Un salto hacia atrás

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No quería Sandoval que el Córdoba volviera a dar la impresión de siempre. "Si tiene que caer, que sea por méritos del rival y no por demérito nuestro", dijo en las vísperas un técnico que -así es la vida y el negocio del fútbol- volverá a estar en el disparadero. Lo cierto es que en El Sadar hubo un poco de todo. Los blanquiverdes no fueron una banda. Hicieron un partido decente, que seguramente les hubiera dado para sacar un empate si Osasuna no hubiera estado como estuvo. Los rojillos no se rindieron cuando les vino el viento en contra y terminaron noqueando a un Córdoba desmoronado, que terminó hincando la rodilla frente a un rival al que Arrasate revitalizó con los cambios finales. El Córdoba vuelve a ser el último en la clasificación y sigue añadiendo eslabones a esa horrible cadena que le ata en el calabozo de la Segunda División. Fuera de El Arcángel no está siendo capaz de plantarle cara a nadie. Lo ha perdido todo y ha encajado una cifra indecente de goles: 13 en cuatro partidos. Más de tres de promedio. Y un buen número de ellos, regalados. Mal camino.

No hubo revolución esta vez. Muñoz por Aythami. Y nada más. Por convencimiento futbolístico y por imperativo moral, Sandoval calcó la alineación -con la excepción de central canario, sancionado- que logró la primera victoria del Córdoba en el campeonato de Liga 1/2/3. En Osasuna apareció Juan Villar en la punta para torturar a una defensa que vivió exigida desde el arranque. Pero el Córdoba parecía estar preparado para eso.

Los anfitriones protagonizaron una fogosa puesta en escena, como es costumbre en el histórico recinto navarro. Los rojillos tuvieron un par de llegadas en los primeros minutos, aunque sin apuros para Carlos Abad. Los blanquiverdes se quedaron a verlas venir, bien atrincherados y sin perder el sitio. Al filo del cuarto del hora llegó su primera aproximación tras una incursión de Álvaro Aguado, que sirvió la pelota a Jovanovic. El serbio tardó más de lo debido en armar el disparo y cuando quiso conectar el trallazo, tras un recorte, le sacaron el balón de la bota.

El pleito discurría con equilibrio, aunque la posesión era claramente para los de Arrasate. Los cordobesistas estaban más empeñados en entorpecer las maniobras del adversario que en atender a temas creativos en ataque. Por la zona alta se movían el aguerrido Piovaccari y el escurridizo Jovanovic causando molestias en la salida de Osasuna y buscando, sin demasiada fortuna, que les hicieran alguna faltita en una zona interesante. El reaparecido Fran Mérida tuvo una ocasión en el minuto 27 cuando enganchó un zurdazo al borde del área que cogió tapado a Carlos Abad, aunque el balón termino en córner tras tocar en la bota de un zaguero. Sí hizo diana Juan Villar en el minuto 34. El bullicioso delantero cazó en carrera un centro desde la derecha para golpear duro al Córdoba, que vio cómo el primer tiro que recibía entre los tres palos se convertía en el 1-0.

El Córdoba se enrabietó. Luismi Quezada lo intentó con un sorprendente disparo desde el pico del area que salió lamiendo la escuadra de la meta osasunista. Los de Sandoval parecieron entender que debían salir de la cueva para al menos dar alto de miedo a Osasuna, que con la ventaja en el marcador insistió en el ataque con el aliento de la hinchada de El Sadar, que ya olía la sangre. A Jovanovic le anularon un gol por claro fuera de juego en el último minuto antes del intermedio, al que llegó el Córdoba con una sensación frustrante.

Esa desazón se desterró de modo fulminante en el inicio de la segunda parte, que fue valiente por parte del Córdoba. Se notó en el modo de encarar, de meter la pierna... y en el  gol. Lo firmó Piovaccari muy a su estilo. El de Gallarate se elevó superando a los dos centrales y remató de cabeza un centro medido de Jovanovic. El choque se alborotó. El Córdoba se sintió capaz y a Osasuna se le nublaron las ideas. Arrasate buscó un revulsivo y sacó del banquillo a Xisco Jiménez, uno de los iconos de la modernidad en el cordobesismo. El excapitán blanquiverde salió en sustitución de Villar y se dispuso a hacer lo que mejor sabe: aguantar la pelota arriba, asociarse con criterio y rematar desde cualquier sitio y con cualquier parte del cuerpo si ve la oportunidad. El mallorquín no marcó, pero intimidó.

El partido entró en una dinámica de intercambio de golpes. Más sudor que calidad. Más riesgo que método. Osasuna sacó provecho de un desliz defensivo del Córdoba para adelantarse de nuevo por medio de Kike Barja. Fue en un córner que los navarros botaron rápido, cogiendo desprevenidos a los defensores. Cuando quisieron darse cuenta, la rápida acción había terminado con una puñalada definitiva. El tanto y el modo en que se recibió provocaron una pájara generalizada. Los de Sandoval acusaron el mazazo y los rojillos se ensañaron. Torres, recién salido al campo, marcó al aprovechar de modo magistral una falta bastante torpe cometida por Bambock en el borde del área. El local la colocó en la escuadra, imparable para Carlos Abad. Sandoval metió a Javi Galán para tratar de reconducir un partido que ya estaba muy torcido. No hubo manera. El Córdoba cedió una nueva derrota, la cuarta lejos de El Arcángel, y vuelve a ser colista de Segunda División.

FICHA TÉCNICA

OSASUNA, 3: Rubén, Lillo, Unai García, Aridane, Clerc, Oier, Kike Barja (Torres, 72'), Fran Mérida, Rubén García (Miguel Olavide, 85'), Brandon y Juan Villar (Xisco Jiménez, 60').

CÓRDOBA, 1: Carlos Abad, Loureiro, Álex Quintanilla, Luis Muñoz, Luismi Quezada, Bambock, Aguado (Javi Galán, 78'), Quim Araujo (Alfaro, 69'),  Jaime Romero, Jovanovic (De las Cuevas, 85') y Piovaccari.

ÁRBITRO: Areces Franco (Comité Asturiano). Amonestó con tarjeta amarilla al local Lillo y al visitante Bambock.

GOLES: 1-0 (35') Juan Villar.

1-1 (48') Piovaccari. 2-1 (71') Kike Barja.

3-1 (75') Torres.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la novena jornada del campeonato nacional de Liga 1/2/3, disputado en El Sadar ante 12.996 espectadores.

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