El Gran Teatro de Córdoba acogió este jueves la segunda semifinal del concurso de coplas de carnaval, en la que al igual que en la sesión del miércoles, nueve grupos compitieron por un puesto en la gran final. Noche de cuchillos largos e intensos repertorios, pues al finalizar las actuaciones se conocieron los grupos que pasaban el corte y volverían a subirse a las tablas el próximo sábado en busca de algún premio.  

Comenzaba la sesión con la chirigota “El Reypublicano”, que llegaba desde Córdoba con autoría de Rafael Lozano y dirección de José María Hidalgo. El forillo, que recrea una de las salas del palacio de Versalles francés, era el escenario perfecto para unos reyes republicanos, tal y como explicaron en su presentación. En su primer pasodoble le dieron una serie de consejos a la infanta Leonor para formarse como una “buena reina”, mientras que el segundo se lo dedicaron a las abuelas. Los cuplés, por otro lado, estuvieron dedicados al periodista de Diario Córdoba J.J. Pedrajas y a aquellas virtudes que se van perdiendo con el tiempo. En el popurrí, con acordes de artistas Camilo o Aitana, no se olvidaron de recordar algunas de las “aficiones” del Rey Emérito, Juan Carlos de Borbón, así como repasar varios temas de actualidad con sus correspondientes dosis de humor e ironía.

Tras ellos llegaba el turno de la comparsa femenina “La comparsa majareta”, de Córdoba, con la autoría de Rafael Cruz y la dirección de Antonio Trenas. Como si las pacientes de un sanatorio carnavalesco se tratasen -con la foto de históricos autores del carnaval cordobés en sus chisteras-, estas jóvenes comparsistas decían buscar la cordura en las letras y la magia del carnaval en su presentación, muy ovacionada por el público presente. El primer pasodoble habló sobre los errores que se cometen a lo largo de la vida y que a la larga acaban pasando factura. “La vida hay que vivirla y los errores son los que te ayudan a avanzar” confesaban. El segundo fue una protesta contra las políticas de la ultraderecha que “contradicen aquello que nuestros padres aprobaron en la Constitución”. En la tanda de cuplés trataron temas como el desabastecimiento de test de antígenos, que obligaron a estas comparsistas majaretas a usar los test anales, o uno dedicado a Christofer, concursante de “La isla de las tentaciones”. Acabaron una inspirada actuación con un vibrante popurrí, donde incluso dedicaron una cuarteta a homenajear a históricos del carnaval cordobés, que se hicieron presentes en ese momento sobre las tablas del Gran Teatro.

Desde Córdoba llegaba también la tercera formación de la noche, el cuarteto “La banda Cañete de las Torres”, con autoría de Rafael Moraga y dirección de Pepón Cobos. Los protagonistas de esta actuación representaron el peculiar robo de una sucursal de “CuxaBank”, donde se vivieron momentos cómicos y surrealistas que provocaron las risas de los presentes. En el primer cuplé, secuestradores y secuestrados hablaron sobre la nueva tienda de gofres -de aspecto sugerente- que abrió hace unos meses en la Calle Concepción, mientras que en el segundo propusieron vestir de mujer a uno de sus componentes a ver si era del gusto del jurado. Despidieron su actuación interpretando una rumba, que acabó con el público en pie.

Letras con mensajes reivindicativos

Le siguió otro grupo cordobés, la comparsa “Imagina”, con autoría y dirección de Pablo Castilla. Estos comparsistas, que se mostraron sobre las tablas del Gran Teatro con mucha fuerza y rotundidad, trajeron una propuesta muy variada con distintos tipos salidos de la imaginación de un niño. En el primer pasodoble contaron la historia de un niño que sufre la pérdida de su abuelo, mientras que con el segundo hicieron una reivindicación de las coplas de carnaval de toda la vida, que puso al público de pie en sus butacas. Los cuplés destacaron, el primer lugar, el problema que tiene el Rey Felipe VI con su padre y su gusto por las mujeres, mientras que en el segundo abordaron -con mucho picante- la posible homosexualidad del dictador Francisco Franco, destacando que, de no ser por la edad, no les extrañaría que el Rey Emérito pusiera “mirando a Cuenca” a la esposa del caudillo. Culminaron su pase de semifinales con un brillante popurrí cargado de mensajes reivindicativos.

Posteriormente llegó el turno de la chirigota “Los pirueta”, también de Córdoba, con autoría de José Manuel González y dirección de Antonio Navajas. Como su propio nombre indica, el tipo de estos chirigoteros no es otro que el de unos trapecistas de circo. En el primer pasodoble, con mucho humor, trataron la visita imaginaria del Rey Emérito a su circo -casualidad o no, fue un tema recurrente durante toda la noche-, mientras que en el segundo comentaron los dotes que tiene el mago del circo, que hizo desaparecer a su suegra, pero que, sin embargo, tras pronunciar “abracadabra”, aparecieron dos. En la tanda cuplés, en primer lugar, comentaron el sofocón que se van a llevar los capillitas si tras dos años sin procesiones la lluvia haga acto de presencia, mientras que también destacaron las bondades de llevar mascarilla, ya que gracias a ella no han pillado ningún refriado, dejándosela puesta, incluso, para mantener relaciones sexuales. Remataron su actuación con la interpretación de un popurrí donde contaron con la inestimable colaboración del público, que los despidió al grito de “chirigota, chirigota”.

