el gol que le marcó al Alcorcón -aquel quiebro brutal a Agus en el borde del área y la vaselina posterior- y él te responde que se queda con el que firmó con el Sabadell, el primero de todos los que hizo. “No son muchos”, dice. Se acuerda de cada uno de ellos. También de tardes con la pelota con los amigos de su barrio en Huelva, con el equipo del Santa Marta o con la selección onubense con la que deslumbró a un tal Vicente del Bosque, jefe de la cantera del Real Madrid a finales de los noventa. Con 16 años lo fichó el Real Madrid y de allí se fue por la puerta de atrás. “Era un niño con la cabeza mal amueblada”, recuerda el hombre que muchos años después regresó siendo futbolista de Primera División y estrechó la mano de Iker Casillas como capitán. Igual algún veterano seguidor en la grada madridista recordó que ese zurdo que se hacía la foto en la jornada 1 de la Liga 14-15 en el coliseo blanco era aquel chaval andaluz canijo y con el pelo largo al que llamaban “Pajarillo”.

La vida de López Silva está llena de impulsos. Se mueve por instinto y hace, como sobre el verde, lo que le sale en cada momento. Para bien o para mal. Es capaz de recomendar desde un escenario a los periodistas que se limpien el culo con las crónicas que han escrito o decidir quedarse en el equipo sabiendo que ni contaban con él ni pensaban hacerlo. Si se pasa de la raya, acaba disculpándose. Él es así. Tímido hasta extremos cómicos y desinhibido en sus círculos íntimos, donde aprecian sus códigos sencillos. El fútbol le mantiene vivo el espíritu de niño, aunque ya tiene dos hijas y puede ser etiquetado, por edad y trayectoria, como un veterano. La afición le mira siempre con la esperanza de que haga algo distinto al resto, que invente cualquier coreografía que despierte una sonrisa o provoque que el personal se lleve las manos a la cabeza. Si se realiza un ranking de las acciones más bellas que se hayan visto en los últimos tiempos en El Arcángel, sin duda su nombre aparecerá varias veces. No hay nadie en el Córdoba actual que lleve más tiempo defendiendo la blanquiverde que José María López de Silva Sánchez (Huelva, 1983), que está viviendo la pretemporada dando sorbos de ilusión cada día. Ha visto que confían en él y eso le ha dado gasolina emocional. Si se activa, puede ser un elemento diferencial en un Córdoba que necesita a toda costa regenerar su imagen después de un año cochambroso en Primera. “Iba a ser un año inolvidable y a día de hoy todavía estamos intentando olvidarlo. No digo más”, dice José, un tipo peculiar que huye del protagonismo fuera del rectángulo de juego. Ahí se pone las alas y vuela libre, como un chiquillo.

PREGUNTA. Apareces una tarde de verano de 2011 con Carlos Caballero y Jaime Astrain en El Arcángel. Los primeros fichajes desde la llegada de Carlos González al club. ¿Qué recuerdas de aquel día?

RESPUESTA. Venía del Cádiz, de jugar la liguilla, pero no ascendimos a Segunda. Yo hablaba mucho con Carlitos (Carlos Caballero), que estuvo conmigo allí, y a Jaime no lo conocía todavía. Recuerdo que estaba muy agradecido de que nos dieran la oportunidad de jugar en Segunda.

P. Venías a un club en concurso de acreedores, en un momento difícil. Cádiz tampoco es una plaza sencilla. Allí también hay presión.

R. Sí, llevaba allí un tiempo con Carlitos. Llegamos tras el descenso, después del penalti [Última jornada de la Liga 2007-08. El Córdoba empata 1-1 ante la Real Sociedad y el Cádiz cosecha igual resultado en el Rico Pérez ante el Hércules. Termina el partido en Anoeta y los jugadores del Córdoba empiezan a celebrar la permanencia, pero… Noticia: penalti en Alicante, dudoso y en el minuto 94, a favor de los amarillos. Si el Cádiz marca, se salva y condena al Córdoba. Angustia máxima. Lo lanza Abraham Paz -que terminó fichando en el Hércules- y el balón se estrella en el poste. Final del partido y salvación blanquiverde]. Estábamos en Segunda B y quedamos campeones. Logramos el ascenso, pero al año siguiente volvimos a bajar. Nos aguantaron allí un año más pero tuvimos que salir y llegamos los dos a Córdoba. Y hasta hoy.

