Sonrojo en amarillo

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Somos lo que hacemos. Mientras los demás se refuerzan, el Córdoba se cose las heridas y se mantiene en pie como buenamente puede. Así tendrá que sobrevivir el resto del campeonato, que será un verdadero suplicio porque, aunque se dé un desenlace positivo -los milagros existen porque se han visto-, el proceso no va a ser agradable. Tras los últimos acontecimientos -la venta frustrada y todas sus secuelas-, añadidos a un expediente deportivo ya repleto de lamparones, al Córdoba le ve todo el mundo como un adversario accesible, un opositor que se ha rendido aunque de puertas para afuera quiera vender otra imagen.

En Carranza hizo lo que viene haciendo en los últimos tiempos. Correr, corren. Y hay cierto orden en el campo. Arriba tiene a Sergi Guardiola, el delantero revelación de la categoría, pero eso no le sirve para casi nada. Al ritmo que va, el punta podría tener pronto más goles (lleva 12) que puntos suma el equipo (16). Al Córdoba le ganan con relativa sencillez. El Cádiz, que hoy por hoy está en una órbita distinta -ocupa puesto de ascenso directo a Primera-, marcó pronto y remató al final, cuando los de Romero dieron un paso hacia arriba para perseguir un empate que rozaron varias veces. Esas opciones cercanas añaden un toque cruel a la realidad blanquiverde, dibujada con trazos dramáticos. Se le puede aplaudir a este Córdoba su intento de practicar un juego de toque, saliendo con la pelota desde atrás, un estilo para que el seguramente no tiene todas las virtudes y que resulta, visto lo visto, improcedente por su falta de eficacia. Ese comportamiento en el césped es toda una metáfora del Córdoba actual. Un quiero y no puedo, pero insisto. Y lo pago caro.

Romero se inventó una nueva retaguardia para reparar la peor tara del Córdoba, que encaja goles con una facilidad pasmosa. Ya dejó claro el técnico durante la semana que lo de defender es tarea colectiva y que los de atrás, a menudo, son las últimas víctimas de las pifias que se producen en las otras líneas. Pero el caso es que para el inicio de la segunda vuelta, y ante un Cádiz intimidante, el Córdoba montó una trinchera cuyos integrantes jugaban el primer partido profesional de su vida juntos. Loureiro en la derecha -Fernández abandonó la concentración por el fallecimiento de un familiar- y Javi Galán en la izquierda. Del gallego no se supo hasta hace tres semanas porque ni Carrión ni Merino le convocaban, mientras el pacense se amoldó a la posición en el último cambio de sistema. La sorpresa fue ver a Pinillos como central. El zurdo riojano no es ni mucho menos un fijo. Llegó con esa etiqueta, pero no han parado de buscarle sustituto -en el B y en el mercado- desde hace meses. Ahora es titular y en un puesto distinto. Se le vieron las costuras, como a otros.

Así sopla el viento en el Córdoba, que se plantó en el Carranza con el multiusos Caro como jefe de la zaga. El portugués Joao lo veía desde el banquillo y Josema desde casa. De ahí para arriba, la principal novedad llegó con la entrada de Sasa Markovic en lugar del ausente Aguza y la recuperación a todo ritmo de su compatriota Jovanovic. Edu para cortar y marcar, Caballero y Javi Lara para crear y Sergi Guardiola como referencia atacante. Fuerza y honor. Fútbol, algo menos.

Muy pronto dejó el partido de ser una oportunidad para convertirse en un problema. A los ocho minutos, en una jugada blandengue en el centro del campo, el Cádiz aprovechó la falta de velocidad y contundencia de los blanquiverdes para ponerse en situación de gol. Álvaro García agarró la pelota y enfiló con decisión el camino hacia el marco de Kieszek, que terminó recogiéndola del fondo de las redes tras el remate del punta cadista. Con el 1-0, el Cádiz se llevó el pleito al lado que más le interesaba. El Córdoba se situó donde siempre: forzado a la hazaña. La reacción rabiosa tuvo el sello de Sergi Guardiola. Del jumillano salió un pase filtrado en el minuto 12 hacia Sasa Markovic, que remató apresuradamente para que Cifuentes abortara la clara oportunidad del serbio. Apenas unos segundos después, Guardiola burló a dos rivales al borde del área y lanzó un disparo cruzado que salió ligeramente desviado.

