Sin revulsivo y con más dudas

Juan Merino, en el banquillo de El Arcángel | MADERO CUBERO

Cada partido es, desde el pasado viernes, una final. Esta idea es la que el propio Juan Merino defendiera después de perder ante el Osasuna. No le falta razón al linense, ya que el Córdoba es colista y se encuentra a cinco puntos de la permanencia. Y si bien tiene tiempo de sobra por delante para reconducir su situación, el margen de error va a menos cada nueva jornada. El panorama es sombrío para el conjunto blanquiverde, y resulta más aún después de que la reacción del equipo no llegara con el relevo en el banquillo. El actual técnico del cuadro califal vive un mal inicio, tanto que iguala al peor registro de comienzo desde la temporada 2000-01. Dicho de otro modo, no existe el buscado y ansiado efecto revulsivo de la mano del preparador gaditano.

Transcurridas cuatro jornadas, el Córdoba de Juan Merino sólo sumó un punto de 12 posibles. Un guarismo que significa el más pobre en lo que se refiere a un estreno al frente del conjunto blanquiverde. El entrenador linense se mueve en el mismo terreno que tres de sus antecesores. El negativo balance inicial del actual técnico es el que sellara en sus primeros compases Esteban Vigo. Las cifras con el de Vélez-Málaga no sólo no mejoraron sino que fueron a peor. Tanto que resultaron devastadoras a largo plazo, por lo que se dejó de sumar y por la dinámica que se abrió. Fue al comienzo de la temporada 2004-05 y el cuadro califal marcó un gol y encajó cinco, es decir, datos idénticos a los del actual equipo en su nueva etapa.

Pobre bagaje completó el conjunto blanquiverde también con José González el curso 2007-08 y con José Antonio Romero en el paso por Primera en el 2014-15. En ambos casos fueron, hasta ahora, los peores relevos en el banquillo desde la campaña 2000-01. En el primero, el gaditano se estrenó con un empate en Castellón (1-1) tras sustituir a Paco Jémez y después no pudo evitar un período de crisis aguda que llevó al equipo a una zona de descenso que hasta entonces no había pisado. Los califales volvieron a anotar sólo un tanto, si bien redujeron a cuatro los recibidos. En cuanto al técnico de La Roda de Andalucía, le correspondió asumir una complicada tarea en la elite después de la destitución de Djukic. No funcionó. En su etapa inicial, el Córdoba marcó dos dianas, pero acumuló hasta ocho en contra.

Como ya se vio, el efecto revulsivo no es la primera vez que no se produce de la mano de Juan Merino. El linense tiene todavía ocasión de modificar su trayectoria como técnico en El Arcángel, algo para lo que no se le concedió tiempo a Robert Fernández. El de Bechí apenas pudo dirigir al Córdoba en la campaña 2004-05, en sustitución del citado Esteban Vigo, durante cinco jornadas. Debutó con un triunfo ante el Nàstic (2-0), pero después cedió en los siguientes cuatro encuentros. Por el momento, eso sí, supera al actual preparador blanquiverde, cuyo gran examen para su continuidad puede llegar el próximo domingo (18:00) ante el Sevilla Atlético.

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