Paco Jémez nos inculcó su filosofía.  Lo importante es que te divertías jugando

P. Con Carlos Caballero tienes una relación muy especial, casi como hermanos.

R. Sí, con Carlitos llevo mucho tiempo. Tres años en el Cádiz y cuatro temporadas aquí, quitando la segunda vuelta del año pasado [Caballero salió para ir cedido al Veria griego]. Es mucho tiempo y la verdad es que con él tengo una relación excelente.

P. Aquí en Córdoba has vivido de todo. Un concurso de acreedores, un ascenso, un descenso… Una etapa de mucha intensidad.

R. Había un concurso de acreedores, pero como en lo deportivo fue todo bien pues eso ayuda.

P. Ese año fue un pelotazo con Paco Jémez.

R. La verdad es que fue un año en el que disfrutamos mucho todos. Desde los jugadores a la gente que venía a ver al Córdoba. Fue un gran año y la pena es que nos tocó el Valladolid, que era un equipo, como después se vio, de Primera División. Fue una temporada increíble e inolvidable.

P. Y no era una temporada sencilla. La situación del club llevó a hacer la plantilla con muy bajo gasto, con jugadores que iban llegando la mayoría de categorías inferiores. Además, el mismo Paco Jémez por entonces no había hecho una temporada completa en ningún club desde que empezó su carrera en los banquillos. Nadie podía esperar lo que sucedió. Y de pronto empezásteis a ganar, a creer… Fue muy bonito aquello.

R. Sí, como tú dices, se dio todo para que funcionara. Paco Jémez nos inculcó su filosofía. Se dio la suerte y el trabajo. Empezamos a ganar partidos y el grupo iba a más. Lo importante es que te divertías jugando. Fue un año buenísimo y la pena es no culminarlo con el ascenso.

P. ¿Fue ése el año en el que te sentiste más a gusto en el Córdoba?

R. Es inolvidable, en lo futbolístico me encontré muy bien y a gusto. En el campo tenia compañeros que jugaban a lo mismo, nos compenetrábamos muy bien. Puede que sí, que fuera el mejor. También el del ascenso a Primera. Aquí no hicimos un juego tan bonito y vistoso, pero fue muy bueno y nos valió para subir. Eso es lo que vale al final.

Me veo como un hombre afortunado porque puedo trabajar en lo que me gusta. El fútbol me hace disfrutar

P. A la gente le gusta el espectáculo, pero al final lo que queda es el resultado.

R. Eso es así. El fútbol es eso. La gente quiere que su equipo gane. Si juegas bien y ganas, bien. Y si juegas bien y no ganas, pues mal. No te sirve de nada. Aquí hemos vivido las dos situaciones. El primer año se hizo un fútbol muy bonito, pero llegó el momento final y nos quedamos a las puertas. Luego, haciéndolo menos vistoso, logramos subir.

P. En tu caso, eso se debe notar bastante. Eres un futbolista creativo, que intenta cosas, que juega con riesgo. Si vas perdiendo, haces un cañito y a la gente le sienta hasta mal.

R. Yo intento jugar, ayudar al equipo y divertirme. Hay veces que te toca correr más, otras veces tocar balón… En el Córdoba, a lo largo de estos cinco años, he tenido la oportunidad de jugar de las dos maneras y se puede decir que al equipo le ha ido bien.

P. Has jugado en Segunda B, en Segunda y en Primera. ¿Te consideras un currante del fútbol?

R. Yo me veo como un hombre afortunado porque puedo trabajar en lo que me gusta. El fútbol me hace disfrutar y ojalá durante mucho tiempo pueda seguir haciéndolo.

P. A ti te ha costado. Has estado muchos años esperando la oportunidad y al final lograste debutar en Primera División con más de 30 años. Hay futbolistas que nunca pisarán un campo de la máxima categoría.

R. En ese aspecto, muy contento. Llevo detrás muchos años de fútbol y ése es uno de los objetivos que se marca uno cuando empieza. Todos los que nos metemos en esto soñamos con jugar un día en Primera. Gracias a Dios, yo lo conseguí.

P. Y encima fue en un sitio de los mejores: el Santiago Bernabéu y ante el Real Madrid.

R. Uf, el Santiago Bernabéu, una pasada.

Yo les estoy agradecido de la oportunidad que me dieron en el Real Madrid. Cuando eres joven haces cosas de las que te arrepientes

P. Estábais varios compañeros que nunca jugásteis un partido de Primera hasta aquel día. Me acuerdo de la cara de responsabilidad que tenía el portero, Juan Carlos.

