El regreso del verdugo

Oltra, cabizbajo en su último partido como entrenador del Córdoba | MADERO CUBERO

Todas las miradas apuntan estos días a un viejo conocido. Es en Sergi Guardiola en quien centran su atención en El Arcángel. El balear, en teoría, ha de ser el referente ofensivo del Getafe el miércoles en la ida de dieciseisavos de final de la Copa del Rey. Pero no es el único dato significativo o curioso que depara la visita del cuadro azulón al coliseo ribereño, donde el Córdoba espera también con una polémica latente: la de la cesión del propio delantero a la entidad que preside Ángel Torres. El otro apunte es parte de un pasado reciente, que seguramente nada agrada recordar, si tuviera que hacerlo, a su protagonista. Éste es José Luis Oltra, que hace casi dos años sufriera su destitución como entrenador del conjunto blanquiverde tras un duelo, precisamente, con los madrileños. El equipo entrenado por Pepe Bordalás, ya entonces, es el que en la temporada 2016-17 provocara el fin de ciclo del valenciano al vencer por 1-3.

El encuentro del miércoles puede ser visto, por tanto, como el regreso del verdugo. Al menos lo fue para al que aquella tarde del 27 de noviembre de 2011 recibiera la difícil noticia de su cese. Fue ese día cuando la paciencia de los González se agotó con el preparador del Córdoba, que no pudo mantener su cargo tras una pésima dinámica. El levantino continuó al frente del cuadro califal después de fallar en el intento de llevarle a Primera una campaña antes. En la 2015-16, hizo méritos más que suficientes para que así fuera, aun cuando no consiguió el objetivo inicialmente marcado por el club. El equipo disputó el play off, del que salió en la primera ronda al ser eliminado por el Girona. Sin embargo, perdió piezas claves en su esquema. Nada más y nada menos que los tres futbolistas que compusieron una tripleta ofensiva memorable.

La pretemporada de la 2016-17 fue la misma en que el Córdoba vio partir a Xisco, así como a Florin y Fidel. Los dos últimos mediante sendos traspasos, el del rumano el que más ingresos ha reportado hasta la fecha a la entidad califal. Para cubrir sus bajas llegaron principalmente Rodri y, curiosamente, Piovaccari. En efecto, el italiano fue uno de los elegidos para procurar que en El Arcángel se olvidara a los antes citados. Tras un comienzo dubitativo, el conjunto blanquiverde enderezó su rumbo con hasta tres victorias consecutivas. Pero el destino había escrito otro guion para el equipo y, por supuesto, para su entrenador. El cuadro califal entró en una espiral de resultados negativos que le condujo a aproximarse en demasía a los puestos de descenso. En diez jornadas sólo ganó un encuentro.

Se tensó poco a poco la cuerda para José Luis Oltra. Más si cabe cuando en siete de las diez fechas mencionadas apenas sumó cuatro puntos. Uno de ellos no lo alcanzó el Córdoba en su duelo con el Getafe, que vino a firmar la sentencia del preparador valenciano. La situación para él era ya altamente comprometida, aun cuando la afición no solicitó nunca su salida. Era una especie de plebiscito a nivel institucional, y lo perdió. A los 22 minutos, Gorosito colocó al técnico blanquiverde más al borde del precipicio si cabe. Jorge Molina y Castillón le dejaron aferrado a una rama saliente del risco. El problema para el levantino era ya descomunal, tanto que el gol de Pedro Ríos a cinco del final poco pudo celebrarlo. El desenlace fue rápido, ya que su cese llegó sin esperar siquiera al siguiente día.

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