Parabádminton
Maya Alcaide rompe su techo en São Paulo con dos nuevas platas internacionales
Maya Alcaide no baja el ritmo y sigue comiéndose el mundo a base de medallas. La parabadmintonista de Villaviciosa de Córdoba, de 17 años, ha cerrado su participación en el Brazil Para-Badminton International con dos medallas de plata, las que se colgó en las finales del individual femenino WH2 y del dobles mixto WH1-WH2 disputadas en São Paulo. Dos metales que llegan tras una semana de once partidos y que confirman la velocidad a la que progresa una jugadora que apenas lleva dos años compitiendo.
Por un lado, la cordobesa se colgó la plata individual mejorando así todos sus registros anteriores en la modalidad. Hasta Brasil, su techo en solitario habían sido tres medallas de bronce, las de Praga en abril de 2025, Indonesia el pasado noviembre y de nuevo Praga el pasado mes de abril, las tres con la derrota en semifinales como frontera. En São Paulo alcanzó por primera vez una final individual en el circuito internacional.
Por su parte, la otra plata llegó con un compañero de circunstancias. La ausencia del onubense Paco Motero, su pareja fija en la modalidad, obligó a la integrante del Centro de Tecnificación Inclusivo de Castilla-La Mancha a formar equipo con el brasileño Marcelo Alves Conceição, un tándem montado para la ocasión que acabó peleando por el título y que también se aseguró el metal.
Invicta hasta el último día
El camino hasta ahí no le dio ni un susto. Alcaide superó las fases de grupos de las dos modalidades sin ceder un cruce, se metió en cuartos de final el miércoles y en semifinales el jueves por partida doble, de manera que tenía las dos medallas aseguradas antes incluso de saber su color. Once partidos en total, cinco en individual y seis en dobles mixto, en una semana de carga competitiva poco habitual.
Solo una rival fue capaz de ganarle en todo el torneo. Pilar Jauregui, una de las raquetas de referencia de la categoría, se llevó primero la final de dobles mixto emparejada con Michael Vargas por 21-18 y 21-14, y poco después la del individual por 21-13 y 21-10. Las dos derrotas de la cordobesa en Brasil la dejaron así con la miel en los labios de colgarse en oro, aunque vuelve a casa con dos platas más que merecidas que amplian una temporada ya de por sí excepcional para la joven deportista.
Un curso con una sola parada en seco
Lo de São Paulo no es más que la continuación de una temporada que arrancó en marzo. En el internacional de Vitoria firmó la plata del dobles mixto junto a Motero y, apenas una semana después, el bronce del Iberdrola Spanish International de Toledo, un torneo de Nivel 1, la máxima categoría del circuito mundial, y el mejor resultado de la pareja hasta entonces en esa escala. Llegó luego el bronce individual de Praga, en abril, y en junio la plata de Mulhouse, donde el dobles español cayó en la final ante los surcoreanos Park Haeseong y Jung Gyeoul por 11-21 y 16-21. La única parada en seco del curso fue el British & Irish International de Dublín, a finales de junio, con eliminación en cuartos.
“Estoy muy feliz de mis resultados en este campeonato, de todo lo que he aprendido y todo el progreso que poco a poco voy viendo”, escribió la propia jugadora en sus redes sociales al terminar el torneo, antes de rebajar la euforia: lo de São Paulo, dijo, “es un pasito más” y “queda muuucho trabajo por hacer”.
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