El Córdoba equilibró el partido ante un Cádiz que se movía con solvencia, sin excesos y dejando hacer a los blanquiverdes, que trataban de jugar la pelota desde atrás aunque no siempre con el mejor tino. Galán y Jovanovic lo intentaban por las bandas, pero sin fortuna. Caballero y Markovic andaban algo perdidos. Arriba, Guardiola se hartó de esperar algún balón en condiciones de ser rematado. Encontró uno medio potable a falta de tres minutos para el descanso, pero su cabezazo flojo lo detuvo sin apuros Cifuentes. Peor lo pasó su colega Kieszek, que en el 38 desvió un disparo cercano de Dani Romera tras un centro de Álvaro García. El polaco la dejó muerta y Javi Galán estuvo presto para mandarla a Rusia. El intermedio llegó con el Córdoba respirando en Carranza, donde el público vivía feliz su tarde de derbi.

Salió el Córdoba algo más punzante tras el intermedio. Pudo empatar en el minuto 53, en un trallazo esquinado de Jovanovic que Cifuentes desvió en una sensacional estirada. El Cádiz, acomodado, resolvía bien las llegadas de un Córdoba con más ánimo que método. Romero sacó a falta de media hora a Alfaro en lugar de Markovic. Por entonces, los blanquiverdes parecían dispuestos a asumir el riesgo de dar el necesario paso adelante. Jovanovic puso a prueba a Cifuentes con un inesperado latizado lejano que el meta cadista desvió con los puños.

Los cordobesistas tenían la posesión, pero el Cádiz dominaba el marcador y daba sustos de muerte en cada contragolpe. A quince del fin, Romero hizo debutar en Segunda al joven Waldo, del filial, al que introdujo en el campo en lugar de Loureiro para incentivar la presencia en ataque. No hubo lugar. El Cádiz apuntaló con un gol cuya factura fue calcada al primero. Tuvo idéntico firmante, Álvaro García, después de una jugada rápida que dinamitó el balance defensivo blanquiverde. En el descuento, Jaime pudo adecentar el marcador en un zapatazo que desvió Cifuentes. Pero no hubo nada. La segunda vuelta comenzó igual que la primera: derrota ante el Cádiz. Aquel día, al menos, había ilusión y tiempo por delante; ahora queda un panorama agrio y un calendario que corre en contra, lanzando duros mensajes y prometiendo un lúgubre destino.

FICHA TÉCNICA

CÁDIZ, 2: Cifuentes, Carpio, Kecojevic, Mikel Villanueva, Lucas Bijker, Garrido, Abdullah, Álex Fernández (Eugeni, 75'), Salvi (Aitor García, 88'), Álvaro García y Romera (Carrillo, 46').

CÓRDOBA, 0: Kieszek, Loureiro (Waldo, 74'), Caro, Edu Ramos, Pinillos, Caballero, Javi Lara, Jovanovic (Jaime Romero, 79'), Markovic (Alfaro, 65'), Javi Galán y Sergi Guardiola.

ÁRBITRO: Arcediano Monescillo (Comité Castellano-Manchego). Amonestó con tarjeta amarilla a Loureiro, Javi Galán y Edu Ramos por parte del Córdoba y a los locales Mikel Villanueva y Lucas Bijker.

GOLES: 1-0 (8') Álvaro García. 2-0 (76') Álvaro García.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo segunda jornada del campeonato nacional de Liga 1|2|3, disputado en el Estadio Ramón de Carranza ante 12.568 espectadores, con unos trescientos cordobesistas en las gradas.

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