Paco Jémez y una vuelta a El Arcángel a contramano

Paco Jémez, entrenador del Rayo Vallecano.
El técnico del Rayo, sancionado, verá desde la grada su primer partido en Córdoba como entrenador rival de los blanquiverdes

Jamás pudo haber imaginado que su primer partido como entrenador de Primera División en El Arcángel iba a tener este aspecto. Para empezar, llega como técnico del equipo rival del Córdoba, el equipo en el que se forjó desde que era alevín y al que llegó a dirigir en dos etapas en Segunda División. Una circunstancia rara, sentimentalmente compleja. A eso hay que añadirle que los anfitriones llevan ya un par de semanas descendidos, algo que condiciona un ambiente que no será precisamente de algarabía. Entre la rabia por el amargo desenlace del curso 14-15 y la indiferencia por el bochornoso desempeño del equipo, no se espera que la afluencia de público sea masiva. Además, Paco Jémez lo tendrá que ver en una ubicación distinta de la natural. Fue expulsado ante el Valencia y cumplirá su segundo partido de sanción. Tendrá que buscarse un lugar en la grada, entre los aficionados, o en las cabinas destinadas al 'scouting'. No le esperen en el palco, donde no habrá abrazo con Carlos González. Su relación con el presidente “es la que es”, según dijo esta semana el del Zumbacón, que sólo lamenta encontrarse este panorama en su retorno a su tierra. “Hubiera preferido a un Córdoba salvado”, declaró.

Paco Jémez no se sentará en el banquillo de El Arcángel, en lo que parece un guiño del destino. La casualidad ha impedido que el entrenador que mayor calado consiguió en el cordobesismo, gracias a la gran campaña -por resultados y estilo de juego- 2011-12 en Segunda, asista al último partido del equipo en Primera División más cerca del público que del césped, donde por cierto el Rayo peleará por conseguir tres puntos que mantengan con opciones matemáticas de alcanzar el séptimo puesto y una plaza en la Europa League. No vendrán de paseo, ni mucho menos. Eso lo dejan para los locales, que llevan demasiado tiempo dejándose llevar por su propia desgracia, enlazando actuaciones deprimentes y sacando a la luz, ahora ya sin máscaras, todas sus taras.

Nunca se enfrentó Jémez al Córdoba en El Arcángel. Ni como jugador ni como entrenador. Sí lo hizo lejos de su tierra, en dos ocasiones, y en ambas terminó derrotado. Como responsable de la UD Las Palmas asistió a un 0-1 en la temporada 10-11 en Segunda. Los blanquiverdes estaban dirigidos por Lucas Alcaraz y se impusieron en el Gran Canaria con un gol del central Alberto Aguilar, cordobés de Benamejí. La segunda vez fue este mismo curso, en la primera vuelta en Vallecas, y el Córdoba se llevó los puntos con un 0-1, autogol de Abdoulaye Ba a tiro de Florin Andone. Es la última vez que ganaron los blanquiverdes, hace ya cuatro meses. En una vuelta completa sólo han conseguido tres puntos. Jémez pisará El Arcángel por primera vez y última en mucho tiempo. Hay seguidores que fabulan con su retorno. “Volveré a mi casa, que es ésta, pero lo que no sé es cuando”, dijo esta semana Jémez, que maneja una oferta de renovación el Rayo Vallecano y cuyo nombre suena para algún grande de España o de la Premier. Ya está en otra órbita. Para eso se marchó de Córdoba, donde fue el primero en mucho tiempo que consiguió despertar la ilusión verdadera de una afición. Ahora todos le miran con la admiración de siempre y el regusto amargo de una aventura incompleta.

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