Un trayecto parecido pero distinto: Oltra se supera

Oltra realiza una señal de aprobación en la banda de El Arcángel. | MADERO CUBERO
El Córdoba mejora los registros del Tenerife en la campaña 2008-09 y del Deportivo del récord en la 2011-12, ambos dirigidos por el valenciano, tras los ocho primeros encuentros de Liga

La experiencia que atesora, sobre todo en Segunda A, es una de las razones, si no la principal, por las que el Córdoba decidió encomendarle el difícil reto. Avalado por una trayectoria con más luces que sombras, una de las más brillantes de cuantas puedan ser revisadas en los banquillos de la categoría, José Luis Oltra recaló en el conjunto blanquiverde con la firme intención de sumar un nuevo éxito a su expediente. Conoce de sobra tanto el discurso de la ambición como la exigencia que éste genera. Incluso a niveles mayores que en El Arcángel, donde por el momento demuestra su capacidad de responder a las expectativas creadas. El domingo, el cuadro califal escaló hasta la segunda plaza de la tabla tras vencer en Lugo, un hecho al que sin embargo prefirió restar importancia el valenciano. El preparador lanzó un mensaje de prudencia para combatir la euforia naciente en torno el equipo. No está de más que así actúe, aunque lo cierto es que el entrenador consigue a estas alturas de la campaña números mucho más destacados que en anteriores ocasiones, en las que el ascenso era el objetivo único y cuasi ineludible.

Mejores son las cifras del Córdoba actual que las del Tenerife de la temporada 2008-09 y del Deportivo de la 2011-12, lo cual refleja el notable inicio de curso por parte de los blanquiverdes. En común tienen hasta ahora esas tres etapas el comienzo un tanto dubitativo de cada uno de los conjuntos. Sin ir más lejos, la escuadra chicharrera sólo consiguió encadenar dos jornadas consecutivas sin perder en otras tantas ocasiones y acumuló tres derrotas al paso por la octava fecha del campeonato. Aquella campaña la misión del valenciano era más complicada si cabe, pues tan sólo existía la opción de ascender por la vía directa. Lo hacían los tres primeros y pesar de un bagaje a priori insuficiente el cuadro canario ocupaba la quinta posición; con 13 puntos, se hallaba a uno del tercer clasificado. Las dudas en el Heliodoro Rodríguez López, en torno a un proyecto marcadamente ambicioso, no sólo no desaparecieron sino que continuaron hasta la fecha 14, a partir de la cual los tinerfeños completaron un trayecto con apenas tropiezos. Ascendieron a falta de un partido para cerrar la competición.

También le sobró una jornada sólo tres años después. El 27 de mayo de 2012, Riazor vibró con el retorno de su equipo a Primera. El Deportivo volvió a la elite por la puerta grande, con un histórico récord de puntos y más de la mitad de partidos contados por victorias. La plantilla del cuadro gallego, todo ha de ser dicho, tenía un potencial que resultaba envidiable -incluso a día de hoy si se hicieran comparativas-. Sea como fuere, el camino resultó complicado al inicio, como le sucediera al Córdoba este curso. Los blanquiazules sumaron 13 puntos en sus primeras ocho citas ligueras -que fueron de la segunda a la novena fecha de Liga por la suspensión de la inaugural- y llegaron a esta parte del campeonato de Segunda A en séptimo lugar. Es decir, fuera del play off y por tanto también del ascenso directo, que lo tenía a seis puntos. Ese comienzo fue incluso más difícil que en Tenerife, pues ni siquiera consiguieron los coruñeses encadenar dos encuentros sin perder. Lo importante, el final de la película.

Así las cosas, por mucho -y probablemente con bastante acierto- que Oltra mantenga en la actualidad un discurso prudente, el preparador valenciano supera sus propios registros en las que fueron sus dos mejores campañas en Segunda A. Lo hace tanto en resultados como en el aspecto clasificatorio, de forma que el segundo lugar actual del Córdoba sobresale más si cabe. Supera dichos datos, además, tras una fase de dudas con dos derrotas consecutivas, que fue la peor de las tres temporadas en comparativa. Visto lo visto, está claro que nada es cómo comienza si no cómo termina. Quizá porque lo sabe bien, el técnico realiza una llamada a la calma.

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