Rosa sin espinas: el PSOE recobra la sonrisa

Planas, en la sede socialista | ÁLEX GALLEGOS

En ocasiones, la política tiene mucha semejanza con otros ámbitos. Al deportivo se le aproxima por ejemplo, por aquello de las emociones. Tan pronto uno se siente abatido, como de repente cree acariciar el cielo. Fiel reflejo de ello fue este intenso domingo de elecciones generales el Partido Socialista en Córdoba. O sus militantes, mejor dicho. La sede que hace sólo unos meses, en comicios andaluces, fuera escenario de una noche amarga se convirtió en esta ocasión en lugar de satisfacción y alegría. El PSOE ganó en Córdoba y lo hizo también en España, once años después en este caso. La fuerza de izquierda tenía la puerta abierta del Gobierno mediante pactos, ya que por si fuera poco el PP sufrió un doloroso descenso de escaños (cedió más de los que tuvo) y Vox quedó lejos de las expectativas con que contaba.

Recién cerrados los colegios electorales, la calma imperaba en la sede del PSOE. Ni siquiera la última encuesta de la consultora GAD3 para TVE y Forta, que le otorgaba la victoria, generó sensación de euforia. Hasta las 21:00, la prudencia hizo compañía al optimismo en la avenida del Aeropuerto. Lo primero se mantuvo en realidad hasta casi el último momento, al tiempo que lo segundo crecía. Era lógico, el Partido Socialista estaba próximo a recuperar el primer lugar político en España después de más de una década. Fue en 2008 cuando la formación venció por última ocasión en unos comicios generales. El triunfo era mucho más dulce si cabe con motivo de la amarga noche que vivieron los integrantes del partido el 2 de diciembre. Entonces, se impuso de nuevo en las autonómicas andaluzas pero vislumbró la pérdida de la Junta de Andalucía.

Así fue, el PP se instaló en San Telmo junto con Ciudadanos y con apoyo de Vox. Los sondeos esta vez ofrecían otro escenario a priori. El recuento de los votos terminó por confirmar después los datos positivos que manejaban los socialistas. Con el avance del escrutinio, tanto a nivel nacional como en la provincia, la sede de la formación se llenó poco a poco. En torno a las 22:00 hizo acto de presencia ya el cabeza de lista en Córdoba, Luis Planas (ministro de Agricultura hasta ahora). Su número dos, Rafi Crespín, aguardaba desde mucho antes, apenas superadas las 20:30. En instantes de plena efervescencia, ya cerca de las 23:00, fue Rosa Aguilar quien accedió al local del PSOE. En ese momento, el partido obtenía un claro triunfo en territorio cordobés y se hacía con la victoria en España.

El dato en Córdoba fue rotundo a favor del Partido Socialista. Mejoró sus registros en las última autonómicas, aquellas del 2 de diciembre, y las anteriores generales, las de 2016. Además, casi duplicó el número de votos con que concluyó el PP. Del mismo modo, aunque fue mínima también obtuvo una victoria en cuanto a escaños: consiguió dos y los cuatro restantes fueron para populares, Unidas Podemos, Ciudadanos y Vox, que se estrenó en la provincia. En cómputo global, el PSOE olvidó unos comicios, los de hace tres años, cuando apenas logró 85 diputados. Entonces, el Partido Popular se hizo con 137 y en esta ocasión vio reducida su representación en el Congreso a los 66 (perdió 71 en el camino).

De esta forma, resultaba lógico que esta noche fuera muy distinta a aquella otra del 2 de diciembre. También a las últimas recordadas en ámbito general. Desde 2008 no era primera fuerza política, y tenía opción de gobernar, el PSOE. Eso es lo que esperaban los militantes después de que hubiera comparecencia oficial en Madrid para informar de los resultados, que ya habían de variar poco (eran las 23:00): saber de qué forma quedaba definido el hemiciclo para que Pedro Sánchez continúe en La Moncloa. Tras esto, con la alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio, también ya en la avenida del Aeropuerto, tocaba aguardar para conocer reacción. La espera este domingo fue más liviana, pues se produjo entre sonrisas. La rosa socialista ya no tenía espinas.

Próxima la medianoche, el PSOE veía perfilado su triunfo también en el Senado. La fuerza de izquierda alcanzaba en ese momento tres representantes a dicha cámara, por el único que lograba el PP. Con la presencia de Pedro Sánchez en la gran pantalla de la sede, para su discurso desde Madrid, tuvo lugar definitivamente el estallido de felicidad entre los militantes socialistas. Entre ellos se encontraban también, por ejemplo, Antonio Hurtado, que se quedó sin escaño en el Congreso, o Mari Ángeles Luna, una de las tres senadoras del partido. Fue tras el discurso de Sánchez cuando el secretario general del Partido Socialista de Córdoba, Antonio Ruiz, y el cabeza de lista, Luis Planas, tomaron la palabra.

Ruiz se congratuló de que Córdoba, como España, estaba ante “una realidad, Pedro Sánchez va a ser el presidente los próximos cuatro años”. “En Córdoba hemos vuelto a ser la primera fuerza, hemos ganado en 72 de los 77 municipios de la provincia. Son unos resultados magníficos que son reflejo del rechazo de los cordobeses al modelo de involución que proponía el PP”, expresó el secretario general de los socialistas en la provincia. Además, afirmó que ésta “se va a beneficiar” con el PSOE en el Gobierno.

“Tenemos una inmensa alegría. Nos han encargado liderar España los próximos cuatro años”, aseveró de entrada Luis Planas. El número uno por Córdoba, ministro de Agricultura en el gabinete de Pedro Sánchez, agradeció el apoyo de los votantes y la labor de los militantes, que “han trabajado de forma muy dura y comprometida durante la campaña”. “Hoy es una noche histórica para el PSOE, con Pedro Sáchez se ha producido un renacimiento y un punto y aparte para el socialismo”, señaló. “Ahora tenemos que cumplir nuestros objetivos para el 26 de mayo (elecciones municipales)”, añadió.

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