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Mercadona afianza su modelo de tienda eficiente con su primer supermercado con placas solares en Córdoba

En un mundo donde la apuesta por el sello medioambiental es una necesidad para frenar el cambio climático, el ahorro en el consumo de energía es una de las vías directas para contribuir a sostener el planeta. Y, con ese objetivo de ahorro energético, Mercadona ha afianzado en Córdoba su apuesta por el modelo de tienda eficiente con la apertura de su primer supermercado con placas solares en la capital.

Las instalaciones que acaba de inaugurar en la Cañada Real Mestas cuentan con distintas medidas que procuran un ahorro de energía del 40% con respecto a una tienda convencional, medidas que van desde la propia infraestructura del edificio a la iluminación del supermercado, pasando por los lineales de productos congelados o los circuitos de refrigeración de la tienda.

La apuesta por el uso de energías renovables no contaminantes se ve claramente en la cubierta del edificio, que cuenta con 540 placas fotovoltaicas, capaces de generar una potencia pico de 245 kilowatios/hora. Eso supone cubrir el 20% del consumo anual de energía del supermercado y un ahorro estimado de 20.000 euros al año.

Iluminación de bajo consumo y regulable

Otro pilar del ahorro en energía en Mercadona es el uso de iluminación LED de bajo consumo en todo el supermercado, una iluminación que además cuenta con una gestión inteligente para reducir el gasto energético: las luces se regulan y baja su potencia según las horas de luz natural a lo largo del día, además de reducirla también una vez cerrado al público durante el horario de reposición de sus lineales.

Y, en espacios como la planta sótano de aparcamiento o las dependencias para el personal, detectores de presencia instalados en estas zonas activan la iluminación solo cuando es necesaria, sin que haya consumo de energía cuando no hay nadie en ellas.

Junto a todo ello, la apuesta por la eficiencia energética y el uso responsable de los recursos en el supermercado tiene un componente esencial en los muebles de frío. Así, los productos congelados se ubican en lineales cerrados con puertas, de manera que estas ayudan a mantener la temperatura adecuada de los alimentos y, a la vez, a conservar la climatización de la tienda sin necesidad de emplear más energía.

De hecho, el sistema de refrigeración del supermercado es más sostenible, reduciendo el uso de gases y sus emisiones a la atmósfera. Y, para lograr una mayor eficiencia en el consumo de energía para la climatización, las instalaciones se dividen en distintas zonas, en función de la refrigeración que necesitan los productos de cada una de ellas y equilibrando el confort térmico para los clientes en todos los espacios de la tienda.

Menor huella contaminante

Con todo, la puesta en marcha de todas estas medidas se traduce en un menor consumo de energía y, por tanto, en una menor huella de contaminación de las instalaciones de Mercadona para el medio ambiente.

Pero estas medidas fundamentales para el ahorro del consumo energético no son las únicas y se complementan con otras herramientas dentro de la política eficiente de la cadena de supermercados.

Ejemplo de ello son las plazas de aparcamiento que cuentan con recarga para vehículos eléctricos en las dos plantas dedicadas a parking en este supermercado. Además, se fomenta entre los clientes el correcto reciclaje de los residuos con pictogramas informativos en todos sus productos. En este sentido, la compañía trabaja en la Estrategia 6.25 para conseguir en 2025 un triple objetivo: reducir un 25% de plástico, que todos los envases sean reciclables, y reciclar todo el residuo plástico.

Y es que la cadena de supermercados tiene claro su camino: Mercadona es un poquito más verde cada día y dice sí a seguir cuidando el planeta.

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