R. Y Pinillos, Gunino, López Garai… Éramos varios lo que jugábamos en Primera por primera vez.

P. Debe ser especial, sobre todo cuando se llega a una edad.

R. Disfrutamos mucho. Aquel día hablamos en el vestuario de que lo que íbamos a vivir era un privilegio. Tratamos de hacer las cosas bien y disfrutar del partido. Lo tendré en mi recuerdo para siempre. Además, creo que como equipo dejamos una buena sensación a todo el mundo.

P. Tú, además, tuviste un pasado madridista. Pasaste por las categorías inferiores. Pero todo se terminó de una manera un poco… rara. Lo recuerdas, ¿no?

R. (Se ríe) Eso es una leyenda urbana.

P. Pero sucedió realmente. Fuiste un precursor de Luis Suárez.

[22 de septiembre de 2002. El prometedor juvenil José María López fue expulsado del Real Madrid por morder a un árbitro. Era la cuarta jornada del campeonato de Liga de Tercera, un Navalcarnero-Real Madrid C. Un jugador local le hizo una durísima entrada a López Silva, que respondió dándole una patada. El árbitro, Emilio Peral Hernández, acudió raudo con las tarjetas en la mano: amarilla para el jugador del Navalcarnero y roja para el onubense. Ahí se volvió loco. Cuando el colegiado se dio la vuelta para apuntar las sanciones, López Silva se lanzó al ataque del peor modo. El acta fue clara: “Expulsé a José María López de Silva Sánchez, número 7 del Real Madrid C, por dar una patada a un jugador contrario en el pecho estando detenido el juego... Al mostrarle la cartulina roja, se abalanzó sobre mí dándome un mordisco en el hombro derecho, produciéndome un hematoma interno de aproximadamente dos centímetros, no necesitando asistencia médica”. ¿Qué sucedió después? El Comité de Competición le sancionó con cuatro partidos por la entrada y con tres meses de suspensión por el mordisco. Cuatro días después, el Real Madrid decidió expulsarle del club por conducta inapropiada. Llevaba tres años en el club blanco. Todo se acabó por unos segundos de locura].

R. Yo era aún muy joven, con la cabeza poco amueblada. Era juvenil de último año. Bueno, de todo se aprende. Fue un error que me marcó. Hoy estoy contento de cómo me ha ido en el fútbol.

P. Supongo que en ese momento ya te diste cuenta de que aquello iba a tener consecuencias.

R. Sí, sí… Ya me lo hicieron ver desde el club. Yo les estoy agradecido de la oportunidad que me dieron en el Real Madrid y les comprendo. Cuando eres joven haces cosas de las que te arrepientes, pero ahora recuerdo todo aquello y agradezco lo que me dieron y lo que hicieron. De todo hay que aprender.

Pensábamos que iba a ser un año inolvidable y a día de hoy lo estamos intentando olvidar. Más no te puedo decir

P. Después de aquello, muchos tumbos.

R. Sí, estuve en el Valencia. Luego en Cartaya, en Huelva. También Linares, Orihuela, Alcalá de Guadaira, Cádiz y ya el Córdoba.

P. En el Valencia pudiste jugar algunos partidos.

R. Sí, ya al final, porque tenía la sanción del Madrid y no podía jugar competición federada. En el primer equipo estaba Benítez de entrenador, el año en el que Mista quedó Pichichi. Estaba De los Santos, Mista, Carboni, Ilie, Palop, Aimar…

P. El argentino era una de tus referencias como jugador, ¿no?

R. Sí, era de los que más que gustaba por su estilo de juego. Un mediapunta muy bueno.

P. Hace unos días anunció que se retiraba.

R. Sí, ya vi la noticia.

P. ¿Cómo se siente uno al ver que sus ídolos de juventud ya se retiran? Tú, con 32 años, ya eres un veterano.

R. Eso te hace pensar que tienes que disfrutar todo lo que puedas porque todo el mundo sabe que llega un momento en el que, aunque no quieras, tienes que dejarlo.

P. Ser un futbolista joven en la cantera de un club grande es una experiencia.

R. Lo más duro es salir de casa. Dejar a la familia, a los amigos, el ambiente tuyo… Yo tengo dos hermanas, una mayor que yo y otra menor. Pasar de jugar a gusto con los amigos de tu barrio a marcharte solo… Es duro. Eso es lo que peor he llevado.

Oltra es un tío correcto, respetuoso, con las ideas muy claras. Aprieta y no deja que se acomode la gente. Eso es muy bueno

P. Este año pasado tuviste como compañeros de vestuario a muchos chicos jóvenes que estaban en equipos grandes y llegaron cedidos. ¿Cómo se lleva eso?

