Las bailarinas de Putin le cantan a los ausentes en el Concurso

Chirigota 'Qué bien bailan las hijas de Putin'. | MADERO CUBERO

Actuó al final de la función del domingo, pero fue el grupo que más levantó al público. Y eso que venía directamente desde Rusia. Pero la Chirigota de Las Niñas dejó atrás el frío para presentar en el Gran Teatro 'Qué bien bailan las hijas de Putin'. Rusas de corazón, y aunque a veces en el habla, estas bailarinas mostraron todas sus dotes para hacer reír al público desde que pusieron un pie sobre el escenario. No eran rubias ni altas. Pero sí morenas y con más gracia. Enfundadas en tutús azules, las bailarinas de Putin se metieron al respetable en el bolsillo. Y también en el papel.

Con el cuerpo y las voces calientes, la Chirigota de Las Niñas dedicó su primer pasodoble a todos los grupos que este año decidieron no participar en el Concurso de Agrupaciones Carnavalescas, ya fuera por desavenencias con la Asociación Carnavalesca, por dinero, por el jurado o “por mil cosas más”. Además, estas bailarinas pidieron a todas las agrupaciones que se olvidaran de “todo” y animó a todos a volver a las tablas del Gran Teatro. “Quiero verte aquí, cantando juntos como siempre. Lucharemos todos y entre todos ganaremos la batalla”. Ya en su segundo pasodoble, la agrupación a la que pone música y que dirige Carmen García Koski contó la historia de aquel indio que llegó a Córdoba hace 20 años y se enamoró de la ciudad. “La Ribera, la Catedral de la ciudad, el Patio de los Naranjos....”. Aquel indio bien pudiera ser perfectamente la propia Koski, quien lleva dos décadas en el Carnaval de Córdoba. La chirigota no participó el año pasado y, como estas mismas bailarinas cantaron, “es difícil compaginar la vida de estas madres” pero “nunca olvides que mires donde mires, ahí estaré”. Queda Koski para rato.

Al igual que las tres sesiones anteriores, la función del domingo arrancó con la participación de una agrupación infantil, en este caso de 'Los auténticos superhéroes', que subieron sobre el escenario a todos aquellos “superhéroes que a diario te dan las manos”: una azafata de vuelo, marines, los antidisturbios y un ama de casa. En su primer pasodoble, los más pequeños de la sesión recordaron su primer año en el Carnaval, cuando fueron 'Los que saltan de azotea en azotea pa que nadie los vea'. Ya en su segunda letra, fueron estas jóvenes voces las que hablaron sobre el acoso escolar, lacra que se produce cada vez más en las aulas. De nuevo con una mirada social, 'Los auténticos superhéroes' levantaron pañuelos rosas y dedicaron parte de su popurrí a la lucha de las mujeres contra el cáncer.

Disfrazados de unos “simples papás” que al final de la presentación se transformaron en “súper papas”. Así se presentó 'Simples marionetas', la Comparsa del Barrio y agrupación nueva en el Concurso. Todo su pase giró en torno al tipo, a la figura del padre separado y que lucha por disfrutar más tiempo de su hija. Porque ésta es también una de las caras de la sociedad: el uso de los hijos como arma arrojadiza hacia el padre. Ya lo dijo esta agrupación en su presentación: “Yo lucharé y ganaré la batalla contra jueces y mujeres canallas que utilizan como arma a su niño sólo por ganar”.

En el primer pasadoble, esta agrupación le rindió un pequeño homenaje al antecesor de estos “súper papás”. “Mi compañero y mi escudero / siempre presente, siempre primero / Tú siempre serás mi superhéroe / Para volver nunca te hizo falta capa / Que sepan todos que yo también tengo a mi súper padre”. Al final, la historia se repite de generación en generación. Somos lo que vemos. En su segunda letra, estas 'Simples marionetas' tendieron una mano de aliento, ánimo y arrojo a todas las mujeres maltratadas que viven todavía bajo el yugo de sus parejas. Emocionante fue la parte de este segundo pasodoble que los componentes decidieron cantar sin ninguna instrumentación musical.

A los hijos también le dedicó un pasodoble la chirigota 'El rey de la pista', con un tipo de coches de tope que no frenaron para emitir una dura crítica al sector de la Iglesia que amasa una gran fortuna mientras “tus hijos pasan hambre”.

Si el año pasado triunfaron en el concurso con su versión de América, para este año el Coro de Espiel se transformó en un tipo radicalmente diferente. Así, trajo a África al Gran Teatro gracias a 'La tierra de la alegría'. Nombre el de la agrupación que supone toda una declaración de intenciones. Estos “hermanos” de todo el mundo les dieron una lección a los países del primer mundo, donde “nadie sonríe ni tiene vida” pues “sólo se vive por el dinero”. A estos africanos sólo les basta la música y el baile para transmitir todo lo que sienten y son desde el principio de los tiempos. Además, están libres de todo prejuicio que puede acarrear el amor entre dos mujeres. “Por ti bebo los vientos y surco los siete mares. Haremos de este sinvivir todo un paraíso por conquistar. Tú no hagas caso de esos peleles. Bendito el amor entre dos mujeres”.

De nuevo, la inocencia de un niño y el amor a los padres fueron los temas principales de la chirigota 'La pandilla papilla “chirigota infantil”', agrupación que cayó en preliminares el pasado Concurso con 'Caminito de Santo Domingo'. Otra chirigota, 'Nos pierden las formas', trajeron al Carnaval un tipo realmente curioso: cada uno de los componentes se transformó en una pieza del famoso juego Tetris. Como diría alguna que otra persona del público: “El juego de las maquinitas”. Una agrupación que arrancó las risas de un público al que consiguió despertar. Significativa fue también, en cuanto a concepto, la comparsa 'El señor hipócrita', que durante todo su repertorio enumeró al respetable cada uno de los hipócritas que reinan en la sociedad y condenó la actuación de los padres que se aprovechan de la enfermedad de su hijo para conseguir, meramente, recursos económicos. Clara alusión al reciente caso de la pequeña Nadia.

Después de presentar a estos hipócritas, la comparsa 'Los patitos feos' hizo lo propio. En esta ocasión, la agrupación utilizó el símil para establecer un paralelismo con todas aquellas personas que por determinadas circunstancias deben luchar más que otras: un estudiante “que por no tener dinero, sus estudios deja de lado”; otro que por “su miedo al rechazo, poco a poco se ahoga en el llanto”; o un refugiado que “por papeles y leyes muere en tierra de nadie”. Ya lo gritó esta comparsa en las preliminares del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz: “Patitos somos todos y no debe serlo nadie”.

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