Zidane y su paseo por Córdoba

Zidane en la Mezquita-Catedral de Córdoba | MADERO CUBERO

“¡Mira, es Zidane!”, se decían dándose codazos cómplices algunos de los que se cruzaron con él en una mañana cualquiera de un martes cualquiera en las calles de Córdoba. Con gorra y gafas de sol, ataviado con ropa informal y, por supuesto, sin ningún distintivo del Real Madrid, Zinedine Zidane viajó de incógnito -con todos los riesgos que eso implica para un personaje tan conocido como él- a Córdoba para evadirse de la tensa situación que se vive en torno a su equipo. Alejado del liderato de Primera División -en manos del Barcelona- y después de echar un borrón ante el Tottenham Hotspurs en la Liga de Campeones, el club blanco atraviesa un periodo de cierta convulsión. Nada que no se pueda reparar, según ha insistido en los últimos días el entrenador francés en sus comparecencias ante los medios de comunicación.

Zidane visitó junto a su esposa la Mezquita Catedral, deteniéndose especialmente en la sala de columnas y el Patio de los Naranjos. Los turistas miraban al técnico madridista con curiosidad y los más atrevidos le pedían alguna fotografía, aunque su paso fue moderadamente desapercibido debido a que su rostro permanecía semioculto. En personalidades de este calibre, el anonimato completo es una utopía.

Después de la rotunda victoria del fin de semana ante la UD Las Palmas en el Santiago Bernabéu, Zidane quiso cambiar de ambiente para buscar el sosiego en las calles del casco histórico cordobés. Hoy hay jornada de descanso para la plantilla madridista, repleta de agujeros por la marcha de jugadores con sus selecciones nacionales. Este miércoles, por la tarde, regresarán a la actividad para ir ajustando planes ante el próximo gran desafío: el primer derbi madrileño ante el Atlético en el Wanda Metropolitano, el 18 de noviembre.

Zidane, pese a que trató de no llamar la atención, no pudo evitar ser reconocido en su visita a la capital cordobesa, ajena a cualquier protocolo. Con paciencia, el francés posó con una sonrisa con quienes se lo solicitaron antes de seguir su camino. Entre selfies y gestos de apoyo y ánimo, el entrenador del Real Madrid vivió su peculiar paseo por Córdoba.

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