R. Se supone que somos profesionales. Hay que tratar a todos igual y se supone que está todo el mundo en el equipo para ayudar lo mejor que pueda. Igual cuando tienes que jugar y cuando no. Eso lo debe de saber un profesional.

P. ¿Tan duro fue el año de Primera? ¿Cómo va uno a entrenar cada día sabiendo que la temporada estaba imposible?

R. Pensábamos que iba a ser un año inolvidable y a día de hoy lo estamos intentando olvidar. Más no te puedo decir.

P. Complicado.

R. Sí. Es duro. Hay que pensar que ahora tenemos otra oportunidad. Esperemos que sirva para que todo el mundo haya aprendido de la experiencia. No solo los futbolistas, sino a nivel de club. Todos tenemos que aprender para que esto no vuelva a pasar.

P. Ahora parece que se respira un aire nuevo. ¿Qué tal con Oltra?

R. Bien, bien. Es un tío correcto, respetuoso, con las ideas muy claras. Aprieta y no deja que se acomode la gente. Eso es muy bueno para el grupo.

P. En el Córdoba has tenido a entrenadores de todo tipo.

R. Cada uno tiene su estilo, claro. Su forma de ver el fútbol. Quizás la de Paco sea la más vistosa y alegre. Como entrenador, Oltra ha conseguido muy buenos resultados y ojalá los pueda conseguir aquí.

P. Al final, el estilo se refleja en todo. La gente quiere resultados, pero también se enamora de una manera de comportarse en el campo.

R. Eso es así. Si los aficionados ven a un equipo que arriesga, que es entregado y que lo da todo en el campo, te dan más confianza. Si encima tienes la suerte de jugar bien, pues fenomenal.

P. Quizás el secreto sea perder el miedo. Cuando las cosas no salen, casi todos tienden a no hacer nada, a no intentarlo por miedo al error. Es bueno tener un jefe que anime a intentar cosas, pase lo que pase. Ser valientes.

R. Es complicado. En el fútbol, por suerte o por desgracia, los resultados son los que mandan y hacen mucho. Si eres capaz de conseguir buenos resultados, la gente se suelta y coge confianza. El año pasado eran muchas derrotas y a nivel individual la gente no tenía ninguna confianza. Y en equipo, claro, pues tampoco. Lo intentas, claro. Pero la cabeza es muy importante. Si ves que no hay buenos resultados, pues no funciona bien. Es muy difícil, pero bueno…

Después de todo el trabajo y el esfuerzo que nos costó subir, yo sentía como que tenia que estar en Primera por lo menos ese año. Por eso decidí quedarme. Luego me di cuenta de que me equivoqué

P. Llevas ya casi cinco años aquí. ¿En algún momento te viste fuera del club?

R. Sí, en diciembre estuve cerca. Me abrieron las puertas para que me marchase a mí y a otros muchos compañeros. Algunos lo hicieron pero yo decidí que tenía que quedarme. Después de todo el trabajo y el esfuerzo que nos costó subir, yo sentía como que tenia que estar en Primera por lo menos ese año. Por eso decidí quedarme. Luego me di cuenta de que me equivoqué, porque me tiré mucho tiempo sin jugar y eso es muy complicado de llevar. Pero bueno, a día de hoy estoy aquí y trataré de darlo todo por el equipo.

P. ¿Te arrepientes de no haberte ido?

R. Hombre, a toro pasado se ve de otra manera. Lo que está claro es que cuando no juegas y ves que no vas a jugar más es complicado estar. Yo lo que quiero es jugar.

P. Pero tú te quedaste pensando en que podías tener una oportunidad más en Primera.

R. Claro. Igual que cuando tras la marcha de Ferrer llegó Djukic y no contaba conmigo, igual podía tener otra oportunidad si había cambios. Yo no es que lo deseara, pero por los resultados veías que podía haber otro cambio en el banquillo, como así fue. Llegó Romero pero tampoco contó conmigo. Y un futbolista lo que necesita es jugar.

P. El Córdoba hace un temporada mala, desciende de categoría y, en cuatro semanas, bate su récord histórico de socios con más de quince mil. ¿Qué te parece esto?

R. No tengo palabras para hablar de eso. Es increíble. Todos sabemos, o por lo menos yo lo sé y también algunos de los compañeros que llevan aquí un tiempo, que en lo bueno y en lo malo siempre están con nosotros. Hay una masa social importante, que no falla. Yo personalmente prefiero siempre jugar en un campo con diez o doce mil personas aunque me piten. Ver esta respuesta de la afición del Córdoba te da ánimos para intentar conseguir algo importante esta temporada.