Pasado el ecuador de la sesión llegaba la primera agrupación foránea, la comparsa “Los Perdidos”, de Pedrera (Sevilla), con autoría de Alejandro Ariza y dirección de Manuel Rodríguez. Tras una presentación con mucha fuerza, estos náufragos dedicaron su primer pasodoble a los jornaleros, que tan malas condiciones laborales tienen y que no han dejado de trabajar ni durante los momentos más duros de la pandemia. En el segundo pasodoble, muy crítico, reivindicaron a esos trabajadores que han sido encarcelados por defender sus derechos en la calle. En los cuplés, por otro lado, trataron un tema tan manido como la falta de sexo y realizaron una crítica al propio autor de la comparsa -con mucha ironía- sobre la dificultad que tienen sus componentes para interpretar la letra de los cuplés. El popurrí, que fue de menos a más, tuvo algunas cuartetas destacables pero que no consiguieron conectar del todo con el escaso público presente que eso sí, lo despidieron con una ovación por la voluntad mostrada.

Dos grupos de tierras malagueñas

Posteriormente sería el turno del segundo cuarteto de la sesión, “El cuarteto fantástico”, que llegaba desde Málaga y que recreaba a la famosa serie de los ochenta “El coche fantástico”, con autoría y dirección de Daniel Domínguez. Desde el primer momento, estos cuarteteros malagueños buscaron la conexión con el público en su parodia, valiéndose para ello de chascarrillos de todo tipo, entre los que también, como no, hubo momentos para reivindicar ciertas cuestiones de actualidad como la atención personalizada a las personas mayores en los bancos. En los cuplés hicieron un batiburrillo de temas donde trataron asuntos como el paro, el narcicismo del presidente del gobierno, o la hipocresía de Santiago Abascal. En el tema libre, siguieron la estrategia que pusieron en marcha durante la parodia, intentando conectar -con o más o menos acierto- con el respetable.

Desde otra localidad malagueña, Campillos, llegaba la última comparsa de la noche, “La rebelión del olvido”, con autoría y dirección de Antonio Alejandro Gallardo. El tipo de esta comparsa -que contó con el apoyo de muchos sus paisanos- recrea, de una manera muy carnavalera, a un personaje de Tim Burton como es Eduardo Manostijeras. Así, tras una presentación con mucha fuerza, en su primer pasodoble contaron la historia de dos personas del mismo sexo que se enamoran durante la dictadura, pero que, por miedo a las represalias, hicieron sus vidas y volvieron a reencontrarse años después. En el segundo pasodoble, por otro lado, abordaron la falsedad y la hipocresía de la sociedad actual, poniendo fin a su cobardía y pidiendo a los españoles que se levanten contra los tiranos, ya sean gobernantes o monarcas. En su primer cuplé trataron el tema de aquellas personas que están enganchadas al ejercicio físico, confesando que en su caso están enganchados a la cerveza, mientras que el segundo, sorprendieron a los presentes dedicando el cuplé a Pablo Castilla, autor y director de la comparsa “Imagina”, que había actuado con anterioridad. El popurrí, con el que pusieron punto y final a una gran actuación, tuvo pasaje de gran belleza que fueron muy aplaudidos por el respetable.

Por último, cerrando la sesión, llegaba un grupo -esta vez sí- original de la localidad cordobesa Cañete de las Torres, la chirigota “Cañete está de moda”, con autoría y dirección de Manuel Carlos Torralbo. Los chirigoteros cañetenses, que en esta ocasión interpretaron un pase de modelos “pijas” vestidas de flamenca, contaron con el apoyo de muchos de sus vecinos y de hasta el propio alcalde de la localidad, el popular Félix Romero, que no quiso perderse la cita. En su primer pasodoble hicieron un recorrido por distintos barrios de la capital cordobesa, manifestando que “se ponga lo que se ponga, Córdoba siempre será la modelo más bonita”. En el segundo pasodoble, en cambio, hicieron una defensa a ultranza de Andalucía, criticando a aquellos andaluces que disimulan y se avergüenzan de su acento. En la tanda de cuplés, con grandes dosis de humor, comentaron la dificultad que tienen estas “top-models” para hacer sus necesidades cuando van al servicio, así como una descripción de todas las prendas de marcan que tienen, sorprendiendo con una mención final a la chirigota de Rute “El tiempo entre costuras”. A pesar de la hora, con el popurrí -muy dinámico tanto en letras como en música- consiguieron meterse al público en el bolsillo, que los despidió con una sonora ovación poniendo así punto y final a las semifinales del concurso cordobés.

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