Adelante Andalucía ante el paso atrás de la izquierda

Ana Naranjo y Rafael del Castillo | ÁLEX GALLEGOS

De más a menos. La ilusión con la que Adelante Andalucía ha afrontado la campaña electoral se ha dado de bruces con la realidad. “Mal asunto”, “enfadados” o “imposible” eran, grosso modo, las fórmulas que se han usado en la sede de Podemos para definir la situación en la que ha quedado el Parlamento Andaluz tras los comicios de este domingo, y la de la propia confluencia.

El descubrimiento de que la confluencia de Podemos e IU ha acabado restando ha sido recibido como un mazazo. Casi 30.000 votos menos ha tenido Adelante Andalucía que los que obtuvieron hace tres años por separado las dos formaciones de izquierdas. Los tiempos han cambiado, y aunque hoy el bloque de la derecha está fragmentado en el Parlamento Andaluz, el de la izquierda no tiene opciones de sumar.

Los dos diputados de Adelante Andalucía, Ana Naranjo y David Moscoso, se han mostrado conscientes de ello. “Tenemos que expresar nuestra preocupación porque la emergencia y el peso de los partidos de derechas nos suscitan un miedo por las políticas que se van a llevar a cabo en esta tierra”, señalaba Moscoso, número 2 de la confluencia y el primero en hablar.

El diputado andaluz ponía la lupa en la participación baja para explicar la caída de la izquierda y el triunfo de la derecha, más disciplinada en su voto. Ana Naranjo, que se estrenará como diputada en esta legislatura, ha confesado que tienen por delante “mucho trabajo” frente a las políticas de la derecha y lo que ellas suponen para Andalucía. “Ser el dique de contención frente a la derecha, ése va a ser el trabajo de Adelante Andalucía”, remarcaba Naranjo.

Antes de que hablaran, antes incluso de que se supieran los resultados, Vox ya acaparaba las conversaciones con un tono que iba desde la incredulidad a la advertencia. Con los primeros resultados, sin embargo, las sonrisas han dado paso a una cierta tristeza sobre el resultado general, y por el de la confluencia en particular.

El más expresivo ha sido el diputado de Podemos Manolo Monereo. Llegó minutos antes de que salieran los primeros resultados, que fue escuchando, junto a los demás, con rostro pétreo. Al 90% escrutado, su valoración fue directísima: “Sabíamos que la crisis del PSOE iba a romper por la izquierda, pero ahora hemos descubierto que ha roto por la extrema derecha. Nosotros solo podemos agradecer a todos los que han creído en Adelante Andalucía. A partir de aquí, el que quiera que aguante, y si no que le den por culo”.

Pedro García, coordinador de IU en Córdoba, había vaticinado que Vox iba a sacar, como mínimo, un diputado por provincia y traía al recuerdo la “sorpresa” que dio Rafael Gómez Sandokán en Córdoba hace unos años. Lo que no imaginaba García era que Ciudadanos iba a darle el sorpasso a su formación en la tercera plaza. “Yo no me imaginaba de ninguna manera que íbamos a bajar de 20 diputados”, confesaba.

Moscoso y Naranjo empiezan a partir de ahora a trabajar por Córdoba en el Parlamento Andaluz. En frente tienen la distribución de las Cortes más derechizada de la historia de la región y un equilibrio de fuerzas que puede ser novedoso. Lo que no ha cambiado, o al menos eso parece en la primera valoración, son las recetas que propone la izquierda para recuperar su terreno: volver a la calle a recuperar todos los votos perdidos.

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