P. ¿Qué relación tienes con la afición?

R. Gracias a Dios, conmigo personalmente siempre han tenido un buen comportamiento tanto dentro como fuera del campo. En este tiempo me han tratado bien. Yo lo agradezco y me alegro de poder seguir aquí.

P. ¿Y qué tal con el presidente?

R. Bien, todos los años igual. Llega, nos desea suerte y tiene un trato normal.

P. Os transmite su ambición, supongo. Siempre va mirando hacia arriba.

R. Él llegó con esa idea y en el tiempo que lleva le ha ido bien.

Yo personalmente prefiero siempre jugar en un campo con diez o doce mil personas aunque me piten

P. Ahora, al menos, nadie habla de descenso en Segunda. Y en la temporada que viene se va a mirar al Córdoba como favorito.

R. Bueno, favorito… La Segunda es muy larga y todos los equipos se están reforzando bien. El presidente llegó desde el primer día con ese discurso y con esa idea para toda la gente que está trabajando en el club. Si ha ido bien, ¿para qué cambiar?

P. ¿Esa presión es buena?

R. Es bueno tener cerca a gente ganadora. Eso es importante en todas las cosas de esta vida y en el deporte. Esta gente es necesaria porque consigue contagiar al resto. Esperemos que seamos capaces de hacer un buen año.

P. ¿Cómo ves la Segunda?

R. Como todos los años. Va a haber muchos altibajos. Lo importante es llegar a las últimas diez jornadas con opciones matemáticas y estar bien. Hay que tener mucha paciencia, estar tranquilo.

P. Y la suerte.

R. Eso también influye. Mira el año de nuestro ascenso. Se nos escaparon muchos puntos en los últimos minutos durante la temporada y luego, en el último segundo, marcamos el gol que nos llevó a Primera. Hay que estar ahí para hacerlo. Hay que ganárselo.

P. Y volver a ser fuertes en El Arcángel. En tu primera temporada aquí solo perdísteis un partido en casa en toda la temporada y fue precisamente ante el Deportivo de La Coruña, con Oltra de entrenador.

R. En el año del ascenso, con Villa, fuimos de los más fuertes en casa. Luego, cuando llegó Ferrer, fuimos mejores fuera de casa y peor dentro. Lo que tenemos que ser es regulares. Pero tienes razón en lo de El Arcángel. Ahí se lo debemos a nuestra afición, que nunca nos da la espalda y se merece ya unas alegrías. Vamos a poner todo lo que tenemos para conseguirlo. Tengo ganas de celebrar en casa.

El presidente llegó desde el primer día con ese discurso y con esa idea para toda la gente que está trabajando en el club. Si ha ido bien, ¿para qué cambiar?

P. Y que no tarde. Si puede ser ante el Valladolid, en el primer partido, estupendo.

R. Hombre, está claro. Siempre es importante empezar ganando el primer partido de Liga en casa. Te da mucha confianza y nosotros la necesitamos.

P. ¿Crees que el resto de equipos os mira de manera especial por ser recién descendidos?

R. No creo. Vienes de Primera, pero se ha marchado mucha gente y vendrán bastantes nuevos. Nos van a mirar con el mismo respeto que al resto.

P. ¿Qué es lo más increíble que has vivido en un terreno de juego?

R. Lo de Las Palmas, sin duda. El gol allí, el ascenso, la vuelta a Córdoba con toda la gente por las calles… Fue espectacular. Son momentos que no se olvidan. Gracias a Dios los he podido vivir.

P. Este año, ascenso sí o sí. ¿Te vale como lema?

R. No. Yo personalmente pienso que no. Pueden pasar muchas cosas. Tenemos que ir tranquilos, entrenando día a día y ojalá consigamos resultados para que nos den confianza. Llegar a las últimas jornadas con opciones. Eso lo firmo.

P. ¿Contigo de capitán? En el primer partido de pretemporada ya has llevado el brazalete.

R. Por veterano, solo. Ojalá fuera por otras cosas. ¿Que si me toca este año? No, no sé. A mí tampoco me gusta mucho ese protagonismo. Yo prefiero dedicarme a entrenar, jugar y ya está.

P. En segunda fila.

R. (Se ríe) Sí, porque a mí no me hacen caso, no me echan cuentas.

Pueden pasar muchas cosas. Tenemos que ir tranquilos, entrenando día a día. Llegar a las últimas jornadas con opciones. Eso lo firmo.

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