Sabor agridulce en una tarde de reencuentros

Córdoba Patrimonio de la Humanidad - Pescados Rubén Burela (5-6) | ÁLEX GALLEGOS

No era un día cualquiera para la mayor parte de los presentes en el Palacio Municipal de Deportes de Vista Alegre. Con los nervios del primer día de curso, y es que así era realmente, el Córdoba Patrimonio de la Humanidad saltó al parqué del feudo capitalino en busca de completar una jornada esperada con ansia desde hacía meses. En efecto, la competición liguera se inició para el cuadro blanquiverde, que tuvo que esperar una semana más que la mayor parte de sus contrincantes, debido a no haber podido disputar la primera jornada a causa del Covid-19. Pero ya todo eso era agua pasada, y por delante quedaba un ilusionante estreno. Además, no fueron pocos los protagonistas que afrontaban la cita de un modo especial, ya que cada uno tenía una razón más que suficiente para que el encuentro tuviese más repercusión que el simple hecho de ser ya un choque oficial.

De este modo, quizá el reencuentro más llamativo se produjo en un segundo plano al propio partido. Así es, Cristian Ramos regresaba al fin a una convocatoria del plantel blanquiverde después de casi nueve meses. El arquero cordobés se lesionó a mediados del mes de febrero a causa de una rotura del ligamento cruzado que le obligó a pasar por quirófano. Por delante le quedaba un extenso periodo de recuperación, en el que el jugador tuvo que afrontar la recta final de la temporada pasada, así como el inicio de la actual, desde la lejanía. Sin embargo, el atraso en el inicio de la competición propició su vuelta y ya este sábado pudo vestirse de nuevo de corto. Eso sí, lo hizo desde el banquillo, aunque, como suele ser habitual en él, animó y empujó como el que más a su equipo.

Un Córdoba Patrimonio de la Humanidad que no logró culminar la gesta de la remontada ante el Pescados Rubén Burela, en un encuentro en el que primó la irregularidad por parte de ambos, y cuyo premio finalmente acabó en las filas gallegas. Con todo, lo cierto es que el choque puede dejar también un regusto positivo, pues suponía al fin la disputa de un partido de liga para todo el plantel después de la pandemia. Además, el estreno, por causas del destino, se producía en Vista Alegre y ante 400 espectadores. Allí se dieron cita todos los que pudieron estar, en un duelo en el que la emoción ya empezó a palparse parecida a las de aquellas grandes contiendas con llenos absolutos. Bien es cierto que el equipo ya disfrutó de una pequeña parte de su afición en pretemporada, aunque nada tiene que ver con lo que se supone un partido oficial. Empezando por el propio himno a capela y finalizando con el empuje irreductible en los finales apretados.

Pese a todo, como se ha dicho, la victoria se quedó en esta ocasión en el bando rival, en cuya plantilla figuraba un enemigo íntimo. Así, un viejo conocido de la parroquia blanquiverde como es Daniel Giasson regresó a Córdoba para medirse a su exequipo. Una vuelta que se produjo con un especial cariño, pues el cierre italo-brasileño fue recibido con aplausos desde la grada. Su rendimiento en el Córdoba Patrimonio quizá no estuvo a la altura de lo esperado, y su periplo fue de apenas una temporada, aunque para siempre quedará inscrito como uno de los integrantes del club en su primera campaña histórica en Primera División. Por tanto, un primer día para no olvidar y, sobre todo, del que aprender mucho para seguir cogiendo tono hacia el objetivo real.

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11 de octubre de 2020 - 14:30 h
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