Un peaje cada vez más caro

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La necesidad se transformó en ansiedad. Ese síntoma que parece acompañar últimamente al Córdoba Patrimonio de la Humanidad, que tuvo en sus manos otra vez el triunfo y acabó tropezando -ahora a medias- en la orilla. La recompensa se les escapó de los dedos a los de Maca, que no pudieron sacar más que un empate ante el Servigruop Peñíscola (3-3). Una contienda que se antojaba de imperiosa necesidad sacar adelante. Y ese fue el planteamiento, el nudo, aunque no pudo ser el desenlace. Los viejos fantasmas brotaron y los visitantes igualaron la contienda en el tramo final. Otra oportunidad perdida. Y el coste de la caída cada vez es más alto.

Volvía la competición a Vista Alegre y lo hacía con un duelo que podía anticiparse como una primera final para los cordobeses. En medio de una vertiginosa gira ante los conjuntos más potentes del panorama nacional, los de Maca tenían la oportunidad ante su público de dar un paso vital hacia sus intereses frente a un adversario en teoría más similar en cuanto a nivel de juego. Y así se demostró de inicio, pese a que la grada tardó en conectar con el calor de otras tardes. El himno de Manuel Ruiz Queco volvió a retumbar con fuerza en cada rincón del feudo capitalino. No obstante, el respeto entre ambos fue la tónica dominante durante los primeros compases.

Apenas contó con ocasiones el choque durante los minutos iniciales, en los que ambas plantillas estaban bien plantadas sobre el parqué. Se intentaba buscar la portería contraria, aunque resguardando muy mucho las espaldas. Es más, la primera clara del partido llegaría a los seis de juego y con doble firma del Córdoba Patrimonio de la Humanidad. Primero Cristian Cárdenas y en la misma jugada Pablo del Moral pusieron a prueba a Molina, que salvó a los suyos con dos extraordinarias paradas. Eso sí, esos dos primeros intentos despertaron el ánimo de una grada adormecida. El público comenzó a apretar y  los de Maca subieron una marcha más su ritmo, auspiciados además por las rotaciones. De hecho, el portero castellonense fue el más activo de los visitantes durante el primer tiempo, clara señal de vértigo ofensivo blanquiverde.

Y de tanto intentarlo acabaría llegando la recompensa. Koseky fue el encargado de destapar la lata de las esencias, con un magnífico disparo lejano, que superó al guardameta por bajo. Una vez abierta la mochila de la presión, y ahora con la obligación de remontar, el Peñíscola aumentó su intensidad. Fueron los mejores minutos de los de Juan Luis Alonso durante el primer tiempo, llegando a incomodar a Cristian Ramos en más de una ocasión, hasta el punto de firmar el empate al cuarto de hora, con un balón cruzado al segundo palo donde remató a placer Pani.

Pero de la acción en contra se pasó a la reacción a favor, ya que acto seguido el propio arquero cordobés controló un balón cercano a su área y emprendió una cabalgada en solitario hasta plantarse en la portería rival, y ahí cedió para que Jesús Rodríguez hiciera el segundo. Gritos de "Cristian, Cristian" resonaron desde la parroquia local, en un momento en el que los decibelios subieron hasta su máxima potencia del encuentro. Y con ellos aumentó también la intensidad en el juego, tanto que en varias acciones se intervino al borde de lo permitido. Y ahí llegó la puntilla, momentánea eso sí, pues César logró estirar aún más la renta para el Córdoba Patrimonio de la Humanidad con un golpeo de falta imparable para Molina.

El despliegue anímico y físico de los blanquiverdes fue notorio durante el tramo final de la primera parte, tanto que la mejor noticia para el Peñíscola era el tiempo de asueto. Una pausa que precisamente les sentó mejor a éstos, que consiguieron recortar distancias nada más reanudarse la contienda. Pani, mediante un golpeo escorado, introdujo la pelota en las mallas cordobesas. El partido se estaba rompiendo por momentos. Y el descontrol tomó el protagonismo. Las oportunidades llegaban ahora a ritmo de contraataques. Zequi tuvo la más clara para los cordobeses, a la que respondió Pani también en superioridad. Pero el gol se resistía. Y la ventaja seguía siendo para los de Maca.

Entre intentos errados y contragolpes que se marchaban por muy poco transcurría el tiempo en un Vista Alegre que empezaba, ahora sí, a divertirse de verdad. La victoria estaba cada vez más cerca y todos los presentes eran conscientes de la magnitud de la misma. Sin embargo, para lograr tanta recompensa no hay otro camino posible que el de la dificultad. Cada peaje cotiza al máximo. Y su precio está al alza. Y de sufrir sabe mucho el Córdoba Patrimonio de la Humanidad, que vio como su rival volvía a poner las tablas en el electrónico. Otro final cruel. Y el verdugo fue una vez más Paniagua, que acertó con el tercero en su cuenta particular. El gol no doblegó el ánimo de un equipo entregado, y de una grada hambrienta. Con juego de cinco transcurrió un último minuto de verdadero infarto. A pecho descubierto iban los califales, dispuestos a dar batalla hasta que sonara la bocina. La balanza pudo caer de un lado u otro. Pero no volvió a variar el marcador, que aprieta aún más la lucha. El precio por salvarse sube cada jornada. Y el destino no se antoja todavía cercano. 

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, 3: Cristian Ramos, Jesús Rodríguez, Manu Leal, César y Dani Fernández -cinco inicial-, Cristian Cárdenas, Giasson, Javi Sánchez, Pablo del Moral, Koseky y Zequi.

SERVIGROUP PEÑÍSCOLA FS, 3: Molina, Isi, Pani, Xavi Cols y Claudino -cinco inicial-, Josiko, Dani Montes, Tuli, Iván Rumbo, Miguel Hernández y Rubén Orzáez.

ÁRBITROS: González Loreta y Sánchez Chamorro (Comité Castellano-Leonés). Mostraron cartulina amarilla a los locales César, Cristian Ramos y Jesús Rodríguez; y a los visitantes Miguel Hernández y Tuli.

GOLES: 1-0 (9′) Koseky. 1-1 (14′) Pani. 2-1 (14′) Jesús Rodríguez. 3-1 (19′) César. 3-2 (21′) Pani. 3-3 (37′) Pani.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo primera jornada del campeonato nacional de Liga de Primera, disputado en el Palacio Municipal de Deportes Vista Alegre ante 2.859 espectadores.

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