Un nuevo escenario en una situación límite

Los administradores judiciales, Estepa y Bernabéu, con Cuadros | ÁLEX GALLEGOS

Los mismos actores -y algunos que se quieren sumar- en otro escenario y con los papeles cambiados. El fin es “salvar al Córdoba”, pero bajo ese épico objetivo se esconden intereses cruzados y una situación de bloqueo que, a día de hoy, mantiene en peligro la supervivencia de la entidad. Hay quienes aseguran que el Córdoba está sentenciado y su único “lujo” es elegir la manera de morir. Otros mantienen la esperanza en que se podrá seguir adelante. Poco se habla del partido del domingo o de los puntos que hay que recortar en la clasificación. Aún menos de filosofías de juego o cuestiones estéticas. La lucha del Córdoba es más básica: necesita dinero para subsistir.

Sobre el hilo argumental de esta urgencia evidente se basa el grupo Infinity, con capital de Baréin, que ha sido el único que ha puesto 3 millones de euros en el Juzgado para comprar la unidad productiva del Córdoba. En ese paquete se incluyen “productos” que despiertan dudas: el uso del estadio y la propiedad de la plaza en la competición, principalmente. El Arcángel es de titularidad municipal y se utiliza “en precario”, y el puesto en el campeonato no pertenece al club sino a la Federación Española. Así lo recalcó el ente que preside Luis Rubiales en un duro recurso al auto del juez Antonio Fuentes, del que también ha solicitado su recusación por entender que actúa con “falta de imparcialidad” por su condición de “cordobesista confeso”.

En medio de este agrio panorama se produjo una reunión entre representantes de Crowe -firma que representa al grupo Infinity- y la RFEF en la sede del organismo futbolístico en Madrid. Javier González Calvo, quien como cabeza visible de Crowe se postula como próximo presidente del Córdoba, buscó una salida al enquistamiento que se ha producido en los últimos días. Fuentes cercanas a la operación admiten que hubo algún avance, aunque no se llegó a conclusiones definitivas. Y el tiempo apremia. El escenario sigue marcado por la incertidumbre, pues las posturas presentan puntos de fricción y algunos de claro enfrentamiento de pareceres: el “despiece” de la entidad para vender solo la unidad productiva y la titularidad de la plaza en la competición son asuntos que se ven con ópticas dispares.

De hecho, Infinity pretende obtener garantías de que la nueva SAD que surgiría -Unión Futbolística Cordobesa- tras la compra de la unidad productiva tendría licencia para seguir compitiendo esta temporada en Segunda B y en las próximas campañas en donde por méritos deportivos le correspondiera. Ese punto mantiene paralizada la venta.

En la próxima semana se producirá una solución en uno u otro sentido, según declaró el administrador judicial y concursal, Francisco Estepa, quien no estuvo presente en la reunión en Madrid entre la Federación y Crowe. Será él quien tenga de determinar si se ejecuta la venta o si, por el contrario, el proceso entra en un nuevo escenario con otros nuevos compradores -de momento hay interesados, pero nadie ha depositado el dinero en las cuentas del Juzgado-.

Mientras tanto, los futbolistas -y todo el personal del club- siguen sin cobrar. La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) está al tanto de una situación crítica. Este domingo 1 de diciembre se alcanzará el tercer mes de impago de nóminas, por lo que desde el lunes pueden solicitar el procedimiento abreviado del convenio colectivo para liberarse de sus contratos y fichar por el club que les quiera. Y hay bastantes esperando. Si el Córdoba pierde a sus jugadores principales, el escenario sí que cambiaría drásticamente.

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